sábado, 17 de octubre de 2015

Prohibida tentación capítulo 2.

Los sucesos del día anterior se repetian vívidamente aún en su cabeza, incluso dormida, no podía detener a los recuerdos que floraban en su mente. Sabía que Valkirya y Gabrielle estaban más que bien, aún no las había invocado de nuevo...Tenía miedo de sus reacciones hacía uriel, del cual aún no sabía practicamente nada, exepto su nombre.

-Al menos podrías dejar de recordarlo tanto? no me dejas dormir...- escuchó una suave voz en su sueño, muy delicada, amable y dulce ¿quien era? su voz era linda... -¡Hana! ¡Basta! ¡y mi voz no es linda!-

Aquello la sobresaltó, se despertó jadeante ¿donde estaba? recordaba salir...uriel...y luego ambos caminando en un incómodo silencio hasta un sitio donde ella pudiese descansar, luego el se fue, era libre, y eso era lógico...entonces ¿porque lo escuchaba? y más aún ¿porqué sabía el que estaba pensando? Al menos ahora sabía que estaba en el hostal donde había ido a descansar un rato...

Sus meditaciones se vieron interrumpidas por unos golpes en su ventana ¿el viento? no, esto era algo mas...como si tocaran una puerta. Algo le dijo que lo que estaba del otro lado tenía urgencía. asi que, con pasos lentos por el sueño y algo torpes la abrío solo para encontrarse al peliblanco del otro lado y verlo sentarse tranquilamente en el marco de la ventana, su expresión en un puchero y un ligero, casí invisible, carmín en sus mejillas.

-¿Uriel...?- preguntó frotándose los ojos -Creí que estabas...ya sabes, lejos de aquí- una vez los recuerdos de su experiencia en el sueño de hace unos minutos llegaron a su mente sus mejillas se tiñeron levemente y un silencio incómodo cayó en la habitación.

-No puedo- contestó el contrario luego de una pausa, seguida de un suspiro.

-¿Qué?- pregunto la otra, confusa.

-No puedo irme, no sé porque...- sus ojos la miraron con un poco de recelo -Puedo alejarme, pero no mucho, es como si hubiese una barrera que no me dejara continuar...- frunció el entrecejo mientras meditaba el porque.

Uh, okei...eso era bastante estraño.
Si se suponía que ahora era libre, entonces porqué no podia irse?

-Eso me recuerda...- murmuró mientras se sentaba en la cama, que estaba cerca a la ventana donde estaba uriel -¿Porqué puedes...ya sabes, ver mis sueños y comunicarte?- preguntó recelosa, muy en el fondo admitía que se sentía espiada...un poco acosada y nervíosa.

-No lo sé, Tsk- resopló el ambarino mientras miraba a otro lado irritado -No es como que quisiera saber cada cosa que pasa por tu cabeza, simplemente pasa y ya- rodó los ojos, en ocasiones era frustrante.

-Lo siento...- se disculpó la pelivioleta -Tal vez si soñara...no sé, cosas más interesantes...¿sería divertido?- se rascó un poco la mejilla, estaba avergonzada, al principio se confundió cuando el se lo dijo, pero teníendo en cuenta que desde que lo liberó no tenía ninguna loca pesadilla... le pareció coherente -Ah, olvidalo-

-Mnnh-  la mirada de uriel pasó de ella hacía el paisaje nocturno donde estaban...hacía tanto no veía el cielo estrellado.

La ojiazul lo admiró por unos segundos. Su cabello rebelde, fracciones duras y nariz respringona, esos ojos ambarinos y misteriosos que parecían emanar fuego en ocasiones y ¡Oh, dios! ni olvidarse de ese cuerpo que parecía vendecido por el mismisimo Gea, más que generoso en prominentes y protectores musculos en su cuerpo: Se notaba que estaba entrenado para luchar. No solamente con sus extraños poderes de fuego, sino también combate cuerpo a cuerpo. Ella podía saberlo, era una guerrera.

Su mirada también viajó al cielo nocturno mientras abría la pequeña puerta que daba a aun mini-balcón. allí reposo sus brazos y mantuvo fija la mirada a sabiendas de que, el extraño uriel, estaba a solo unos pasos de ella, en la ventana de al lado.

Particularmente no senía ningún tipo de atracción al cielo, más alla del deseo de volar, en ocasiones, lejos de todos sus problemas. ¿Hasta donde llegaría ese azul que parecía infinito? se preguntaba constantemente. El cielo nocturno, sin embargo, tenía un encanto misterioso que la hacía recordar cosas...Recordar a su hermano, a sus padres, y aquella fatídica noche en donde lo perdió todo. Recordó una conversación que tuvo con su hermano, unos días antes de su trágica muerte.

-¿Lo sabias hana?- La radiante y amable sonrisa de su hermano estaba allí, delante de ella -¡Cuando las personas mueren se convierten en estrellas!

