lunes, 21 de septiembre de 2015

Prohibida tentación: Capítulo 1

Esa mañana se despertó como ninguna otra. El sol brillante, los pajaros cantando... nada parecía fuera de lugar. Exepto por la sensacion ya tan conocida que le dejaba la pesadilla luego de despertar. Podía sentir todavía la voz suave y sugerente en su cabeza una y otra vez. Si ella fuese otra persona. Aseguraría ya estaría más que loca.

Cierto es, nuestra joven protagonista era una experta en combate mágico y físico. Puesto que era, nada más y nada menos. que una Shinobi. En secreto. Sus padres desde muy pequeña habían muerto por una invasión de mostruos a su aldea. Sobrevivío gracias al sacrificio de su hermano mayor que la ayudo a escapar y murió luego. Inconciente, deambuló por el bosque mucho tiempo hasta que un anciano viajero la encontró y la dejo en un pequeño pueblo llamado Puerto Skandia. Allí el jefe de la aldea la tomó como hija adoptiva. Era severo, y muy poco demostraba afecto hacía ella. Pero efectivamente se preocupaba.

Su esposa era otra historia. Amable y carísmatica le dió todo el amor que su verdadera madre hubiese querido darle y no pudo por las circunstancias. Se preocupaba demaciado por ella. Al punto que, cuando empezo a asistir a clases de defensa personal no quería ni siquiera que tocara una espada. Obviamente ninguno de ellos sabía que ella había sido entrenada desde muy chica para ser una shinobi. El camino ninja era dificil, pero una vez tenías las bases cualquier arte marcial y de combate era pan comido. Digamos que este fue su caso: Agilidad, velocidad y una gran evación fueron los resultados de su entrenamiento inconcluso de pequeña. Aunque era una chica, la falta de fuerza la compensaba con golpes certeros y mortales. Un shinobi vive y muere por su misión. O matas o te matan. Era así de sencillo.

Volviendo al tema. Hana Tsukiyomi, como se llama nuestra protagonista encontraba ciertas contadicciones en lo que sabía y le decían. Físicamente, hana era delgada, de largos cabellos ondulados de color violeta y ojos azules como záfiros. De personalidad era algo terca y arriesgada. Pero para notar aquello primero tenías que pasar la barrera de Seriedad y silencio que ponía delante de desconocidos. Un shinobi debe siempre ser paciente y observar a su enemigo.

Regresando a nuestra historía. Luego de haber sido dejada en puerto Skandia, a causa de una visión. según la bruja de la aldea: Debía enfrascarse en un viaje para detener al caballero negro. Sonará muy de película, pues hana también lo pensaba, pero sí, era lo típico: Un hombre malvado que busca venganza y quiere destruir al mundo. ¿La causa? aún no lo sabía, pero no parecía faltar mucho hasta descubrirlo. En sus viajes se encontró con muchas personas: templarios, El pontífice, Una bruja muy poderosa y...críaturas místicas llamadas Eidolons.

Los eidolons eran seres celestiales que portegían y cuidaban al cubo de Gea, creador de todas las cosas y fuente de toda vída. El cubo de Gea tenía vida propia y decídia, de acuerdo a las cualidades de cada uno, quien era merecedor de Reencarnar en uno de esos sere celestiales, pues en realidad los eidolons eran reencarnaciones de guerreros que hicieron cambios radicales en el mundo: ya sea para bien o para mal. Claro está, había un truco: Las personas normales poco o nada podian saber de la existencia de estos seres pues solo a quien el cubo consideraba digno, se le otorgaba el honor de tener a uno o varios de estos seres como compañero de batalla. Claro, el cubo no influía en como tú usabas dicho poder.

Hana tuvo la bendición de tener el favor de Valkyria: Una guerrera formidable y sabía que vivia para las batallas. Y más tarde el favor de Gabrielle: Una defensora de los cielos experta en las artes marciales y a la cual consideraba una hermana. Ambas eran únicas, pero por alguna razon, para Hana Gabrielle era mucho más importante y le quería, de una manera más especial. Gabrielle había compartido su pasado con ella durante sus viajes: Solía ser una asesina que tomaba las vidas de quien se les ordenaba sin ningún tipo de objeción, hasta que algo pasó que la hizo recapacitar, solo para darse cuenta de lo equivocada que estaba y escoger su camino con el bien. Dicho camino le costó la vida, pero el cubo, al ver su determinación, la reencarnó en lo que es ahora.

