Prólogo.
El
sol comenzaba a tomar un matiz naranja, la brisa soplaba suavemente meciendo
las hojas de los árboles de cerezo que se encontraban en flor. Todo parecía tan
tranquilo…hasta que el sonido de un timbre, que anunciaba el final de una
jornada de estudio, interrumpió el silencio.
Un
joven de cabellos rubios que resaltaba a la vista salió apresuradamente del
edificio escolar, seguido por su compañero castaño que trataba de seguirle el
paso porque este se encontraba haciendo de las suyas de nuevo.
-Naruto,
¡Espera!- le grito el castaño que se había quedado atrás.
-¡Apresúrate
kiba!- le respondió el ojiazul.
El
muchacho se apresuró corriendo a alcanzar a su revoltoso compañero que lo
recibió con una sonrisa zorruna.
-Kiba
¡Ya lo he decidido-ttebayo!- comento el rubio sonriente.
-¿Qué
cosa?- preguntó el otro curioso.
-¡Me
convertiré en modelo!- Afirmó entusiasmado.
A
kiba casi se le cae la quijada por la sorpresa, y es que Naruto siempre era
así, decidía las cosas apresuradamente y nunca sabias con que nueva loca idea
te iba a salir, lo cierto es que…Para kiba, esta era la gota que derramo el
vaso.
-¡¿M-modelo?!-
Preguntó, aún atónito.
-Sí,
¡Y seré el mejor de todos!-
-Sabes
Naruto…Hemos sido amigos desde, bueno, desde el prescolar y siempre has salido
con cosas como estas –cómo lo de ser astronauta por ejemplo- pero no estoy
seguro de que esta vez…bueno…Ya sabes… ¿no es un poco excesivo?-
-Para
nada kiba, Sabes…Lo he estado pensando mucho la verdad…y esta semana me han
pasado muchas cosas que me llevaron a decidirme finalmente…o algo así
–sonrío-el asunto es que…Todo comenzó la semana pasada cuando los conocí…-
comenzó a relatar el rubio.
Capítulo
Uno: Destinos unidos.
El
despertador sonó varias veces hasta que una mano perfectamente bronceada lo
apagó de un manotazo para luego con mucha –realmente mucha-pereza levantarse de
su cama. El rubio miró la hora y se fue al baño…estaba a tiempo de llegar a
clases, por primera vez…
No
le tomó mucho tiempo arreglarse, tomar su mochila y un par de tostadas e irse
de camino al instituto; después de todo pronto terminaría la secundaria.
-¡Eh,
Naruto!- lo saludo kiba, que vivía en los departamentos del frente de su casa,
siempre iban juntos al instituto…–como ya les había dicho- se conocían desde el
preescolar.
-¡Buenos
días kiba!- saludo Naruto con una sonrisa.
-¿Te
sientes bien? Es raro que estés a tiempo para el insti-
-Baka,
no es nada particular- hizo una mueca que al castaño le pareció graciosa, para
luego continuar su camino haciéndose bromas entre ambos.
Finalmente
llegaron a su destino, y como siempre, kiba se adelantó al salón mientras
Naruto tonteaba un rato saludando a sus compis de otras clases –él era bastante
popular- y ya luego si ir a su salón.
-¡Buenos
días!- saludó kakashi que era el profesor titular.
Los
estudiantes hicieron su reverencia de buenos días y comenzaron sus clases con
normalidad, finalmente…la jornada llego a su fin.
-¿Qué
harás ahora Naruto?- pregunto kiba.
-No
lo sé- contestó el ojiazul- Tengo que comprarme un móvil nuevo, el mío lo perdí
ayer cuando regrese en el metro- suspiro.
-¡Jajajaja,
valla que tonto que eres!- el castaño río con entusiasmo, ganándose un buen
golpe en la cabeza de parte de su mejor amigo –Lo siento, lo siento- Se
disculpó- Es que me ha hecho gracia-
-Sí,
si…Muy gracioso- Naruto quiso parecer molesto, pero era imposible…así que al
final terminaron riendo ambos hasta que cada cual siguió su camino.
El
rubio caminó varias tiendas sin éxito, hasta que finalmente encontró el móvil
que buscaba…sus padres trabajaban en el extranjero pero le mandaban una
mensualidad –algo exagerada- y a Naruto le sobraba mucho dinero…que obviamente
ahorraba, por eso, se podía dar unos lujos de vez en cuando.