-¿D-de verdad....?- Los ojos de la pequeña hana, en ese entonces de cabello corto se abrieron expectantes y maravillados.

Su tierno hermano asintió con la cabeza, feliz.

-Así que si algún día, papa o mama nos dejan ¡Ya sabemos que nos cuidan desde el cielo!-

¿Estarás también tu en el cielo cuidandome...Hermano?

Sentía un nudo en la garganta, producto quizás de querer llorar. Sabía que su hermano había dicho aquello en aquel momento debido a la enfermedad que tenía su madre, una enfermedad que la deterioraba poco a poco a tal punto que moriria pronto, o eso habían dicho los doctores de la aldea. Aún asi, testaruda como siempre, en vez de reposar su madre siempre se levantaba temprano a hacer el desayuno, limpiar y ayudar con el lavado de la ropa.

Un suspiro escapó de sus labios al recordar todo aquello.
¿Estaría uriel viendo lo que pensaba otra vez?

Le robó una mirada, el seguía mirando al cielo, solo que esta vez con una expresión de desconcierto y...¿dolor? ¿Estaba recordando algo doloroso?

-Ah, no voy a poder dormir si sigo asi...- hizo una mueca de frustración, llamando la atención del peliblanco.

-Es mejor si no duermes- le espetó con voz dura -No quiero tus recuerdos, o sueños raros en mi cabeza cada vez que intento dormir- rezongó molesto -Ojalá hubiese una forma de paralos...-

-Hmmm, bueno, si no sabemos qué es, tampoco sabemos como detenerlo- pese a su actitud borde y de chico malo, Hana le seguía contestando normalmente sin ningún tipo de tinte en su voz, diferente a la amabilidad y el respeto. -Tal vez fátima sepa algo...- se murmuró a si misma.

-¿Fátima?- preguntó uriel -¿Quien es esa? ¿Tú amiga?- sus fieras y expectantes orbes dejaron de observar el cielo para observarla a ella.

-Es una larga historia, pero es como mi mejor amiga- sonrío -Necesitaré un ave- entró unos momentos a la pequeña habitación, buscando su cepillo.

Normalmente, su cabello estaba recogido, dos coletas, un tomate, una coleta alta o trenzas, cualquier cosa, exepto para dormir. Que se lo soltaba, bueno, por el cansancio de hoy ese no fué el caso, había dormido peínada con unas trenzas que ahora estaban todas enredadas debido a la longitud de su cabello que le llegaba hasta los talones. Suspiró. A veces desearía cortarlo, pero hacía parte de una promesa, así que esa idea quedaba descartada. Lo soltó y cepillo hasta que quedó suave, sedoso y brillante. Las puntas como siempre, luego de un tiempo recobraron unas ondas naturales no muy destacadas, pero bonitas.

Para cuando quiso salir uriel ya no estaba por ahí. Seguramente había ido a tomar una siesta a algún lado. "Sere la única que se quedará sin dormir, ¿no?" Pensó mientras suspiraba y se disponía a llamar un ave. Por suerte, en sus viajes por la costa de Helonia había congeniado con una de las aves de los piratas y la habia educado, esta acudiría a ella solo con cantar una canción que le enseñó de memoria, asi que eso le tocaría hacer.

Yo soy feliz cuando tú ríes,
con esa sonrisa que me derrites desde lejos.
La primavera está lejana,
dentro de esta fría tierra.
Espero el día en que todo renazca.
Por ejemplo, hoy en día sigue siendo doloroso.
Porque las heridas del pasado permanecen.
Deseo creer que pueda liberar mi corazón y encenderme.
Aunque sea difícil,
Pero puedo cambiar y encenderme.
Por siempre quiero permanecer a tu lado...

para cuando la canción había finalizado a lo lejos podía verse la pequeña ave de brillantes plumajes azules y verdes, feliz de encontrar nuevamente a su querída amiga.

-¡Ah! Aoi- la saludó la joven extendiendo su brazo de manera firme para que el ave reposara, cosa que hizo de la manera más natural -Necesito que lleves esto a Fátima ¿Sabes donde está?- le preguntó mientras le ataba el pequeño papel a una de sus patas.

El ave emitió un sonido dando a enteder que sí sabía.

-Vale, cuento contigo- lo despidió, haciendo que el ave se hechara a volar lejos y rápidamente en busca de su amiga. La pregunta ahora era ¿Donde estaba Uriel...?

*O*O*O*O*O*

Lo intentó nuevamente pero con otro fracaso como resultado, llevaba varios minutos intentando traspasar esa barrera invisible que no lo dejaba alejarse. Honestamente ya se estaba empezando a frustar ¿Porqué no podía irse? Hana no le caía particularmente mal, pero no podía estar cerca de ella sin que fuera algo incómodo por saberse todas y cada una de las cosas que pasaban por su mente. Plus, ya tenía planes para su libertad...estando aquí encerrado no aprovecharía nada.