-Dime Hana...¿Hoy también...?- Gabrielle iba a la delantera, la zona por donde pasaban ahora era bastante peligrosa por la constante aparición de mostruos. Valkyria estaba mucho mas atrás, para cuidar en caso de una emboscada.

-Si, es algo que sucede todos los dias- Hana caminaba tranquilamente mirando el paisaje, un poco perdida en sus pensamientos acerca de dicha pesadilla. Sabía que no era normal, y era una de las razones por las que había empezado dicho viaje.

Ahora mismo, estaban buscando alguna pista sobre el paradero del caballero negro. Justamente ese mismo día había recibido noticias de uno de los investigadores del pontífice acerca de una cueva que bajaba muy profundo en las montañas, donde los pueblerinos afirmaban estaba encerrado uno de los peores males del mundo. Dicha descripción se asemejaba mucho a lo que ella veía todas las noches en sus sueños.

Gabrielle por alguna razón, al igual que Valkirya se mostraba reservada y aproblemada cada vez que se mencionaba algo sobre dicho sueño. Daba la impresión de que las dos sabían algo.

-¿De verdad vamos a hacer esto solo por una pesadilla?- Valkyria habló tranquilamente mientras seguía alerta -Entiendo que no sea normal soñar todos los días con la misma cosa para los humanos pero...- sus ojos azules se fijaron en los contrarios de Hana -Si de verdad lo que aprendimos hoy es cierto...Seria mejor dejar lo que sea que esté allí abajo encerrado tal y como está- su mirada adquirio un tono reprobatorio.

La muchacha de cabellos violaceos  nego con la cabeza -No, tu no entiendes...- dijo mientras su mirada mostraba un poco de emoción -Cuando nuestros ojos se encontraron esa vez...aunque me dio miedo, también parecía que decía "Ayúdame...."- sus ojos bajaron al piso buscando sus pies.

Aunque Hana no lo notó, la mirada de gabrielle se volvío dolorosa.
Valkirya solo suspiró, dando por terminada la charla mientras seguían avanzando.
 Era incómodo y lo sabia, ellas dos le ocultaban algo ¿Debía preguntar o mantenerse callada? optó mejor por tantear el terreno para ver que podían averiguar.

-Y...Me pregunto que será lo que está allá abajo...- fingió murmurar para si misma sumergida en sus pensamientos, haciendo que gabrielle volteara ligeramente el rostro para observarle.

-Si quieres preguntar algo solo dilo...- su mirada fué directa a la de Hana, quien dió un pequeño respringo al saberse descubrierta.

-De verdad que no te puedo ocultar nada- soltó una pequeña risilla para luego preguntarle -Tu sabes algo ¿verdad?-

Gabrielle asintió.
-Ciertamente no sé porque tienes esas pesadillas- admitió con una expresión de preocupación -Pero cualquier Eidolon al que le preguntes sabe que está alla abajo-

Las pupilas de hana viajaron por sus ojos hasta posarse en sus rincones, mirando de reojo a Valkirya.
Esta al sentirse observada asintió.

-Ciertamente- su voz sonaba diplomática y tranquila -Lo que te dije hace un momento es por tu bien, lo que esta allá abajo tiene una razón para estar allí y es uno de los nuestros-

¿Uno de los suyos? eso quería decir que lo que estaba allá abajo era un Eidolon. Pero eso no contestaba porqué estaba allí, quien era, ni mucho menos como hacía para ponerse en contacto con ella todas las noches mediante sus sueños.

Suspiró, era lo único que podía hacer en esos momentos.

*O*O*O*O* 

La joven caminaba de un lado a otro de la habitación desesperada. Su expresión denotaba una seria preocupacion y sus ojos destellaban con enfado: hacia ella, hacia su amiga, y hacía la acompañante pelirosada que la veía murmurar cosas sin sentido con una expresion entre disculpa y preocupación.

-¿Como dejaste que se fuera sola Merylee?- Los ojos violetas de ella se posaron en los azules de la contraria.

