Lo sentía, Sabía que podía sentirlo.
Naruto se encontraba sentado en la cama, con su
hermano mayor Deidara, arrodillado frente a él en el piso…
Su pequeño cuerpo rubio se estremecía bajo las
caricias del mayor, para ellos no era extraño estar de esta forma, siempre se
habían acariciado y explorado la sexualidad del otro sin ningún tipo de
vergüenza, sin embargo, nunca habían pasado de caricias y nada más. Eran
hermanos, y siempre fueron muy cuidadosos de no pasar aquella delgada línea que
los separaba de aquello que la sociedad no estaba lista para enfrentar, pero
esta vez era diferente…
Deidara ya no podía ocultar más sus sentimientos…
Ya no podía negarlo más…
Naruto cerró
los ojos con fuerza cuando sintió que se habían desecho de sus pantalones,
dejándolo como dios lo había traído al mundo, sentía un poco de vergüenza a
pesar de que no era ajeno a ello, no era la primera vez que lo hacían…Tenían la
costumbre de que cuando alguno se encontraba erecto, el otro lo ayudaba a bajarlo…Maldición,
todo por culpa de aquella revista que le paso sai a escondidas…
-Naruto…-
Sintió el aliento de su hermano mayor, cálido, rozar su ahora desnuda piel, una
pequeña corriente eléctrica paso por su espalda, sintiendo como su cuerpo
empezaba a calentarse.
-Dei-niisan…-
murmuro por lo bajo, no queriendo despertar a sai, quien se encontraba en la
habitación contigua, en esa casa vivían los tres juntos.
Deidara
masajeaba suavemente su miembro, desde la base, hasta la punta donde se quedaba
jugando un rato, con una mirada un tanto juguetona, arrancándole sonrojos de
vez en cuando a su hermano menor. Su tacto era cálido, y entre más tiempo
pasaba sintiéndolo, más empezaba a notar ese creciente calor que salía de su
pecho y se exparcía por todo su cuerpo.
Naruto
también masajeaba suavemente a su hermano, que sabía que, como el, su tacto en
el menor provocaba aquello que ellos no podían definir exactamente, por el gran
vinculo fraternal que poseían, aquello que ellos querían proteger… a pesar de
que este tipo de cosas pasaran entre los dos.
Deidara sabía
que Naruto, muy en el fondo, también como el sentía ese no sé qué cuando ambos se tocaban… cuando se sentían de esta forma,
y aunque sabía perfectamente que él, como todos, no quería pasar la delgada
línea, estaba consiente que…aunque trato de negarlo muchas veces, él ya la
había pasado mucho tiempo atrás.
El cuerpo del
menor se estremeció bajo el suyo, sintiendo ya aquel punzante éxtasis en el, un
calor abrazador lo envolvió, y Deidara sonrió complacido con el final de su
hermano.
-¿Terminaste?-
pregunto, mirándolo con un cariño indescriptible.
-Si…- Naruto
se sonrojo, no sabiendo muy bien el porqué de su actitud tan extraña
últimamente.
Se quedaron
viéndose a los ojos, durante varios minutos…
Minutos que al menor le parecieron
una eternidad…
La suave
brisa entraba por la ventana, siendo testigo de aquello que para muchos sería
considerado prohibido, con la luna como única compañera y cómplice de su, ya de
por sí, dolorosa situación…
-Naruto…-
Esa voz sugerente, que salió de sus labios como un
susurro, ya sabía lo que venía…
Sus miradas se cruzaron, la de Deidara tenía aquel
brillo especial en sus ojos, Naruto la conocía muy bien, era la misma que usaba
cuando quería darle algún consejo con el cual le decía que se preocupaba por él,
que lo quería mucho, y que tuviera cuidado…
-¿Deidara…Niisan?-
Naruto se sorprendió al sentir el primer contacto
entre ellos…
Los labios de Deidara se posaron sobre los suyos,
besándolos con cuidado y delicadeza, en un beso que demostraba algo más que
amor fraternal…
Era la primera vez que alguno de los dos iba más allá
de las caricias que normalmente intercambiaban a la hora de aliviar la erección
del otro…
Mas sin embargo, a Naruto no le molesto aquello…
Se dejó besar
por su hermano, cerrando los ojos y dejándose llevar…
Sabía que no
debía, que estaba mal que ambos se tocaran de aquella manera, pero al mismo
tiempo sabía que no podía negarse, porque como Deidara…Él también lo deseaba,
quizás del mismo modo que él, desde hace mucho tiempo.
