lunes, 14 de noviembre de 2016

Prohibida tentación cap 9: Amistad y reencuentro.

Uriel se despertó de manera apresurada, estaba agitado y su frente se encontraba levemente cubierta en sudor. Había estado mirando las estrellas en el tejado, la noche era fría, pero eso no era problema para él, era el dios de las llamas después de todo. ─Debo haberme quedado dormido...─ susurró para sí mismo, bajando su mirada a sus manos ahora cerradas fuertemente en un puño, sus ojos ardían y su visión estaba totalmente roja, estaba ligeramente fuera de control ─Desgraciado....─ escupió con ira de sus labios recordando lo que acababa de ver en sueños.

No era su intención,
Pero quizás el haber hablado con ello de hana anterior mente hizo que la peli violeta soñara con su pasado...
Y el sin querer lo habia visto.

La sonrisa vacía de la castaña permanecía vivida en su mente.

─Así que era Hel....─ sus labios se presionaron fuertemente en una línea recta, necesitaba calmarse, las llamas en sus manos y sus ojos se hacían cada vez más notorias, y la temperatura comenzaba a elevarse.

Ese maldito dios dorado.
No sabía realmente quién era el.

Desplegó sus alas y saltó del techo, flotando levemente en el aire, lo suficiente como para mirar por la ventana de la joven enviada.

Casualmente estaba dormida dandole la cara a la ventana, sus labios fruncidos mientras delicadas lágrimas caían por sus mejillas. El corazón de uriel se encogió, ella debía estar soñando con el todavía. ¿Cómo debería sentirse teniéndolo al lado? nada más por esa estúpida espada de él. Negó con la cabeza, ahora no era tiempo de pensar en esas tonterías, empujó la ventana notando con preocupación que estaba abierta ─Que descuidada...─ sonrió levemente para sí mismo, y con mucho cuidado de no hacer ruido alguno se acercó a la durmiente oji-azul. Estaba profundamente dormida. Sus manos se acercaron a su cara, secando suavemente las gotas de rocio que empapaban sus mejillas, con mucho cuidado y suavidad. ella sonrió levemente y el peliblanco retiró su mano alarmado, pero ella nunca se despertó.

Se cercioró de que estaba bien, antes de desaparecer en la oscuridad de la noche.
Lo más posiblemente lejos que Gea le dejara.
Mañana tenía una pelea que ganar.

...

En su sueño, ella escapaba, corría en la oscuridad de ambos, aquellos que tomaron su corazón y lo cortaron, lo pisaron...lo destruyeron. Venían por ella otra vez. Querían hacerle daño. Pero ella seguía corriendo, corriendo de todo aquello que la atormentaba. Sus lágrimas oscurecían su visión, de por si no veía bien hacia donde corría, pero con ellas en sus ojos era imposible discernir algo. ─¡No....! ¡Ayuda!─ gritó, sintiendo la sombría y fría mano de alguien tratar de detenerla por la espalda.

Ella solo quería que todo aquello terminara.
Ella solo quería dejar de sufrir.
Queria que el dolor se fuera.

Podía escuchar sus risas.
Escuchar su felicidad.
Se reían de su ingenuidad.

Tropezó, cayendo al piso, más no sintió dolor alguno.
Solo quería quedarse allí, en la oscuridad.
Tal vez así ya no se sentiría atormentada.

Una tenúe luz se posó sobre ella, erá cálida y de color ámbar.
Pudo sentir una mano limpiar sus mejillas con ternura, se sorprendió ante el contacto.
Delante de ella solo estaba esa silueta que nunca había visto antes.
No tenía rostro, y era completamente ambarina, pero brillaba con intensidad.
Tenía alas, hermosas alas rojas....vivas, como el fuego. 
Estaba fascinada.

Aquella silueta le ofreció su mano y ella la tomó sin dudarlo,
Antes de que se diera cuenta, a su alrededor, solo había...tranquilidad....