Cuando
iba de regreso a la estación, fue interceptado por un reclutador de una agencia
de modelos famosa, la cual estaba buscando una nueva imagen para su nueva línea
de ropa orientada a jóvenes entre 18 y 27 años. El ojiazul trató de rechazarlo
varias veces pero el contrario insistió hasta que no le quedo de otra que
aceptar su tarjeta por si cambiaba de opinión.
-Modelo
¿huh?- se preguntó Naruto mientras miraba la tarjeta ya camino a casa –Puede
que no sea una mala idea- se dijo a sí mismo.
A
los modelos les pagaban bien ¿no? Además ser famoso, aunque era incómodo y
tedioso también tenía sus ventajas… y si sabía manejarlo, no había problema. A
Naruto empezó a gustarle esa idea, él también quería ser independiente y esta
era una manera de lograrlo…
…
El
pelinegro salió de su camerino, estaba cansado luego de esa larga gira. Ahora
por fin regresaba a Japón, a su departamento…y también a la
universidad…Suspiro.
-¡Sasuke-kun!-
lo llamo Karin –que era su representante- ¿a dónde vas? Luego de esto tienes
una entrevista y…
-Cancélala-
le interrumpió Sasuke- estoy muy cansado, iré a mi departamento- fue lo último
que le dijo.
Salió
de la disquera y se subió a su Lamborghini negro, con el cual condujo a toda
prisa a su departamento –que por cierto se encontraba alojado en el pen House
de uno de los más lujosos edificios de Japón-. Él había estado en el mundo de
la música desde la primaria, donde comenzó una pequeña banda infantil con
algunos compañeros con los que se llevaba más o menos bien. Luego tuvieron
tanto éxito que aún ahora eran famosos; originalmente la banda se llamó
Akatsuki, pero luego Sasuke cambio el nombre a Tempest.
Su
hermano Itachi por el contrario…bueno, él era otra historia de la cual Sasuke
había preferido pasar –ciertamente el pasaba casi de todo- pero la música era
lo único que lo llenaba realmente, y eso era todo lo que el necesitaba…o eso
creía.
Se
tiró en su costosa y realmente cómoda cama, tomo el control de la televisión y
empezó a pasar los canales buscando algo interesante que ver…extrañaba estar
así en la soledad de su apartamento, aunque lo negase.
En
esos momentos de tranquilidad, el celular del pelinegro sonó, Sasuke contesto
de mala gana, para su sorpresa, quien se encontraba del otro lado de la línea
era…
-¡Hi, Sasuke!- Era imposible confundir esa voz -¿Cómo está todo? Me entere de que ya
regresaste a Japón…-
-Suigetsu…-contesto
Sasuke con su habitual tono de desinterés y aburrimiento total
–Si, ¿Qué
quieres?- le pregunto secamente.
-Venga, no seas tan borde conmigo. Nos
conocemos desde niños ¿o no?- Sasuke casi podía decir que Suigetsu sonreía
del otro lado –Te llame para ver si
querías que nos juntáramos…ya sabes, por los viejos tiempos-
Suigetsu
era uno de los primeros miembros que tuvo Tempest cuando aún se llamaba
Akatsuki, pero por cuestiones de estudio se había retirado temporalmente, y el
resto de la banda acordó reemplazarlo con otro baterista –aunque honestamente,
ninguno tocaba tan bien como Suigetsu-.
-¿Dónde
quieres que nos veamos?- pregunto.
-Sabes
que la novia de Pein, Konan está llevando una agencia de modelos
¿verdad? –pregunto animadamente.
-Sí-
contesto secamente el ojinegro- ¿Y eso qué?
-Pues que ahora con la nueva marca de ropa
que saca su empresa pues… están buscando nueva imagen…y ya sabes…- hubo un
silencio incómodo.
Luego
de un rato, Sasuke contestó –Quieres ir a ver a las candidatas, ¿no?-
-Si…-Suigetsu sonaba un poco avergonzado.
-Está
bien, no tengo nada mejor que hacer, solo no me arrastres en ninguna tontería,
¿de acuerdo?-
-Sí, Entonces te espero fuera de tu casa
a las 7pm, ¿vale?-
-Si,
como sea- dicho esto, Sasuke colgó.
“¿Modelos eh?” pensaba Sasuke mientras
dejaba el celular en la mesa de noche, no era que le llamasen mucho la
atención…y no es como que estuviese desesperado por echarse un polvo tampoco
–porque aunque no lo crean, con todo y su actitud súper borde, a Sasuke le
llovían las chicas- pero como bien había dicho no tenía nada mejor que hacer,
si bien hace unos minutos estaba cansado…tampoco le apetecía quedarse en casa
aburrido.