-Lo siento mucho Fatima-sama- Merylee hizo una reverencia de disculpa mientras se explicaba -Ella dijo que no tenía tiempo y que además usted estaría...bastante ocupada-

Fátima era una joven bastante...Peculiar. Extrovertida por naturaleza, muchas veces la encontrabas en medio de sus viajes haciendo locuras mientras ayudaba a otras personas sacandoles risas y felicidad en el proceso. Por sorprendente que parecíera, dominaba la magia bastante bien, razón quizás por la cual también era una enviada de Gea. Los enviados de Gea eran las personas a las que el cubo de Gea les concedía el honor de tener vínculos con seres especiales (Eidolons) gracías a la pureza y la fuerzá de su corazón, así mismo, les garantizaba misteriosos poderes.

En el caso de Fátima, Merylee era el eidolon con el que ella mantenía un vínculo ahora mismo. Maga de hielo y especialista en curación, la pelirosada era más que un simple apoyo para la pelinegra. Por que sí, fátima era una extraña mezcla entre pelo negro y ojos violetas, cosa poco común. claro, combinaba perfectamente con su despampanante personalidad.

-Bien, es cierto que estoy ocupada tratando de localizar a ya tu sabes quien- confirmó mientras sus mejillas adquirian cierto tono carmesí -Pero pude averla acompañado en el viaje, hemos viajado juntas desde que nos encontramos en navea ¡Estúpida Hana!- pataleó dandole con el pie a la cama donde había dormido esa noche en compañía de la mencionada -Y para rematar es tan rápida que dudo alcanzarla...-

-¿Entonces....- Comenzó timidamente la ojiazul posandosé cerca de su protegida -Que quiere hacer Fatima-sama?- Preguntó.

La mencionada solo suspiró.
Esa era una muy buena pregunta.

*O*O*O*O*O* 

La entrada de la cueva era espeluznante. Oscura, húmeda y sin ningún rayo de sol. probablemente nadie se aventuraría a ella...corrian rumores de que adentro podrían hallarse monstruos muy extraños, incluidos muertos vivientes que no eran muy amistosos que digamos.

-Será dificil mantener un combate si no podemos ver nada- comento Valky mientras se ajustaba los brazaletes que protegían sus brazos.

-¿Hay alguna forma de iluminar adentro? ¿Funciona la magia?- la ojiazul preguntó, sintiendo una rara energía provenir del interior de la cueva. Quizás y había sido mala idea dejar a Fati atrás, ella sabía mucho de estas cosas.

-Bueno- gabrielle dió un paso más cerca de la entrada, estirando su mano para sentir mejor -Efectivamente aquí hay una barrera en contra de la magia- La expresión de hana mostró indicios de derrota -Aún asi...- continuó, llamando la atención de amabas mujeres -Es muy debil en estos momentos, asi que supongo que podrás usarla, aunque será un poco más debil- aclaró.

Hana asintió mientras le hacia señas a valky para que entrara de primero. luego procedió ella, y esta vez gabrielle tomo la retaguardia. En momentos de tensión como este valky era una mejor opción para ir a la delantera, de las dos, era la única con espada y escudo. Permitiendole bloquear ataques aunque no pudiese verlos.

La cueva era cada vez más oscura a medida que se adentraban en ella. El cuerpo de hana se sintió repentinamente embargado por una sensación de peligro que la hacía temblar ligeramente. Podía, si quisiera, llamar a otro aliado...Quizás adán, o Garuda, aunque creía que este último probablemente estuviese ayudando a fátima. Los pasos se escuchaban ahora un poco ahogados, hasta que en vez de pasos, escuchó el chapotear del agua. ¿Estaban caminando en un charco o algo? ¿Porque eso era agua, verdad?

-Esto no pinta bien...- la voz de valkirya sonó un poco más tosca de lo habitual, estaba tensa y se notaba. -Huelo...sangre-

El estomago de Hana se revolvió.
Movio sus manos sobre su báculo mágico para encender la luz de la gema en este.
Poco a poco la cueva comenzó a iluminarse bajo la tenue luz...y lo que vieron fue sencillamente: Horrible.

Estaban pisando, más que un charco, un lago de sangre.
Y no precisamente sangre humana.

-Oh por Gea...- Gabrielle se llevó sus manos a su boca en un gesto de sorpresa y desagrado -¿Qué paso aquí?-

Parecía una escena sacada de una masacre en un libro antiguo donde se relataban las guerras.
Era...Grotesco.

