"Nosotros ya nos conociamos de antes"
Aquellas palabras no hacían más que atormentarla en sus sueños, dando vueltas y vueltas en su cabeza. No entendía su significado. Bueno, en realidad si lo entendía, lo que no entendía muy bien era el porqué de la oscuridad en aquellas joyas que eran los ojos de su preciado, de la tristeza en su mirada al mencionar aquello, y del resentimiento mal disfrazado en su voz, bajo su actitud fresca. Sabía que le ocultaba algo, y era bastante serio...habría querido preguntarle pero él, terco ante todo, nunca le daba respuesta directa, esquivando sus preguntas o cambiando hábilmente el tema de conversación.
Cepillaba su cabello sentada en el borde de su cama, ya había pasado su hora de dormir pero el sueño sencillamente no le llegaba, suspiraba una y otra vez mientras su cabeza daba vueltas al rededor del mismo tema. Sin embargo, esta vez estaba decidiendo entre si sacarle a la fuerza lo que debía decirle o si no pregunrarle nada y esperar pacientemente a que el mismo se lo dijera. Suspiró. Merilee quien se encontraba limpiando la habitación para hacerle compañía la miraba con preocupación de vez en cuando, a sabiendas de lo que ocurria, pero sin algo útil con lo que ayudarle. Si tan solo alucard..
-Estoy segura que no me dirá nada...- se dijo a si misma dejando el cepillo de lado mientras sus ojos se oscurecían un poco. Sintió un peso muerto al lado de su cama y se sorprendió al ver que se trataba de su adorado. -¿Baha?-
El sonrío mientras tomaba uno de sus mechones de pelo y lo besaba suavemente -Una dama no debería llevar una expresión tran triste...-le regaño con afecto mientras con su mano acomodaba algunos de sus mechones, o pensó que eso era todo lo que hacía hasta que sintió algo ser colocado cuidadosamente en su pelo.
-...¿Una rosa?- cuestionó luego de haber examinado con su mano el objeto en su cabello.
- Es aún mas hermosa cuando está contigo- el volvió a sonreír, sus ojos se oscurecieron levemente y ella supo que el quería decirle algo, así que aguardo. El suspirando, finalmente se decidió a hablar -Corríjeme si me equivoco pero...la razón de tu tristeza, es referente a lo que te dije ese día ¿no es así?-
Ella se tensó un poco ¿Será que le iba a decir? fuese lo que fuese, ella necesitaba saberlo -Tal vez...- tanteó un poco, no atreviendose a mirarlo a la cara. Al menos hasta que sintió los dedos de Alucard deslizarse por su cara hasta levantar levemente su rostro. Sus ojos color magenta se posaron en los suyos con una seriedad increíble. Era como si mirara a través de ella. Ella le devolvió la mirada con aún mas intensidad -Estoy lista-
-Fatima....-comenzo a decir el, pero ella llevó uno de sus dedos a los labios del guardian.
El entendió el mensaje, y, con lo terca que era ella, sabía que quizás prolongar las cosas no sería prudente. Tomó la mano que reposaba en sus labios y la beso por ambos lados, para luego volver a poner una expresión sería, si se podía, aún mas que la anterior.
-Esto no es cualquier cosa- Su tono repentinamente era frío -No quiero volver a cometer el mismo error, ni que hagas cosas estúpidas a causa de tu terquedad- Podía ver la desaprobacion en sus ojos. Se estremeció, pero hizo lo posible para controlarlo y que el moreno no se diera cuenta. Sus caras estaban peligrosamente cerca...Y el pelinegro tuvo que luchar con sus instintos para no hacer algo impropio, aún no era el momento. Suspiró.
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Todo comenzó en el año xxxx, aunque ya tenía mi tiempo de ser un espiritú, realmente no estaba totalmente contento con mi inmortalidad. los días se me hacian monotonos y largos. las noches frias y solitarias. El combate era lo unico que me entretenia constantemente, aprovechandome del echo que no podia morir. Gea nunca intervino en aquello. Y yo sencillamente me sentía perdido en una eternidad en la cual no quería estar.