No sintió
cuando su hermano, con suma delicadeza, comenzó a acariciar su entrada con uno
de sus dedos…Fue hasta que este, de manera inesperada, profanó su interior
cuando se dio cuenta de que las cosas se estaban ya yendo demasiado lejos…
Su cuerpo se
tensó, más por sentir aquel contacto que lo incomodaba dentro de él, que por lo
que el mismo acaba de resolver en sus pensamientos…
No le importaba si estaban yendo demasiado lejos, él
también quería sentirlo…
La otra mano
de su hermano, pasó ahora a masajear su nuevamente, erecto miembro, haciendo
que su cuerpo se relajara un poco de la incomodidad que sentía…Deidara no
quería importunar a su hermano pequeño, lo adoraba demasiado como para hacerle
algún daño… y aunque sabía que lo que hacía estaba mal, simplemente no podía
detenerse, porque lo amaba…amaba demasiado a Naruto.
Las manos de
Naruto pasaron a acariciar la espalda de su hermano, tocando su piel, la cual
le pareció muy suave y fresca… sentía ese calor emanar de su cuerpo, el mismo
que emanaba del suyo, cada vez que alguno de los dos se miraba o se tocaba…
Antes de que
si quiera se diera cuenta, Deidara ya tenía tres dedos en su interior,
moviéndose con una facilidad casi increíble, y provocándole grandes descargas
de placer que aduras penas podía contener, tratando de no importunar al
pelinegro que dormía plácidamente en la habitación contigua.
-Ahh….Deidara
niisan…- gimió por lo bajo, ahora que los dedos de su hermano mayor entraban y
salían de su interior, simulando embestidas…
-Naruto…- La
voz de Deidara salió ronca, provocando un estremecimiento involuntario en su
hermano menor.
Deidara saco
sus dedos suavemente del interior del otro rubio, sonriendo con mucho cariño,
empujo suavemente a Naruto hasta que este se encontró acostado en la cama, boca
abajo…
Lo acomodo de
manera que las caderas de Naruto quedaran levantadas levemente, dejándolo
expuesto, a todo lo que él quisiera hacerle esa noche…
Se abrió paso
en el interior de su hermano pequeño…
Naruto
intento acallar un gran gemido, que salió de todas formas, aunque un poco
contenido…
Sentía como
si lo partieran en dos desde adentro, y aunque la sensación era incomoda, no era del todo dolorosa, porque a pesar de
todo, lo único que podía sentir en esos momentos era el placer que le provocaba
el mayor…
Su cordura se fue al caño, ya no luchó más por
entenderlo, simplemente se dejó llevar…
Sintió la
respiración de su hermano en su espalda, una vez hubo entrado por completo en
su interior, Naruto también se encontraba agitado, era su primera vez…La
primera vez que se entregaba a alguien de esa manera, y muy dentro de él,
estaba feliz de que esa primera persona fuera alguien a la que él quería
demasiado, alguien que sabía nunca le haría daño, porque lo quería mucho o
igual que el….
Sintió los
vaivenes lentos al principio, Deidara trataba lo más que le daban las fuerzas
de controlarse para no dañarlo, quería que fuera una experiencia agradable, no
una dolorosa, como la sensación que estaba acostumbrado a sentir cada vez que
veía a su hermanito hablar animadamente con cualquier otro hombre, a sabiendas
de que Naruto estaba disponible para cualquiera que lo amara, menos para él,
porque era su hermano…
-Dei…dara….-
musitó el ojiazul, sintiendo inmensas olas de placer, ahora que su hermano iba
aumentando aún más el ritmo.
Deidara se
sintió feliz de no escuchar aquel amado y odiado “Niisan” que Naruto incluía siempre al final de su nombre…Hermano…Esa palabra con el tiempo había
llegado a convertirse en algo doloroso para él.
-Naruto…- Se acercó
al oído del ojiazul, susurrando aquello que dejo a su hermano perdido en la
nada durante algún tiempo, pero sin dejar de disfrutar ese momento que estaban
compartiendo ahora…
Durante mucho tiempo… Siempre anhele estar contigo de
esta manera, Naruto.
¿Mucho
tiempo? ¿Cuánto era exactamente eso? Por más que trataba de encontrarle una
respuesta, nada venía a su mente, pero algo si era seguro… Su corazón latía
completamente fuera de si luego de haber escuchado aquello, y una felicidad
indescriptible se había apoderado de él, ¿Qué era esa extraña sensación en su
estómago, acompañada de aquel extraño calor que ahora inundaba su pecho?
El calor de la habitación iba en aumento, a pesar de
que estaba presente el frio de la noche, ambos se habían mesclado, pero la calidez
que desprendían ambos cuerpos había podido superarlo. Incluso hubiera podido
superar una segunda era de hielo, si era necesario.
-Ahh…Ahh…-
Naruto gemía incontrolablemente por lo bajo.