-¡No mires!- La mano de gabrielle se dirigió a sus ojos y reposo allí, tapandole la vista. 
Aunque un poco tarde. ella ya había visto parte de lo que estaba allí.  Lo revivía en su mente. 

-No parece que fuese reciente- Valkirya se acercó a examinar uno de los cuerpos sin vida -Algunos ya están descompuestos y otros ya llevan el proceso adelantado...-

-¿Que crees que sea?- pregunto gabrielle mientras guíaba a hana en medio de ese mar de sangre sin despegar la mano de sus ojos.

-Parece que hay algo peligroso en esta cueva, algo más aparte de eso- enfatizó la ultima palabra dejandole claro a la contaría a que se refería -Lo mejor sera avanzar antes de que lo que sea que es, nos encuentre-

Gabrielle asintió.
Reanudaron el paso, esta vez con más cautela y una vez estuvieron lo suficientmente lejos de aquella escena traumática Gabrielle libreró su mano de la cara de Hana permitiéndole observar lo que la rodeaba. Ahora la cueva era más ancha y hacía mucho más calor. Lo que seguía delante de ellas era un camino oscuro, pero del cual se apreciaba una debíl luz. 

-¿Que tan profundo estamos?-

La pregunta quedó al aire, ella misma lo sabía, habían estado horas allá abajo y fueron por lo menos 25 los que duro con Gabrielle tapandole los ojos mientras se alejaban del lugar donde estaban. Incluso ahora parecía aún faltar bastante.

Todas se dedicaron esclusivamente a respirar.
El silencio se apoderó del ambiente.

*O*O*O*O*O*

Había perdido la cuenta de cuanto tiempo llevaba encerrado allí, rodeado de oscuridad, llamas y monstruos insolentes que no hacían más que burlarse de él. EL. que alguna vez fué temido entre mortales e inmortales por igual debido a sus poderes incontrolables. EL que había ayudado a tantas personas. Había terminado allí, renegado, tan cerca y tan lejos de la fuente de toda su fuerza. Abandonado y solo, todo por un pequeño tropiezo en su pasado.

-Tsk...- murmuro mordiéndose el labio, impotente.

La única esperanza que tenía de salir de allí era una estúpida chica, no sabía como, no sabía porqué, pero cuando el cansancio se apoderaba de él, cuando cerraba sus ojos buscando consuelo, venía a su cabeza...Su rostro sonriente y mirada serena. Su risa encantadora...y el podía ver todo eso. Veía sus sueños. Sueños en los que, sin saber como, el descubrió que podía comunicarse con ella.

-"Ven..."- le susurraba todas las noches en un intento desesperado de ser libre -"Ven"-

Nunca había podido mostrarle el camino correcto, pues siempre despertaba mucho antes de poder mostrarle... Pero tenía la firme esperanza de que ella, intrigada, algún dia vendría a buscarlo. El lo sabía, podía sentir su fuerza. Ella era una envíada de gea.

"Recurriendo a la ayuda de una de las personas que probablemente me aprisionaria también" se río amargamente recordando, con dolor, que no había mucha diferencia entre estar encadenado en esa jaula o estar afuera en el mundo exterior, obligado por cadenas invisibles, a "brindarle" su ayuda a la enviada/o de gea que lo consiguiera. Que consiguiera su favor. "Al menos podría ver la luz del sol y viajar por el mundo" se consoló. Llevaba años en aquel agujero, años en la misma posisición, años en los que sus brazos se dislocaban y volvian a sanarse de nuevo.  Nada podría ser mejor que el dulce sabor de los rayos del sol.

Sus planes incluían a aquella misteriosa muchacha llamada Hana, de la cual el sabía mucho más de lo que debería. Durante sus visitas nocturnas en su cabeza, el podía verlo todo: sus recuerdos, su dolor, su perdida, sus secretos y su intento desesperado por seguir con su vida. La respetaba, sí. Pero era necesario utilizarla si quería dejar, de una vez por todas, aquel maldito lugar.

¿Odiaria ella sus malditos poderes? Tal vez y se convertiría en una carga. Ya no le importaba, solo quería salir, si para eso tenía que aprovecharse y arriesgar una vida que no tenía nada que ver con ello, estaba dispuesto a hacerlo. Los odiaba, los odiaba a todos...

¡No!
Escuchó como una voz exclamaba en su mente mientras, sin quererlo, se dejaba vencer nuevamente por el cansancio.

