Prologo.
Era
la noche más fría que había experimentado hasta ahora, nunca había estado solo,
siempre habían estado con el…pero ahora, por cosas del destino o quizás
Dios…simplemente se habían ido, para siempre.
Abrazaba
sus piernas tan fuerte como podía, estaba lloviendo, y el sonido que producían
las gotas al caer acallaban los sollozos que salían de su alma y profundo ser
¿Cómo viviría sin ellos? Ni el mismo podía contestar esa pregunta, era
algo…simplemente impensable.
-¿Qué
haces ahí llorando, niño?-
Aquella
voz había interrumpido sus lamentos, el pequeño levanto su rostro, algo
ruborizado por la pena que sentía al haberse visto descubierto de aquella
manera que él consideraba algo…incomoda, con lágrimas que amenazaban con seguir
cayendo por sus mejillas sin que nadie pudiese evitarlo, miro al extraño frente
a él, y le pareció haber visto a un ángel. Sin embargo, no contestó.
-¿Qué
pasa? ¿No quieres hablar?- el chico, unos 5 años mayor que él, se acercó y
sentó a su lado, mirando a la nada -¿Dónde están tus padres?-
-Murieron…-
contestó en un débil susurro el pequeño, ahogando sus impulsos de seguir
llorando.
-Ah…-
el mayor lo miro comprensivamente, no sabía por qué, pero el pequeño sentía
como si aquel gesto, en vez de molestarlo, simplemente lo tranquilizaba de una
manera casi increíble –Lo siento- comento el mayor mientras lo atraía hacia el
para abrazarlo.
Lloro,
lloro todo lo que necesitaba llorar en esos momentos.
-Gracias-
susurro el pequeño una vez se hubo calmado.
-¿ya
te sientes mejor?- pregunto animadamente el contrario.
-¡Sí!-
contestó el menor con una sonrisa, un poco más motivado también –Onii-chan,
¿siempre vienes al parque?
Aquellas
pequeñas y aun algo triste orbes azules se posaron sobre las contrarias
expectantes, aquel chico sabía que el pequeño era inocente y puro, justo como él
lo había sido en algún momento, pero aquella inocente mirada despertaba en el
cosas que…se supone que los hombres no sienten por otros chicos ¿no?
¿Acaso…eran
esas las famosas mariposas en el estómago?
-Sí,
ven a jugar conmigo siempre que quieras, ¿vale?-
-¿Lo
prometes?- el menor parecía casi suplicarle con la mirada, así que no tuvo más
remedio que recurrir a aquello que él había dicho, nunca iba a hacer.
-Lo
prometo- afirmo, posando su dedo meñique delante del menor, el cual con una
sonrisa de felicidad extrema, unió el suyo con el contrario, símbolo de una
promesa que ya no podía romperse…
… Capítulo 1 ...
No sabía porque ahora estaba recordando aquello,
si ya había pasado mucho desde entonces, si, había disfrutado su infancia a
pesar del mal momento en el que había conocido a aquel onii-chan al que tanto
respetaba, pero no mucho tiempo después, nunca más volvió a verlo…a pesar de
que se aparecía por el parque a menudo, el mayor nunca regresó…
-¡Naruto, baja ya que se te hace tarde!- los
gritos de su abuela lo sacaron del trance en el que se encontraba, se acababa
de levantar solo hace unos minutos luego de haber tenido ese sueño.
-¡Ya voy Tsunade-baachan!- contestó automáticamente
el rubio, abriendo la puerta de su habitación agitadamente y bajando las
escaleras apresuradamente.
-Oye, no tan rápido pequeño revoltoso- comento
calmadamente un peliblanco que pasaba por ahí bebiendo una taza de café.
-Ah, buenos días ero-senin- sonrío animadamente el
rubio.
-¿Ya te has levantado Jiraiya?- preguntó la rubia
poniendo dos platos en la mesa respectivamente, mientras miraba
amenazadoramente a su esposo.
-Sí, tengo que entregar el manuscrito muy temprano
hoy- el mayor sonó bastante cansado.
Naruto tomo las tostadas como pudo y las comió
rápidamente, pasándolas con el jugo que no duro ni cinco minutos en la mesa,
luego se cambió, y ya listo se dispuso a despedirse de sus abuelos.
Luego de la muerte de sus padres su custodia había
pasado a ser de sus adorables y muy amables abuelos, Naruto sabía que ellos lo
adoraban con su vida, y cuando sus padres aún estaban vivos, el muy poco podía
verlos…Naruto los amaba con todo su corazón, pero, muy en el fondo, sentía que
era una carga para ellos…
-¡Ya me voy!- gritó mientras bajaba las escaleras.
-¡Ten un buen día Naruto!- le contestó Tsunade
desde la cocina, que estaba lavando los platos -¡Trata de no meterte en
problemas como el año pasado! Es tu primer día en ese instituto, pórtate bien.
-¡Sí!- y dicho esto, el ojiazul abandono la casa
de sus abuelos.