Abrió los ojos, delante de su campo de visión podía ver los rayos del sol penetrando por su ventana, se dió la vuelta en la cama, sin ánimos de levantarse todavía. Gab ya se había levantado pues su cama estaba vacía y perfectamente tendida. Recordaba su pesadilla y la silueta que la salvó ¿Que era eso? nunca le había pasado antes pero...la calidez que desprendía estaba ahora, de alguna manera, grabada en sus recuerdos.

Toc, toc.
Un sonido proveniente de su ventana la despertó de su ensueño, era el ave de fátima, que traía un mensaje. ─¿huh...?─ desconcertada, se levantó de manera apresurada para dejarlo entrar. El ave se posó en su cabeza, como le era costumbre, así que no tuvo más opción que levantar los brazos y palpar hasta dar con el mensaje. Era inusual que recibiera alguno cuando estaba en una misión ─Me pregunto que será...─ susurró abriendo el pequeño rollo, solo para encontrar las siguientes palabras.

"Querida Hana: ¡Adivina! ¡Hemos recibido noticias del paradero de gea! El pontífice me ha pedido que te espere en el pantano esmeralda, y ¡Ya estoy aqui! ¡Estas retrasada! ¡Trae tu lentisimo trasero acá ahora o te juro que te ire a buscar! ¡ESTO ES URGEEEENTEEE! Pdta: ¡Tengo a alguien que presentarte ♥, Corre! att: Fátima."


¿Qué?

Hana salió corriendo de la habitación, el pájaro que segundos antes estaba en su cabeza, saku, aleteo con fuerza para estabilizarse mientras lanzaba un chillido a modo de queja. ─¡Gab! ¡Gaab!─ gritó bajando las escaleras de manera apresurada, casi se cae de no ser porque una mano delicada la ayudó a estabilizarse, levantó la vista y se congeló en el sitio, los ojos azules que la observaban y ese característico aroma a flores....Era el. Baldor.

─Cuidado, Hana─ le reprochó calmadamente, ajeno al estupor de la joven ─Debes tener más precaución al bajar las escaleras─

─¡¿Qué pasó?!─ Gab salió de la cocina alarmada ante los gritos de la joven, y se sorprendió ante la escena delante de ella ─¿Hana...?─ preguntó desconcertada haciendo que la joven reaccionara.

─¡No me toques!─ gritó, separándose del rubio de manera apresurada y corriendo a los brazos de gab, quien la recibió de manera sobreprotectora.

El caballero dorado se sorprendió ante su reacción y la miró con desconcierto, encontrándose en su lugar con la mirada fulminante de Gab que escondía de su vista a la joven ─Baldor tu....¿Que le hiciste?─ le cuestionó con tal rencor y fué entonces que el joven dios cayó en cuenta del malentendido.

─No, espera...No es lo que tu crees─ se apresuró a excusarse de manera alarmada ─Ella venía corriendo y yo solo iba a buscar a sky para practicar y me tropecé con ella y pues...se iba a caer así que solo le eché una mano...─ habló de manera apresurada, no dando a entender su punto adecuadamente. Gab ya se estaba tronando los dedos mientras sus manos se cerraban en puños, siendo detenida por el suave agarre de la joven, casi inexistente.

─Es cierto, reaccioné de más─ habló ya más calmada ─Fue mi culpa, me tropecé, aun así no me gusta que me toque...─ habló, y baldor alcanzó a escuchar aquello perfectamente ─Mira, quería enseñarte esto─

La defensora de los cielos tomó el papel ligeramente arrugado, sus ojos viajando rápidamente por el contenido ─¿Fatima?─ preguntó una vez aclarado el asunto ─Entonces tenemos que apresurarnos a partir....¿Dónde está uriel?─

La joven enviada tildó su cabeza, desconcertada.

─¿No está con ustedes?─

─No lo he visto desde esta mañana─ respondió gab.