¡No! ¡Detenganse, Gabrielle, Valkirya!
La voz sonaba bastante desesperada ¿Que pasaba?
Intento concentrarse para ver que ocurría.
La imagen borrosa que aparecío en su mente eran dos peliblancas luchando con lo que parecía ser:
Eso.

-Oh no...- musitó sintiendose momentaneamente culpable, para luego ser invadido por una sensacion de ira, todos los Eidolons eran unos traidores -Hmmm...- esbozando una sonrisa, decidió que era el momento de actuar.

Ahora o nunca.
Por fin dejaría esa maldita jaula.

*O*O*O*O*O*

De repente todo se había vuelto un caos.
Los recuerdos viajaban por su mente como una pelicula antigua, momentos antes de que todo se volviese como estaba ahora...

Habían llegado a un camino que se dividia en tres, como ya habían caminado por horas y el cuerpo mortal de hana no daba para más, Valkirya había sugerido descansar un rato allí y que se hechara una siesta mientras Gabrielle y ella montaban guardía. Hana aceptó desde que estaba demaciado cansada para continuar, asi que cerro los ojos y todo estuvo tranquilo durante varios momentos...

Podía escuchar en la lejanía como las dos peliblancas conversaban animadamente como las buenas amigas que eran, discutian estrategias para su cuidado...lo que la hizo sonreír tiernamente al sentirse querída por aquellas dos.

Como fuese, su felicidad no duró mucho.
La cueva se estremeció mientras un rugido escalofríante hacía eco por toda la cueva.
Algunas partes del techo llegaron a colapsar haciendo que los picos de rocas que se asomaban del techo se precipitaran al pizo, alguno incluso, le rozó el brazo causandole una cortada superficial y bañando un poco de su brazo en sangre.

-¡Hana!- Sintió a Gabrielle tomarla en brazos mientras corria fuera de la pequeña cueva donde estaban. La presencia de valkirya también estaba cerca y supo que no era hora de seguir durmiendo. Le dolía el brazo. Abrió los ojos encontrando la cara de preocupación de la que era casí como su hermana. También noto la cortada y la sangre en su propio brazo. 

-¿Que...paso?- Preguntó un poco grogui. Aunque fueron solo unas horas, alcanzó a descansar lo suficiente como para sentirse adormilada.

-Esa cosa está cerca- Valkirya exclamó con una voz seria y lista para la batalla. Estaba en guardia esperando -Sacala de aquí- le pidió a Gabrielle - No podemos avanzar hacía afuera asi que solo queda bajar a las profundidades-

Gabrielle no hizo más preguntas y obedeció lo que le habian dicho.
Con la pelivioleta en brazos corría bajando  a toda velocidad el pequeño sendero que se hacía mas estrecho. La lava comenzaba a hacerse presente debajo de ellas como un río que corría hacía las profundidades. Estaban cerca de eso. Y eso no le gustaba a Gabrielle.

-Ah....- Hana llevó una de sus manos a su pecho, Valkirya se había quedado atrás pero ya no podía sentirla más -Valkirya....no la siento-

Gabrielle se tensó al oir eso.

-Escucha Hana- Le dijo con un tono calmado y lleno de cariño -No sabemos que sea eso pero...

Un nuevo rugido esta vez más cercano las sorprendió a las dos.
¿Que pasó con Valkirya?

-Intenta llamarla- Le pidió la peliblanca mientras la llevaba aún mas rapido.

Así lo hizo y la presencia de valkirya apareció nuevamente a su lado, un tanto debilitada. Probablemente había perdido con lo que quisiera que fuese esa cosa.

-Es horrible...- musitó recuperando su respiración y sus fuerzas -Es demaciado poderoso, no debimos venir aquí, estos son sus dominios...-

-¿Es lo que yo creo que es?- preguntó gabrielle dejando a hana en el piso momentaneamente.

Valkirya asintió.
-Es el guardían de la prisión, y no está contento con nosotras aquí-

¿Prisión? ¿Guardian? ¿De que iba todo esto? no sabía porque pero en ese momento la empezaba a invadir una sensación de culpa, preocupación y miedo. Miedo por sus amigas y miedo por algo mas... ¿Había roto alguna regla? Tal vez y ayudaba a un prófugo a escapar de prisión. Pero si ese fuera el caso ¿Porque Gabrielle y Valkirya la ayudaban? por mucho que ella se hubiese ganado su favor no quería decir que debían obedecer cada orden al pie de la letra. ¿Entonces que era...?