…
Naruto
había decidido probar suerte con esto de ser modelo, es decir, no perdía nada
¿no? Le había preguntado a su compañera de clases –la cual era modelo y reina
de belleza en desfiles infantiles- Ino, que le aconsejara que debía vestir
para…bueno, este tipo de cosas…
Ino
era popular con los chicos, su madre se esforzó por hacerla reina de belleza y
la obligo a participar en varios desfiles en la categoría junior, Ino termino
cogiéndole el gusto y ya luego decidió continuar con su carrera. Pero Naruto
era diferente, él no quería una carrera, solo participaría en este trabajo –si
es que lo aceptaban- y ya luego…Pues seguiría con su vida normalmente. Por un
minuto había pensado que hubiese sido bueno si decidiera hacerlo a nivel
profesional ya como una carrera, pero luego recordó que no había garantías en
nada…entonces volvió al principio, como él decía por probar no perdía nada…
Ahora
se encontraba en el centro comercial donde Ino lo estaba obligando
–literalmente- a probarse un montón de prendas hasta encontrar el atuendo de
oro, que como ella decía, haría que apenas pasara por la puerta todas las
miradas se posaran en él y en lo atractivo que podría llegar a ser –y lo bien
que podría salir en las fotos también, por supuesto- hasta que dicho atuendo
finalmente apareció.
Entre
tanta ropa, el atuendo ganador fue una chaqueta de cuero marrón, sobre una
camisa blanca que enseñaba un poco el excelente –y muy bien formado- pecho de
Naruto, además de resaltar el collar que le habían dado sus padres de pequeño
que hacia juego con sus ojos. Unos pantalones negros que se le cernían a la
perfección, zapatos café, y un reloj supremamente costoso pero llamativo que
completaba todo. Además, se encontró con la sorpresa de que sus padres para su
cumpleaños le habían regalado una motocicleta Yamaha, pero que por cuestiones
de transporte y así, había llegado un mes después.
Ino
examino a Naruto de pies a cabeza y sonrió satisfecha, luego lo llevo de allí a
una peluquería donde perfeccionaron bastante su cabello –el rubio lo tenía
bastante largo, y se lo dejaron más o menos corto- y le pusieron un poco, solo
un poco de maquillaje. Finalmente, Naruto quedo hecho –en términos de la propia
Ino- Todo un bombón.
-Woah,
casi ni te reconozco Naruto- Ino sonrió de manera coqueta.
-Yo
tampoco me reconozco-ttebayo- el ojiazul se miraba al espejo y sonreía- ¿Crees
que ganare el trabajo como modelo?- pregunto.
-Bromeas,
estas bien guapo, es imposible que digan que no a una belleza como tú-
-Gracias
Ino- el rubio le tomo las manos –no podría haber hecho esto sin ti-suspiro
–Ahora solo me encuentro nervioso, no sé cómo actuar en una sesión de fotos…
-¡No
te preocupes por eso!- contestó Ino entusiasmada-Solo se tú mismo, ¡Ya verás
como todo sale bien! Y no te olvides de sonreír- le recordó.
Naruto
miro su nuevo –y costosísimo- reloj y casi le da un infarto cuando vio la hora
–Me voy Ino, Llego tarde a la sesión. Gracias de nuevo ¡Nos vemos-ttebayo!- y
diciéndole eso a la rubia, salió disparado y se subió a su nueva moto, listo
para irse a la sesión.
La
agencia quedaba ubicada en uno de los distritos más caros de todo Tokio, en un
lujoso edificio donde estaban además, varios departamentos de diseño muy
famosos en la industria de la moda, por lo que todo lo tenían a la mano. Allí
se encontraban varias estrellas que pertenecían a este mundo, y por supuesto, había
varios candidatos que aspiraban a formar parte de él también. Naruto estaciono
cerca del edificio, y entró, nada más hacerlo varias miradas se posaron sobre
el –algunas bastante indiscretas- hasta que llego a la puerta donde tendría
lugar su entrevista.