Si bien, recientemente se había cambiado de
instituto, pero no estaba solo en este, sus mejores amigos también habían
decidido cambiarse para acompañarlo, hacía ya desde las vacaciones que no los
veía y estaba ansioso por empezar esta nueva etapa de su vida acompañado por
ellos, que lo trataron extremadamente bien luego de haberse mudado al barrio
donde vivían sus abuelos, y entró al mismo instituto que ellos…
-¡Naruto!- un pelinegro agitaba animadamente su
brazo a lo lejos con una sonrisa un tanto difícil de descifrar, a su lado,
estaba un pelirrojo con cara de pocos amigos.
-¡Sai! ¡Gaara!- contestó el rubio a modo de saludo
mientras se acercaba a ellos corriendo con una gran sonrisa en el rostro.
-¿listo para volver al infierno?- preguntó
burlonamente el pelirrojo, a lo que Naruto solamente se limitó a reír.
…
Ya no podía llevar su coleta alta como era
costumbre en el cómo cuando estaba en la universidad, ahora debía llevarla como
una simple cola de caballo normal que caía graciosamente sobre sus hombros.
-¡Ah, Deidara-san!- llamo una joven castaña que se
encontraba sentada en su escritorio –Que bueno que ya llego, varias personas ya
me lo habían recomendado, pero honestamente nunca pensé que fuese usted un
joven tan apuesto…
-Gracias Directora Anko- el rubio sonrío de manera
algo coqueta.
-Bueno, me alegra que se haya decidido a trabajar
con nosotros este año también- la joven sonrío –Los estudiantes del año pasado
hablaron maravillas de usted y aunque recién entro a trabajar como nueva
directora, puedo ver que es usted una persona bastante capacitada…
Los amigos que lo habían apoyado durante su
carrera una vez hubo dejado la ciudad donde había vivido su infancia, aquellas
personas que confiaron en él y todos los sacrificios que había tenido que hacer
ahora sentía valían la pena, definitivamente ya que ahora podía trabajar donde
quería, todo con la esperanza de encontrarlo de nuevo, definitivamente lo
encontraría…
-En fin, su nueva dirección de grupo va para los
nuevos estudiantes de primer año de la clase A- la castaña le entrego un papel
–ahí tiene las clases que va a dictar durante todo el año, la programación
acordada por el consejo, y la ubicación de su nuevo salón, esperemos que este año
sea tan productivo como el anterior –sonrió.
Deidara salió de la oficina, observando la gran
edificación que no había pisado durante varios meses, meses que en vez de
vacacionar utilizo para intentar buscar algún indicio, algo…Pero no encontró
nada, nada referente a él.
Camino con paso seguro a donde estaba el salón
asignado a su departamento, tuvo que debatírselo mucho, pero al final acabo
eligiendo mejor ser profesor de literatura, y vaya que le gustaba su trabajo.
-Vaya, mira a quien tenemos aquí- esa voz, él la
conocía bastante bien.
-Ay no, por favor, ¿sigues aquí demonio Uchiha?-
pregunto exasperadamente.
-Bueno, no podía dejar solo a mi adorado ángel de
la inspiración- contesto burlonamente el otro –aunque me desprecies, sé que el
fondo me adoras- Itachi sonrío seductoramente, a lo que el ojiazul solo rodo la
vista de manera aburrida.
-Debiste haberte largado como habías dicho que
harías- Deidara pasó del pelinegro y se acercó a su escritorio, dejando el
papel que minutos antes le había entregado la directora, para luego sacarse sus
gafas.
-Siempre usas esos lentes- el Uchiha se le acercó
por la espalda -¿Por qué los usas si son falsos?
-Me gusta así- respondió secamente el otro.
Itachi había trabajado desde siempre en ese
colegio, sus padres eran amigos del fundador de la escuela, así que tenía
trabajo asegurado y si había algo que le apasionara al Uchiha era la
literatura, porque podía transportarte a otros universos llenos de infinitas
posibilidades…
-dime una cosa, profesor Deidara- la voz de Itachi
se escuchó seria y autoritaria, pero a pesar de todo, seductora, y Deidara se
maldijo internamente por pensar aquello -¿Por qué regresaste a Japón? Escuche
que te estaba yendo muy bien en el extranjero…
-Eso no es algo que le interese, profesor-
Itachi suspiro, sabía que Deidara no le diría
nada, llevaban ya un año trabajando juntos, y aun no había podido ganarse la
confianza de su atractivo y rubio compañero…pero eso no duraría mucho ¿o sí?
…
Finalmente, a pesar de lo lento que podía llegar a
caminar los tres juntos debido a las interesantes conversaciones que mantenían,
habían llegado a tiempo al instituto. Naruto se detuvo a un paso de pasar a
través de los dos pequeños muros de piedra que indicaban el comienzo de la
propiedad y admiro la vista; Aquel instituto era bastante grande, estaba
bastante cuidado y podía incluso decir que la clase media estudiaba
perfectamente bien allí, a pesar de que Naruto no tuviera recursos con que.
-¿Pasa algo?- pregunto Gaara, parándose junto a
él.