Los pasos fuertes se escucharon más cerca y Valkyria en compañía de Gabrielle entraron en posición de batalla. Así también lo hizo ella sacando su báculo mágico.

-No- Valkirya nego dandose la vuelta -Quiero que te vallas de aquí-

-¿Qué?- preguntó desconcertada.

-Es peligroso- La voz suave de Gabrielle llamo su atención -Por favor-

Ella se negaba ¿Como podía irse y dejar a dos amigas  y camaradas atrás sin ningún tipo de pudor?
Lo que ella no sabia es que con su obstinamiento solo hacía las cosas peores. Antes de que pudiera reaccionar todo lo que vió delante de ella fueron un par de enormes, siniestros y amenazantes ojos negros, brillantes y deseosos de sangre.

Todo pasó en una fracción de segundo.
Un solo movimiento muy extraño de esa bestia y Valkirya y Gabrielle ya no estabán allí.
Se habían ido.

Por suerte para ellas eran inmortales...
Pero Hana no...Y ella era la siguiente.

Cuando un Eidolon caía en batalla este regresaba a otra dimensión hasta que fuese invocado de nuevo
Sin embargo, una vez invocados necesitaban tiempo para recuperarse y volver a luchar...Tiempo que hana en estos momentos no tenía.

-¡No! ¡Gabrielle! ¡Valkirya!- Exclamó sintiendose presa de un miedo repentino y voraz.

Estaba sola.
"¡Corre!" le decía una voz en su cabeza.
Ella no lo dudo dos veces. y con lo que sea que fuese esa cosa pisándole los pies corrió.
Corrió como nunca en su vida había corrido.

¡Ayuda!
Gritaba en su mente por alguien, quien fuera, que le brindase una mano para salir de allí.
No podía morir, aún no, tenía que derrotar al caballero negro, tenía que ayudar a muchas personas...
Tenía que conservar la vida que su hermano se sacrificó por salvar.

¿Deseas sobrevivir?
Una voz en su cabeza hizo ecó repentinamente.
La conocía, la había escuchado cientos y cientos de veces.

Solo tienes que venir...
¿Ir? ¿A donde? ella solo estaba corriendo desesperadamente por su vida.

Más profundo, ya estás cerca....
Y fué como si la embargara una sensación de deja-vú.

Los mismos corredores, el mismo sendero...El mismo mar de lava hirviente...
Y por supuesto...La misma jaula en medio de toda esa lava.

No se  detuvo pese a tener ganas de hacerlo, sabía que si se detenía era una enviada muerta. 
Aún así eso no evitó que su corazón diera un respringo cada vez que se acercaba más al pequeño camino que llevaba a la pequeña isola donde estaba la jaula.

La bestia tras de ella parecía ahora, más que nunca, decidida a detenerle. a matarle.
¿No quería que se acercara a aquel lugar? 
De cualquier modo, hana llevaba la delantera, asi que, corriendo por su vida en medio de un mar de lava no era una situación en la cual detenerse y pensar ¿Oye, esto está bien?

Cerró las distancias hasta quedar frente a frente con lo que estaba encerrado en la jaula.

Vestido de negro, un tatuaje con forma de cruz en el brazo, encadenado y...¿Que?
-Ah....- dió un respringo al notar la herida en su espalda donde alguna vez parecía hubiese tenído alas.

Su voz sacó de su sueño al prisionero que sonrío triunfante al ver sus delicadas piernas delante de él.

-Viniste...- susurró alzando la vista.

Sus orbes naranjas, con un profundo rojo, ardientes y expectantes se posaron en las sorprendidas y curiosas azules de hana, que se dejó absorver en ellas, sintiendose, extrañamente, segura.

¡Sacame!
Ese era el mensaje que sus ojos le transmitian en esos momentos.
¡Liberame!

Sabía que la criatura estaba cerca, es más, se le acercaba por la espalda. Se permitió unos segundos para saber si estaba bien lo que hacía, si al liberar a...el chico que estaba delante de ella no condenaba a la humanidad a un destino aún peor que si no lograba detener al caballero negro. Atormentada y confundida, lo único que salió de sus labios fué...