─No durmió conmigo, obviamente─ respondió el rubio con cierto sarcasmo ─Pero lo vi alejarse anoche, a eso de las 3am─

La preocupación se comenzó a apoderar de la joven. Uriel no podía alejarse mucho, pero que se fuera en medio de la noche...¿Le habia pasado algo? la mano de gab se apoyó en su hombro, dándole apoyo.

─No ha de estar muy lejos─ susurró con una débil sonrisa.

Hana asintió ante sus palabras.

Decidieron alistarse, gab recogió su equipaje, que era quizás, el más ligero de todos mientras baldor se colocaba su pesada armadura y su espada sky, Hana recogió sus cosas de aseo personal y los utensilios de cocina, lo demás pertenecía a la casa y era mejor dejarlo así, en caso de que sus dueños decidieran regresar. Saku se posó en su hombro por primera vez, a sabiendas de que partieran y era su oportunidad para regresar con su dueña. Ella la acarició levemente mientras salía de la pequeña habitación junto con gab.

Esperaron fuera de la cabaña unos minutos.

─Oye, Hana─ le habló baldor quien estaba recostado en el marco de la puerta con expresión aburrida ─¿Que crees que pase si...ya sabes...te empiezas a mover y el traidor está lejos?─

─Uriel─ le corrigió, para luego agregar ─Y no lo sé, nunca lo he intentado...─

─¿No sería lógico pensar que si ella se mueve y está lejos, aún sin quererlo él se mueve con ella?─ hablo gab con gesto pensativo ─Ya sabes, como si una fuerza invisible lo arrastrara manteniendo el mínimo de distancia que pueden estar separados o algo así...─

─Si si, eso pensaba─ concordó baldor emocionado ─¿Porque no lo probamos?─

─Seria grosero─ le respondio Hana cortante.

─Ya─ Gab estuvo de acuerdo con ella. ─Y porque no pruebas la conexión?─ preguntó.

La expresión de hana se tornó seria.

─Digo, si funciona con Valk y conmigo, también con él, no?─

Ella suspiró, realmente no quería, era como intruir en su mente y tenía la ligera impresión de que entre ellos esa conexión era más fuerte, pero dadas las circunstancias, no tenía alternativa si quería llegar hoy directamente antes del anochecer.

cerró los ojos ante la atenta mirada del dios dorado, quien no tenía idea de que estaba haciendo. El no lo sabía, pero ella no podia conectar con él nunca más, y realmente cuando pudo, nunca la utilizo. Respiro calmadamente, concentrándose, pensó en el rojo, un color que a uriel le quedaba más que bien, un pequeño hilo rojo apareció en su mente, desde donde estaba ella y extendiéndose al horizonte, resonando, lejos a la distancia, podía sentirlo a él, inquieto y perturbado, todo aquello se lo decía el vínculo. Se concentró, su objetivo ahora era comunicarse con el.

"Uriel" salió de sus labios como un susurro.

Esperó varios segundos.

"¿Hana? ¿Estoy oyendo cosas?" recibió respuesta luego de unos segundos.

Ella rió ligeramente "No, no oyes cosas, necesito que regreses

"¿Eh? ¿Realmente estás hablando conmigo en mi cabeza?"

Ella rodó los ojos, suerte que no podía verla "Regresa, rápido, tenemos que irnos"

"De acuerdo" le contestó él "Pero cuando regrese me explicas esto eh...me he llevado un susto del averno"

Ella volvió a reír y baldor la miraba con desconcierto, no entendía en absoluto lo que pasaba. A su lado, Gab tenía una ligera sonrisa de burla, pobre alma en pena... Baldor era un idiota en realidad.

No pasó mucho tiempo antes de que Uriel regresará volando, todavía se le veía un poco inquieto pero Hana prefirió no preguntar, tenía mucho ya con sus problemas actuales. Recogió sus cosas (Las que uriel le permitió llevar) y emprendió el camino.