Los
candidatos habían sido separados en dos estudios diferentes, en uno, estaban
las audiciones para las mujeres, y en el otro, para los hombres. Obviamente ya
todos sabemos dónde se encontraba nuestro rubio. Junto a él, en la silla de al
lado se encontraba un castaño que tenía el cabello recogido en una coleta, y
una cara de aburrimiento total…Naruto pensó que clase de motivo traería a una
persona como el a un lugar como este. Siguió con la mirada al siguiente chico, Pelirrojo,
de ojos claros…A Naruto le pareció muy atractivo, tenía una mirada seria, y una
especie de tatuaje en la frente con el kanji de “amor”, o eso creyó entender y
al lado de este, estaba un pelinegro cuya sonrisa le causo escalofríos a
Naruto. El misterio rodeaba a ese chico…Pero de los casi 10 chicos que estaban
allí, solo ellos eran los que más resaltaban…Ellos y otro rubio del cual el
ojiazul no se pudo percatar hasta que el penúltimo de la fila se sentó
debidamente en su silla. Este chico tenía su rubio cabello atado en una coleta
alta, acompañado de una especie de melena que le caía de lado, dándole un aire
misterioso…
Todos
conversaban animadamente con los demás, excepto el rubio, que estaba que se lo
comían los nervios. Sin embargo, todo quedo en silencio apenas una peliazul,
acompañada de una rubia un poco más clara que Naruto, y un pelinegro que
parecía un travesti entraron en la sala.
-Buenas
noches a todos-Comenzó la peliazul- Mi nombre es Konan y estoy a cargo de la
agencia de modelos Niji, a mi lado, acompañándome en el proceso de selección
esta la diseñadora de la cual usareis la ropa en la sesión y en el estreno de
nuestra nueva marca, Tsunade-sama.
-La
sesión será relativamente fácil-Continuó la rubia- Los que mejor lo hagan,
serán los que participaran en el desfile y saldrán en la portada de la
revista-Sonrió.
-Solo
serán seleccionadas 5 personas- terminó
Konan.
Naruto
se quedó mirando al pelinegro travesti –o eso creía el- que había entrado junto
con las mujeres pero que hasta ahora no había dicho ni mu, por lo visto no era
el único porque luego la rubia llamada Tsunade procedió a explicar de quien se
trataba.
-Este
es mi colega, Él también es un diseñador y es dueño de la revista para la cual
saldréis en la portada, Orochimaru- aunque había dicho “colega”. A nuestro
rubio le pareció que este no le caía muy bien a la ojiverde.
Finalmente
la sesión comenzó y uno a uno los chicos fueron llamados a posar. Luego cuando
terminaron la primera parte, combinaron modelos masculinos con femeninos para
otras fotos, a Naruto lo emparejaron con una pelirosa de ojos verdes llamada
Sakura que al verlo quedo un poco impresionada, pero se limitó a concentrarse
en su trabajo y el rubio no le dio importancia a esta tampoco.
En
mitad de la sesión, entraron un pelinegro de ojos bastante fríos, y un tipo de
cabellos claros que tenía una sonrisa bastante peculiar.
-¡Suigetsu!-
le saludo Konan –Pensé que no ibas a venir-
-Casi
no llego- Comento este con pesadez- nos ha cogido de camino un trancón bastante
severo- suspiró.
-Veo
que Sasuke también está contigo- Konan enarco una ceja- ¿Cuándo regresaste a Japón?-pregunto.
-Hoy-contestó
secamente, luego recorrió con la mirada el lugar…No vio nada de interés hasta
que se sintió observado y se encontró con una pelirosada que lo miraba
fijamente con un sonrojo en sus mejillas que no intentaba disimular para nada
–Pero no, ella no era la interesante- lo interesante estaba parado a su lado,
un chico con un cabello tan rubio como el sol, y ojos tan azules que a Sasuke
le pareció estar mirando el cielo por unos momentos –por muy absurda que suene
la comparación- se quedó embelesado mirándolo varios momentos…
Naruto
por su lado, al sentirse observado encontró con sus ojos los azabaches de
Sasuke…se veían un poco fríos y vacíos, le hubiesen dado miedo de no ser porque
–extrañamente- no le daban esa sensación…al contrario, más bien los sentía un
poco…solitarios. Se quedaron así un buen rato, mirándose el uno al otro, hasta
que Suigetsu rompió el contacto visual.
-Sasuke,
Konan que si luego de esto vamos por unos tragos- Él movía enérgicamente su
mano delante de la cara de Sasuke, el cual la aparto de un manotazo un poco
violento.
-Lo
que sea, no quiero- gruñó enojado, ¿Por
qué se enojaba? Ni el mismo lo sabía, solo sabía que había algo interesante en
aquellos ojos azules, pero nada más.
Por
otro lado Naruto…el decidió no darle importancia, después de todo esta sería la
única vez que se verían… ¿verdad?
Continuará…
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