Un dia, sin siquiera esperarlo, estaba tranquilamente en el reino de aura. hablando con mis camaradas sobre tacticas y metodos de combate. Sin previo aviso fuí jalado a la tierra. un lugar que no había pisado hace mucho, mucho tiempo. Delante de mí lo que habia era......El cielo estaba pintado de carmín. Las casas en llamas, los gritos de desesperación llenaban el aíre. Aquello parecía una escena sacada del mismisimo infierno. La gente corría, incluso dejando a sus pequeños atrás en pro de salvar sus vidas. Se sintió repentinamente asqueado. ¿Por que estaba allí? Nunca había escuchado de un eidolon que fuese jalado sin razón alguna al mundo humano... Lo más probable es que se tratara de alguien con la suficiente fuerza como para crear un vínculo con el. Especifícamente con el. Algo que no pasaba hace muchos siglos.
En medio de todo aquel caos, podía notar como un pequeño grupo de niños estaba organizado de una manera medianamente decente para apagar los fuegos de sus casas. Una niña les daba órdenes mientras cargaba a una bebe de meses en sus brazos y a su vez, daba algunas órdenes a otros adultos.
¿Como era posible aquello?
Súbitamente, hubo una explosión cercana proveniente de una de las casas. Y un monstruo, probablemente el causante de todo aquel caos, emergió dando rugidos y apartando personas de su camino como si fuesen hormigas. Era grande y formidable. De piel azul y gruesa. Bañado completamente en sangre.
La bebe que cargaba en brazos la niña misteriosa comenzó a llorar. Cosa que perturbó mas a la criatura e inmediatamente se fijo como objetivo la fuente de aquel molesto llanto. La niña dió un respringo y agarrando las manos de sus compañeros sin soltar a la bebe, emprendió a huída lo mas rápido que pudo. El monstruo las perseguía. Y el se debatió si debía intervenir. Se suponía que era su trabajo pero, algo en el fondo, le decía que solo podía observar. Una corriente eléctrica recorrió su cuerpo, cosa que lo obligó a concentrarse en sus alrededores. conocía la sensación perfectamente y sabía que se trataba del vínculo con el envíado de gea.
"Hermana...."
Escuchó una voz suave e indefinida en el interior de su cabeza.
"Por favor, protege a mi hermana...¡Te lo suplico!"
La voz era cada vez más clara ¿Proteger a su hermana? ¡Le estaban hablando a través del vinculo!. Volvío a mirar a sus alrededores y se dió cuenta que la niña que cargaba a la bebe se había alejado de sus compañeros, no sin antes cersiorarse de haberlos puesto a salvo. Ellos le gritaban desde su escondite que corriera pero era en vano, estaba acorralada entre los muros de la aldea y la bestia. La pequeña en sus brazos lloraba con mas intensidad y otra corriente eléctrica recorrió su cuerpo.
Ahora podía sentirlo claramente, aquella bebé, era en realidad una enviada de gea.
Sonrío ante lo inesperado y absurdo que resultaba todo aquello. El, un guardian élite habia sido jalado al mundo humano por una recién nacida que ni siquiera podía cuidar de si misma. suspiró pesadamente, repentinamente sintiéndose patético y herido en su orgullo. Pero, trabajo era trabajo, y desénvainando sus espadas. antes de que siquiera alguien pudiese parpadear, había cortado a la criatura en dos, elíminandola en el proceso.
-¿.....Que?- escuchó a la mayor soltar un suspiro de asombro y temor mientras aumentaba el agarre que sostenía en su pequeña hermana.
El la miró de reojo con una sonrisa amarga -Dale las gracias a tu hermana que fué quien te protegió- su tono de voz era prepotente al tiempo que, habiendo cumplido el propósito por el que había sido atraído al plano humano, desaparecía retornando al aura kingdom, no sin antes, establecer el vinculo con la pequeña bebe que sin saberlo, crearía un cambió en su vida.
Aquello fué noticia en el reino de aura. Era la primera vez que se escuchaba hablar de un humano no desarrollado completamente, ser capaz de invocar a un eidolon. imaginamos que su desesperación fue muy grande y que las emociones humanas a esa edad resultaban altamente poderosas. Empezamos a desarrollar cada vez mas interes en ella y mucho despues de eso, empezaron a aparecer casos similares.
Pasaron varios años antes de que volviera a saber de aquella pequeña. de vez en cuando, sin embargo, a pesar de que decía odiarla, me escabullía hacia el mundo humano para observarla de lejos. Parecía una niña bastante torpe a medida que crecía, y era bastante terca también. Sus padres habían muerto aquella noche en el ataque por lo que su hermana mayor fué la que tomaba cuidados de ella. Trabajaba día y noche para darle la alimentación requerida y, con el tiempo, aquella niña alcanzó la edad suficiente como para llegarme a las rodillas. Aquella vez fué la primera vez que hable realmente con ella...Era un campo abierto lleno de muchas flores, de todos los colores, formas y tamaños. La pequeña recorría aquellos prados alegre, jugueteando con los Tanukis y las aves. Su vestido estaba sucio de tanto que rodaba por aquí y allá. Y Alucard se sorprendió en encontrar aquello divertido. Una niña traviesa y terca, capaz de sacarle una sonrisa a un supuesto tirano como lo era él. Se había perdido en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando la pequeña rodó por otra de las colinas, ajena a el hecho de que un precipicio se encontraba no muy lejos de allí.