─Te estuvimos esperando un buen rato─ el dios de la luz no perdió tiempo en picar contra uriel ─¿Estuvo bueno tu paseo?─

Uriel rodó los ojos, hoy si que de verdad no estaba de ánimos para eso ─Calla, niño bonito─ resopló, tratando de controlarse ─Hoy de verdad. DE VERDAD no estoy de ánimos para tus piques, dejame tranquilo antes de que me ponga serio─ Su mirada ardiente se posó en baldor, quien a pesar de no querer, se estremeció.

Era una mirada llena de ira.

─Uriel...─ Hana le llamó tímidamente, sintiendo su enojo ─¿Estás bien?─

─No─ contestó secamente mientras se alejaba, no quería ser grosero, pero tampoco quería hacerle daño. por más que intentaba calmarse el sueño de anoche se repetía y se repetía.

El resto del camino transcurrió en silencio, nadie dijo nada más, Uriel y Hana perdidos en sus pensamientos mientras Gab aprovechaba para hacerle bromas con todos los insectos que encontraba en el camino a Baldor, "desquite por lo de esta mañana" era su excusa. Antes de que se dieran cuenta, el atardecer había caído y contra todo pronóstico, habían llegado incluso más temprano al pantano esmeralda. Cerca a la entrada a la ciudad estaba la pelinegra, sonrisa amplia moviendo el brazo enérgicamente sus brazos a manera de recibida.

─Hanaaaaaa aquiiiii─ se escuchaba su voz alegre y la mencionada aceleró el paso, corriendo para reencontrarse con su amiga.

─¡Fati!─ gritó también mientras ambas se reencontraron en un ferviente abrazo lleno de nostalgia y amistad. Baldor las miraba sorprendido, uriel sentía curiosidad y Gab se acercaba naturalmente a ambas.

─Cuanto tiempo sin verte, joven fátima─ Gab la saludo con un abrazo también y una sonrisa amable, pero manteniendo su tono cordial.

─Igualmente, estás cada vez más bonita, y veo que estás cuidando bien de Hana, gracias por eso─ sonrió ampliamente, merilee a su lado también sonreía.

─¿Esta vez no traes a adán?─ preguntó, a sabiendas de que merilee prefería estar con el rubio.

─Nah─ fatima rió ante el comentario de su amiga─ está castigada y opps, cupos llenos─ sonrío aún más ─Tengo a alguien que presentarte! pero antes─ rodó su mirada, encontrándose con el peliblanco y el rubio respectivamente ─¿Uriel no?─ preguntó, acercándose al ambarino y extendiendo su mano cuidadosamente, el la miró dubitativo, y miró a Hana, quien con un leve asentimiento y una gran sonrisa le dio el visto bueno, y el, algo reluctante estrechó sus manos con la no tan desconocida joven ─Soy fátima, la MEJOR amiga de Hana, un placer─ enfatizó, sonriendo ─Estoy al tanto de tu condición especial, seguramente Hana ya te habló de mi, pero bueno, haré todo lo posible por ayudarlos─

─Gracias─ admitió él lo más respetuoso y cordial que pudo ─Y-y gracias a ti....por cuidar de Hana─

Ella sonrió aún más ─Ternurita─ Dijo, bromeando a propósito con su timidez, uriel rezongo y a continuación ella se movió a su próximo objetivo ─Y tu debes ser BULDUR─ le llamó erróneamente a propósito y el mencionado frunció el ceño.

─Es BALDOR─ le corrigió.

─¿BELDOR?─

─BALDOR─

─Ah ya, ¡BULDUR!─

Una venita se posó en la frente del rubio, a su lado uriel se divertía como nunca en su vida, incluso gab, quien estaba al lado de Hana no pudo contener una carcajada. Aún así, el dios dorado mantuvo su compostura y sonrió.