Deidara había
aumentado demasiado el ritmo de las embestidas, penetrándolo rápidamente, casi
sin control, tratando con todas su fuerzas de fundirse con el cuerpo contrario,
de expresarle todo el cariño que había tenido que callarse durante años…Pero
que ahora no estaba dispuesto a callar más.
Sentía el cuerpo de Naruto tensarse bajo el suyo, lo
sabía, estaba cerca del clímax, así como él también estaba llegando…
Su mano bajo
grácilmente, Naruto pudo sentirla, como acariciaba y quemaba al mismo tiempo su
morena piel, hasta posarse en su ya bastante duro y goteante miembro erecto,
masturbándolo en el proceso, llevándolo cada vez más cerca del final…
Tres estocadas más, y ambos alcanzaron aquel cielo
prohibido.
Deidara dejó
caer su cuerpo sobre el de Naruto, su rubio cabello suelto, humedecido por el
sudor, caía grácilmente alrededor de sus hombros…acariciando levemente el
rostro del menor que se encontraba bajo el.
Abrazo a su
hermano, sintiendo ambos su respiración agitada, y los latidos apresurados de
su corazón, compenetrados, unidos, con el mismo vínculo que ellos compartían
ahora que habían cruzado esa línea…
-Naruto-
Susurró en cuanto sus fuerzas le permitieron hablar, llamando la atención de su
hermano –No creas que esto fue…Solo por el calor del momento…-
El cuerpo del
ojiazul se tensó rápidamente, y Deidara pudo sentirlo, aun así decidió
continuar con lo que tenía que decirle.
-Yo…Te amo-
dijo casi en un suspiro, dándole la vuelta al menor, y abrazándolo frente a
frente, dispuesto a observar cualquier reacción en su pequeño hermano, por muy
dolorosa que fuera…
-Niisan…-
Naruto se sorprendió, pero en ningún momento pensó en apartarlo.
Nuevamente aquella molesta y dolorosa palabra.
-Durante
mucho tiempo… lo había callado, pero ya no puedo más, lo siento…Te amo
demasiado, eres la persona más importante en mi vida-
Sintió sus mejillas arder, él lo sabía, lo supo en
todo momento, cada vez que aquella mano cálida lo tocaba para ver si estaba
bien, cada vez que comía aquella comida que le era preparada con tanto cariño,
cada mirada que intercambiaban… siempre había sentido el amor tan grande que le
profesaba su hermano.
En su interior él también lo profesaba, quiso
negárselo muchas veces, porque pensaba que era lo correcto, pero ahora no era así,
ambos se sentían de la misma manera ¿Por qué seguirlo negando cuando era ya
inevitable?
Siempre había
sentido algo muy parecido a los celos cada vez que su hermano se preocupaba por
alguien que no fuera el, incluso de sai, que no tenía ni idea de lo que ocurría
–o acababa de ocurrir- entre su hermano y el…
-Yo también-
comenzó tímidamente –Yo también te amo, Dei-
Naruto sonrío
con cariño, inflando sus sonrosadas mejillas.
Y Deidara lo acompaño en su sonrisa, sintiendo esa
felicidad abrazadora concentrarse en su pecho, adoraba ver a Naruto sonreír,
pensaba que era uno de eso milagros de la vida…
Siempre lo había creído, desde que su padre falleció
en aquel accidente, y su madre murió luego de haber dado a luz a su pequeño
hermano, él siempre había pensado que Naruto había nacido para traer la
felicidad a su vida, para que no estuviera solo…
Naruto había nacido, única y exclusivamente para él.
Se abrazaron
en el silencio de la noche, asegurándose de que ese momento era real…
El sol ya
comenzaba a asomarse por el horizonte, y el cielo oscuro comenzaba a matizarse
ahora de un claro azul, tanto como los ojos de su pequeño, que le recordaban un
resplandeciente cielo de primavera…
Desde ahora,
ambos lo sabían, ya no había porque negarlo más…
-Yo creo que
Sai lo entenderá- comento Deidara, arrancándole una pequeña y leve risa, a su
pequeño.
Estarían
juntos, como hermanos, como amantes…
Compartiendo
ese vínculo único y fraternal, de amor tan grande que tenían ahora, ya
aceptado, no tenían por qué cambiar…No tenían por qué dejar de amarse, simplemente
tenían que estar juntos, y seguir compartiendo aquello tan maravilloso que los
hacia felices.
Si a alguien
no le parecía bien, que volteara su rostro y siguiera de largo.
Deidara
protegería siempre a Naruto, de todo y de todos, nunca lo iba a dejar, nunca
dejaría que le hicieran daño, desde ahora y en adelante, lo protegería por
siempre…no solo como un hermano, si no como la persona que más lo ama en este
mundo…
Fin.
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