El gritó de horror que escapó de sus labios fué lo que lo trajo de vuelta a la realidad.
La pequeña cerró sus ojos con fuerza esperando su inminente final. Más sin embargo, este nunca llego. En su lugar sintió una calidez reconfortante rodearla. Y, abriendo sus ojos con timidez, pudo ver al apuesto dragon delante de ella.
Sus ojos magenta, que brillaban como joyas, la miraban con recelo y preocupación mientras lentamente, con ella en brazos, flotaba hasta dejarla a salvo en el piso. Ella no pudo evitar fijarse en los cuernos y las alas que salían de su ya mencionada atractiva figura. Sin embargo, algo opacaba todo aquello, y era la falta de cierta chispa en el aura de bahamut. El suspiró mientras se agachaba a la altura de ella para hablarle.
-Debes tener mas cuidado de los sitios donde juegas, Geez- dió unas cuantas palmadas de manera suave en la cabeza de la niña.
-Fué un achidente- la niña dijo con un puchero mientras miraba a otro lado -Además....- luego lo miró inspeccionandolo -No quiero escuchar eso de acosador-kun!- finalizó señalandolo con un dedo.
-¿A-Acosador...?- a Alucard le salió una venita en la frente mientras con cuidado estiraba sus manos hacía la cara de la pequeña y jalaba sus mejillas -¿A quien crees que llamas acosador, mocosa?-
-N-No soy una mocosa- la pequeña luchaba por liberarse, pataleando -Mi nombre es Saku, Sakuu! Acosador feoooo!- ella lo pateó en el estómago y bahamut se vio obligado a soltarla, aunque no quisiera admitirlo, aquella niña era fuerte y le había sacado el aire..
....
-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA- Fatíma rompió en risas mientras escuchaba aquello -JJAJAJAJAJA...jajajajajaja ¡¿ENSERIO?!- limpió la comisura de sus ojos mientras sostenia su estómago con fuerza.
El sonrío al ver aquello -Aunque suene increíble...Si, esa eras tú- a pesar de que ella se estaba prácticamente burlando de él, se lo permítia. Únicamente por que se trataba de ella y solo de ella...
-Vale vale, te lo creo- dijo ella ya un poco más calmada -realmente suena como algo que haría-
-Honestamente...- Bahamut suspiró mientras le acariciaba el cabello a su protegida. Ella sentía que su pecho se llenaba de una calidez inexplicable al ver aquel nuevo lado de su preciado baha. El sonreía de una manera que nunca antes había visto mientras que su mirada reflejaba cariño y devoción. Sin embargo no todo era color de rosa, y en su pecho había una pequeña espina de dolor. El no la miraba a ella con esa devoción. Miraba a su antiguo yo, uno que ella no recordaba..
-Continúa por favor- le pidió.
...
En fin, aquello fue efectivamente lo que me dijiste. Y luego de ese interesante intercambio de palabras, aunque suene estúpido, picamos una pelea. Esto contínuo cada vez que me escabullía para verte. De algún modo habías despertado mi curiosidad mas sin embargo tu reacción siempre era la misma. Me llamabas acosador, peleabas conmigo, luego jugabamos un rato cuando el sol estaba a punto de ponerse y finalmente te despedías cuando tu hermana venía por tí. Ella nunca se enteró que jugabas conmigo.
Pasamos dos años de aquella manera, hasta que finalmente, un día....
-Vale entonces...- Una ya muy crecida Saku estaba sentada al lado del tirano más hermoso de todos. Estaban en el pasto, cerca a un precipicio mirándo hacía el basto océano que ella secretamente aspiraba explorar algún día. -Si entiendo bien, nosotros tenemos una conección y tu deber es protegerme...?- Inclinó su cabeza a un lado, haciéndo que sus largos cabellos castaños calleran en cascada sobre sus hombros y tocaran el piso.