─¿Eres amiga de Hana no? un placer conocerte─ Él le tendió una mano y a pesar de que fátima sonreía, no la tomó, si no hizo todo lo contrario.

─I-D-I-O-TA─ enfatizó mientras tomando su brazo, le hacía una hurracarrana y lo tiraba al piso, dejándolo retorciéndose de dolor, a continuación le dio un derechazo en el estómago dejando a baldor k.o en el piso ─Eso es por herir a mi linda flor, cretino, que ya sabía de tus andadas, eres un loser─ le sacó la lengua divertida mientras se alejaba. Ahora todos, exceptuando a hana reían estrepitosamente, incluso uriel sentía un nuevo respeto por la pelinegra.

─Recuerdame no hacer enfadar a tu amiga─ bromeó el ambarino con Hana y esta solo sonrió.

─¿Que es todo este ruido?─

De repente el aire alrededor de todos ellos se tornó siniestro, unos pequeños rayos violetas aparecieron a la altura de fátima al tiempo que descendía, justo detrás de ella, una figura desconocida para Hana, pero no para sus compañeros de viaje. Apuesto, pelinegro, con cuernos y alas violetas y ese aire de sarcasmo y desinterés.

Era bahamut.

─Ah, eres tú─ Fátima lo recibió con una sonrisa ─Hana, este es mi nuevo Eidolon, es-─

─¿Bahamut?─ preguntó ella, inquiriendo, sabía que la pelinegra había estado buscándolo como loca, estilo eidolon-hunter ─Así que lo conseguiste─ habló con entusiasmo, sabiendo que ella compartía su sentimiento.

─Si─ admitió feliz, fangirleando ligeramente ─Es SUPER guapo─ susurró solo para que Hana escuchara aquello─

─No te lo niego, por dios, buen catch!─ ambas empezaron a cuchichear. Bahamut levantó una ceja, medio inquiriendo de que se trataba todo mientras uriel y gab solo rodaba los ojos.

Baldor recobró el sentido y se levantó con un ligero dolor en el cuerpo, encontrándose al tirano justo frente a él, dándole la espalda. ─Tch.─ gruñó frunciendo el ceño ─No quería verte aquí, estúpido dragón─ El pelinegro lo miró por encima del hombro sin mucho interés.

─Lo dice quien acaba de ser masacrado por una jovencita, interesante─ sonrió de manera sarcástica cosa que solo provocó mas al dorado. Ambos eran como perros y gatos, no podían verse ni en pintura.

Obviamente, baldor no era digno de su interés en estos momentos, razones habría tenido su pequeña para haber masacrado de esa manera al dios de la luz, en su lugar, sus afilados ojos se posaron en el dios de las llamas, quien se suponía debería estar confinado a una prisión y lo que era aún más, viajaba al lado de la defensora de los cielos, quien probablemente era la persona que mas lo odiaba en el reino de aura.

Uriel captó rápido el hecho de ser observado por alucard, por lo que miró en su dirección.
Ambos se sostuvieron la mirada varios segundos, bahamut notó algo interesante en él.
No era el unico, eh?

─Hana─ habló, conociendo de antemano el nombre de la mejor amiga de su protegida ─Recogiste algo interesante en tu viaje, ¿No?─ 

La mencionada lo miro tranquilamente ─Creí que fatima ya te lo habia contado─

─Tal vez lo olvidé─ respondió la contraria mientras se rascaba el mentón nerviosamente ─Han pasado muchas cosas, franco también viene hacia acá─

─¿El también?─ esta vez la peli violeta si estaba sorprendida.

─Son órdenes del pontífice─ La expresión de fátima se puso seria repentinamente ─Quiere que los tres hagamos un equipo y nos aventuremos a las nevadas de blizzard, se cree que el caballero negro se encuentra allá y hay un ejército de no muertos esperandonos─

La expresión de todos los presentes se volvió sombría...
La guerra, estaba comenzando.

Continuará...

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