-Es solo…este lugar es tan grande…-
-Obviamente- sai también se juntó con ellos –Es un
instituto público de muy buena calidad, no es como donde estudiábamos antes,
aquí veras de todo Naru…
-Incluso algunos hijos de familias ricas estudian
aquí, me lo dijo mi hermana mayor- comentó el pelirrojo.
-Ya veo- Naruto agacho el rostro un tanto
intimidado por el reto que significaba para el haber ingresado a estudiar en un
lugar como ese, nunca había sido muy bueno con las calificaciones, aunque
tampoco es que fuese un idiota.
-Todo estará bien- Gaara le dio una leve palmada
en el hombro, mientras Sai pasaba un brazo alrededor de su cuello.
-Sabes que estamos contigo-
-Gracias- esta vez, el ojiazul sonrío
radiantemente –Bien, vamos que si no llegamos tarde a la ceremonia de entrada…
Sai y Gaara se miraron las caras, para luego mirar
sus relojes -¡¡Ya vamos tarde!!- y dicho esto tomar al rubio por el chándal y
salir corriendo como alma que lleva el diablo a la sala de conferencias.
-Y
por ello, sé que este año será un gran año para nosotros los de primer año…-
Afortunadamente habían podido llegar a tiempo, y
sin hacer mucho escándalo, se habían sumado a la formación donde se suponía
quedaba su clase, en esos momentos el representante estudiantil estaba dando el
discurso de apertura.
-Entonces… ¿ese es el chico que saco la puntuación
más alta en el examen de admisión?- pregunto sai en un susurro.
-Eso parece- contesto Gaara de igual manera.
Naruto solo se limitó a observar al castaño frente
a él, no sabía por qué, pero le daba la impresión de que aquel chico y él se
llevarían bastante bien. Luego, la directora tomo el micrófono.
-Antes
de que vayan a sus clases, para los estudiantes de segundo año, decirles que
logramos que su profesor favorito siguiera con nosotros este nuevo ciclo
escolar….-
-¿Crees que nos toque en la misma clase, Naru?-
preguntó el pelinegro susurrándole en la oreja al rubio.
-Seria genial que sí- contesto un sonriente
ojiazul, que había ladeado el rostro para contestarle a su amigo, por lo que no
prestó atención a lo que estaba teniendo lugar a sus espaldas, o a aquel rubio
que había saludado a la comunidad estudiantil….
…
Luego de aquella realmente larga introducción a su
nuevo año escolar, se encontraban ahora en el pasillo principal, observando las
listas de estudiantes donde estaban señaladas las clases y los nombres de los
estudiantes que pertenecían a cada una de ellas. Ambos chicos buscaron sus
nombres, observando expectantes los nombres que en ellas se encontraban
escritos, hasta que finalmente sai fue el
primero en hablar…
-Me toca en la clase dos- su voz sonó un tanto
decepcionada, ya había observado la lista y era el único de los tres que le
había tocado una clase diferente.
-Me toca en la clase uno, con Gaara- comentó
Naruto mirándolo de reojo, el pelinegro se veía algo triste pero no deprimido,
eso lo tranquilizo.
-Aún podemos vernos en el receso- se animó a decir
el pelirrojo, posándose entre sus dos amigos –No es el fin del mundo, vivimos
cerca, nuestra amistad no se verá amenazada por esto…
-Lo sé-
Sai y Gaara se miraron durante varios minutos,
expectantes, como buscando en los ojos del otro la tan anhelada respuesta que
querían encontrar. Naruto se sintió fuera de lugar por unos momentos “¿Por qué?” pensaba para sus adentros “¿Por qué siento como si…Sobrara?”
Mas
sin embargo, había algo que Naruto ignoraba…
Algo
que siempre había ignorado…
-Sera mejor que vayas a tu clase, Gaa-chan- Sai sonrío
mientras se alejaba a su respectiva clase.
Los ojos de Gaara dibujaron una expresión de
tristeza que duro solo unos segundos, pero que el rubio alcanzo a distinguir. Más
solo se lo atribuyo al hecho de que siempre habían estado juntos en la misma
clase, y que ahora…ya no era así.
“Eso
explicaría la conducta de Gaara”
O
eso quería pensar…
…
-A ver, veamos…- murmuro el mayor mirando el papel
mientras caminaba por los amplios corredores de aquel lugar –Clase uno…-
observó la lista con los nombres de los estudiantes.
“Sakura,
Sasuke, Gaara….”
Todos los nombres eran absolutamente desconocidos
para él, porque todos eran estudiantes nuevos de primer año, ninguno había dado
clases con el antes. Siguió mirando los nombres hasta que uno en particular lo
hizo detener su trayecto.
Su
corazón se revolcó violentamente al ver las letras que conformaban aquel nombre.
“Ese
nombre…”
Los
recuerdos de aquellos días se arremolinaron en su mente, proyectándose al mismo
tiempo, como si de una vieja película se tratase…
Miro
y miro la lista varias veces, como asegurándose de que lo que estaba viendo era
real….
“Naruto…”
Estaba allí, su pequeño estaba allí…
Al
final, no había tenido que encontrarlo…
El
solo había venido hasta el…
Continuará…
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Dejame tu sensual opinión acá abajo 7u7r