-¿Qué me daras a cambio?-

-¿Q-Que...?- los ojos ambarinos se llenaron de sorpresa.

-¡Protegeme y te dejaré salir!- exclamo ella, sacando una pequeña daga de uno de los bolsillos de su vestido.

El chico de ojos ambarinos pareció confundido por unos instantes -Interesante...-Dijo finalmente luego de unos segundos de espectación, alzando su rostro de manera prepotente dejando entrever una sonrisa divertida y maliciosa -Acepto-

Y hana no lo penso dos veces para cortar las cadenas.
Lo que pasó luego de eso fué aterrador y maravilloso a la vez.

*O*O*O*O*O*

¡Por fin!
Exclamaba en su mente al verse libre de los grilletes que lo aprisionaban.
La jaula, donde minutos antes había estado preso, desaparecía como por arte de magia.

soltó una risotada prepotente mientras ajustaba sus guantes de cuero negro -¡Nada mal Hana!- exclamó mirando a la sorprendida chica mientras sonreía maliciosamente -Me has liberado y a cambio...-  pronunciaba mientras daba la vuelta, quedando protectoramente delante de ella y la bestia -¡Yo te protegere!-

En el instante en el que esas palabras salieron de su boca el mar de lava alrededor de ellos pareció cobrar vida. Llamas, vivas y feroces rodearon su cuerpo llenándolo de una extraña sensacion de nostalgía y poder...Esa era su fuerza...Ese era su estilo de vida.

-Estoy más que cansado de verte la cara anciano- masculló, mientras las flamas a su alrededor tomaban la forma de un dragón -Aprovecharé esta oportunidad para..no sé, cobrarte estos últimos años de enciero- sus palabras salían amargas y llenas de odio.

No se percató de la mirada preocupada y confusa de la chica tras de el.

Sus ojos adquieron el color de sus propias llamas, vivos y feroces.
Y antes de que nadie se diera cuenta, lo que estaba delante de ellos fué reducido a cenizas.

Si hubiese tenido antes mis poderes, hace rato me hubiese deshecho de tí
le decía mentalmente al montón de cenizas ahora en el piso.
Se dio la vuelta, de manera elegante y tranquila y le ofreció una de sus manos a la chica detras de el, que temblaba con miedo, y como nó...Un eidolon normal no hubiese podido con una criatura como esa. Sintió el tacto frío de la mano contraria, probablemente debido al miedo y al nerviosismo, y con mucho cuiado, la ayudo a ponerse de pie.

Sabía que le tenía miedo, y como no... acaba de ver lo destructivo que podría llegar a ser.

-¿Nos vamos?- preguntó a lo que el rostro de la chica se mostró sorprendido. El soltó una ligera carcajada mientras se acercaba a ella cuidadosamente.
-E-espera...¿qué...?- su voz, tímida y un poco asustada le causó una pequeña mueca que se transformó en una sonrisa un poco inocente.

Donde se suponía que ya no habían más alas. De repente emergieron nuevamente, negras...con pequeños brillos carmesí, elevándose con fuerza sobre el aire y llevándola a toda velocidad fuera de aquel maldito lugar. Lugar que ambos deseaban abandonar con todas sus fuerzas. 

Gracias al viento, la pequeña capucha del hombre se cayó, dejando al descubierto su níveo cabello, blanco y puro, y también bastante rebelde. Peinado graciosamente hacía un lado. y cayendo, de manera rebelde sobre su cuello. Era un poco más largo de lo habitual.

Fuera, por fín bajo la luz del sol que se asomaba, anunciando un nuevo día, se permitió suspirar.
Respirar el aire fresco y los olores de la naturaleza que tanto había hechado de menos. Bajó a la joven cuidadosamente mientras le sonreía, al menos todo había marchado como lo había planeado.

Ella todavía estaba desconcertada y un poco en shock.

-Bueno- dijó el, con un todo alegre y aventurero -Ahora si me presentare como se debe- sonrío acercándose unos pasos más a la joven -Mucho gusto, Hana....¡Mi nombre es Uriel y soy el guardián de la flama eterna!- Finalizó con un airé de orgullo y poder.

El brillo de sus ojos lo delataba.
Había fuego en ellos...

Y Hana sabía que estaba en problemas...

Continuará....

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