El asintió sin despegar su vista del paisaje frente a él -Mi trabajo es protegerte hasta que bueno, cumplas lo que tengas que hacer. Indudablemente, el poder de gea corre dentro de tí, así que estás destinada a grandes cosas...-
-El cubo de Gea ¿huh...?- comentó perdida en sus pensamientos -¿Me protegerás siempre....?- en sus ojos había duda, pero también había una chispa. Chispa que había crecido, sin saberlo, entre los dos desde hace algún tiempo.
La misma chispa estaba en los ojos de bahamut quien ahora mismo la miraba -Yo....- pronunció suavemente mientras tomaba uno de sus largos mechones de pelo y lo atraía hacía sus labios -Te protegeré con mi vida siempre, lo juro- Sus hermosos ojos magenta brillaban con emoción y Saku sabía que el no le estaba mintiendo.
Una inexplicable alegría la embargo, hacíendola sonreír de manera amplía y resplandeciente -¡Mas te vale acosador feo!-
Su expresión se relajo severamente, mientras la miraba con cariño, ya estaba acostumbrado a esos tratos de ella y secretamente, siempre le habían encantado.
Mas esa tarde todo cambíaria sin saberlo.
En ese entonces yo no estaba al 100% de mi capacidad, y siéndote honesto. Tú me distraías bastante. Fue mi error, y me costó caro....No me dí cuenta del peligro que te asechaba....
Esa tarde se habían despedido como siempre. Saku movía alegremente sus manos mientras corría a la distancía, mirándo de reojo a la persona más preciada para ella en esos momentos. Recordaba con una amplía sensación en su pecho lo que le había dicho antes de marchar. Pero no lo compartiría por ahora...
Sin nada más que hacer, regresó a su reíno en su propia dimensión. No le apetecia ir al aura Kingdom donde probablemente se encontraría la pesada de atena haciéndole ojitos o buscando conversación como trataba esos últimos días. Incluso, aunque tenía muchas cosas que supervisar en su propio reíno. Prefirió dormir un poco, soñar con que todavía estaba con ella, la chica que hasta ahora le quitaba el aliento y a la única a la que no podía tener...Malditas reglas.
Durmió mas de lo que esperaba, placenteramente hasta que, luego de varias horas, un sentimiento de inseguridad lo invadió...Algo iba mal. Su corazón latía descontroladamente, temeroso, molesto y preocupado. Aún dormido, no procesaba bien hasta que pequeños fragmentos de imágenes llegaron a su cabeza.
¡Corre Saku!
El había escuchado esa voz antes...Mucho mucho atrás.
¡No! ¡No puedo dejarte sola hermana! ¡No hagas esto por mi!
Poco a poco, la percepción se fué aclarando en medio de sus sueños. Era el mismo prado, en llamas....La gente gritaba y corría. Incluso Saku y su hermana estaban cubiertas en polvo y ligeras quemaduras.
Lo siento Saku...-La expresión de su hermana era triste pero llena de afecto -Yo soy la mayor y mi deber es protegerte ¡Huye! ¡Tu debes sobrevivir!
-¡No!- Saku negaba energícamente sin contener las lágrimas que brotaban de sus ojos con fiereza. La desesperación y el shock se reflejaban en sus ojos -No quiero perderte a ti tambien...sniff...
Mientras ambas hermanas trataban de hacer entender obstinadamente a la otra su punto de vista, no se dieron cuenta de la horda de monstruos que se dirígia hacia ellos. Armados, fieros y sin compación. La primera en ser marcada como objetivo fué su hermana. Que alcanzó con tiempo a detectar como un arquero monstruoso apuntaba a su hermana, mientras un monstruo con espada corría hacía ella.
-¡Saku cuidadoooo!- Ellá no dudo dos veces en interceptar la trayectoría de aquella flecha con su propio cuerpo. Sus largos cabellos castaños, pero lisos a diferencia de las suaves ondas de su hermana menor bailaron al tiempo que la flecha perforaba su espalda, y de paso, su corazón. Cayó al suelo generando un ruído sordo mientras sonreía con lágrimas en los ojos.
-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!-
El desgarrador grito de la menor hizo ecó en aquel prado lleno de sadismo y masacres. Todo pareció deternese para siempre mientras ella en shock se arrodillaba junto al cuerpo casí sin vida de su protectora y hermana. Su expresión era de puro odio...Odio a esos monstruos, odio a ella misma por ser impotente..Y odio hacia la maldad del mundo.
-S-saku...- la debíl voz de su hermana la trajó de regreso al mundo -H-hu...ye......Debes...vi...vir.....-
-No hables- le susurró ella acúnandola entre sus brazos, ahora manchados de sangre. sangre que ambas compartían por sus venas -Todo estará bien, estoy segura que bahamut vendrá, el vendrá....-sus lagrimas corrían sin control y caían directamente en las mejillas de su hermana, quién también lloraba.
Negó suavemente -No...d...bes....esper.....q.....tros....salven- aunque no podía pronunciar bien, ella había entendido completamente su mensaje -por....padres......bes....vivir....-
Sus ojos se fueron cristalizando, como una muñeca, se les fué desvaneciendo todo rastro de vida. Su cuerpo se derrumbó al tiempo que su corazón se detenía y daba el último respiro, esperando, rezando, que su pequeña hermana saliera ilesa de aquel infierno.
-¡Hermana! ¡Hermana! ¡Respondeme por favor! ¡No me dejes!
Sus gritos eran en vano, ya no habia vuelta atrás.
(¡Bahamut!)
(¡Bahamut)
(¡Por favor, ayúdame!)
(No me dejes sola...Por favor.....)
El quisó ayudarla, quizó acudir a su llamado pero no podía. Algo bloqueaba fuertemente el paso entre los dos mundos. El arañaba, entre sus sueños, la invisible muralla que lo contenía de salvar a su pequeña. No podía soportar su dolor. Pero era imposible. ni con toda su fuerza desatada pudo hacer si quiera una grieta por donde colarse.
-¡Maldición Gea Porque!-
Le gritó al creador de todas las cosas.
Más no recibió respuesta alguna.
El no se rindió, siguió y siguió golpeando aquella pared invisible hasta que sus manos sangraron. Estaba exausto, pero aún así no quería parar. Inexplicablemente, luego de que los gritos cesaran en su cabeza, la pared simplemente desapareció como habia aparecido, sin dejar ningún rastro. Aquello no hizo si no más que aumentar el sentimiento de inseguridad en su pecho.
Esperaba que al cruzar al otro lado la escena fuera más....Sangrienta. Pero lo que encontró lo dejó atónito. No había rastro de nada aquello....Salvo por los pequeños humos restantes del fuego que alguna vez hubo y se había apagado. Su corazón se sintió como si lo hubiesen licuado y evaporado al tiempo. Vacío. Nada.
Saku.
Su mirada viajó precipitadamente por los alrededores, buscando. Aruñó el suelo y la tierra hasta que finalmente la encontró, en medio de muchos otros cuerpos...Sin vida.
No
No No NO
Eso no podía ser real.
Corrió hacia donde estaba ella, sus ojos estaban cerrados y sus mejillas pálidas. Sus labios, que solían ser rosados y apetecibles ahora estaban secos y azulados. Estaba fría. La sangre ya no corría por sus venas. Su corazón ya no latía. Ya no volvería a escuchar su voz...
Aunque el nunca antes lo hubiese echo, aquel día experimentó por primera vez lo que era llorar. Sentirse impotente por no haber ayudado a alguien que quería.
-Lo siento, Lo siento mucho...- Repetía en llanto, mientros abrazaba con más fuerza la cascara vacía de lo que alguna vez fue su vida. Se había ido. Y se había llevado su alma con el.
...
-¿Qué?- Preguntó ella, Atónita. Lo que el pelinegro le acababa de contar iba más alla de crueldad física. Era inconsedible. Sus ojos se llenaron de lágrimas que caían por sus mejillas sin compasión.
El no podía tolerar tales gotas de rocío en su pequeña -No llores..-Le rogó, secándo aquellas gotas suavemente con su mano enguantada -Por eso no quería decirte nada, pero eres tan terca...-Sus manos acunaron sus mejillas mientras acercaba su rostro para recar sus lágimas. Sus labios tocaron suavemente las pestañas de la joven, acariciándolas, para luego besar sus ojos con mucho cuídado, límpiando sus lágrimas en el proceso -Fátima...-
-Lo siento...- se disculpó ella aún un poco descontrolada -Ya se que esto no es como yo, pero me ha tocado un poco...-Sonrío levemente, sus mejillas conservaban un pequeño tono carmín producido por el gesto del pelinegro de hace unos minutos. -Pero si fue gea....- Su mirada viajó a la distancia -¿Porque luchamos entonces....?
El entendía sus dudas, y deseaba ayudarla.
Más no había mucho que pudiera hacer, por ahora.
El cubo de Gea todavía me observa...
No puedo cometer el mismo error.
Yo no debo enamorarme de fatíma.
Continuará...
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