Le dió un puño con demaciada fuerza a la barrera invisible que le impedia el paso, en frustración.

-¡¿Porque maldita sea?!- exclamó mas alto de lo que hubiese querido -¡¿Porque no puedo irme?!- se dejó caer en el pasto, frustrado y enojado aunque no sabía exactamente con que o con quien. Nadie tenía la culpa ¿o si?

De cualquier manera, tenía que controlarse, por lo que respiro calmadamente varíos minutos. La principal razón de haber terminado en aquella caverna como un vil prisionero era exactamente sus emociones volubles, asi como una chíspa puede encender una llama si se tienen las condiciones adecuadas, el podía incendiar medio mundo si no controlaba su temperamento y emociones. Volvió a suspirar, solo que esta vez, derrotado.

Yo soy feliz.... cuando tú ríes,
con esa sonrisa.... que me.... derrites desde.... lejos.

Escuchó un pequeño canto a la distancía, suave y gentil, pero al mismo tiempo...distante y doloroso. ¿Estaría ella cantando? la voz sonaba mucho mas suave y ligera que de costumbre, pero extrañamente ármonica...Casí parecía que escuchara a un angel o a una sirena cantar. Cerró los ojos, dejándose envolver por la música, la canción...las palabras que parecían un una súplica susurrada y silenciosa.

Para cuando termino, extrañamente se sentía muy bien.
Era como si la letra, acompañada de la suave y tenue voz se hubiesen llevado sus penas y angustias. Por primera vez desde que había salído de ese hoyo negro se sentía...Tranquilo y en paz. Sonrío ladino, pensando en lo irónico y miserable de su situación.

-Bueno, no gano nada estando aquí sentado y frustrado...-se levantó sacudiendo sus pantalones de cuero negro -Lo mejor será acompañar a esa mocosa hasta que bueno...pase lo que tenga que pasar- sonrío.

*O*O*O*O*O*

Para cuando uriel quizo llegar al pequeño albergue, Hana ya estaba afuera, tumbada en el piso observando el firmamento celestial, distraída obviamente en quien sabe que pensamientos. Bueno, de saber, Uriel sabia, de una forma u otra pero... realmente no quería saberlo, y esa era una de las cosas que le molestaba.

-¿Qué debería hacer con esto?- la escuchó decir mientras se pasaba el brazo por los ojos -De cualquier modo debo invocarlas otra vez....pero no quiero peleas- suspiró.

-Hablas de las dos que siempre te acompañan?- preguntó, sentandose atrevidamente a su lado, aunque a una distancia prudente -No me digas que tienes miedo a que me busquen pelea por lo supuestamente sospechoso que soy- Su dura mirada se poso en la contraría, haciendo que el cuerpo de hana se tensara un poco.

-Bueno, más o menos- apartó la vista un tanto intimidada, para mirar el momento justo en el que una estrella fugaz pasaba -Realmente no creo poder ocultarte nada, ¿no le haz visto ese lado bueno?-

-Mnnh- Bueno, ella tenía un punto, aunque era molesto, significaba que, de una u otra manera estaba obligado a confiar en ella o desconfiar, a sabiendas de sus verdaderas intenciones -¿Tu estás bien con eso?-

-Bueno, para ser honesta me preocupa un poco- Ahí estaba, seguramente ella también tenía cosas malas, como las demás personas, cosas que ocultar -Es incómodo saber que pienso todo el rato, me intímida, más que todo porque también tengo secretos- afirmó, como dándole la razón a los pensamientos del ambarino -Y no quiero preocupar a nadie...

-¿Porqué los preocuparías?- Uriel alzó una ceja en exepticismo, a lo que hana soltó una pequeña risa.

-Ya lo descubriras tu mismo-

Ese fué el momento en el que uriel cayó.
Aquella fué la primera vez que la vió sonreír, cargando un profundo dolor y soledad.

Podría ser que nosotros... en realidad somos  iguales...

Sintió su rostro calentarse un poco, así que volteó el rostro para mirar cualquier otra cosa menos su cara. ¿Que era esa sensación? como si hubiese algo pesado en su pecho, una punzada, ligera pero molesta. Frunció el ceño tratando de deshacerse de ella, en vano.

Mientras, no se dio cuenta de la tristeza en los ojos de rosa azul de hana.
Ni el silencioso rocío que bajo por sus mejillas.

*O*O*O*O*O*

Una joven de cabellos negros reposaba tranquilamente en su cama. Bueno, en lo que cabe dentro de la palabra ´tranquila´ pues en realidad, dormía de las formas más inhumanas posibles, en términos de posiciones de dormir...

-Mnnh...- se removió entre las sabanas mientras giraba para reposar del otro lado, o eso intentó hasta que sintio un ´toc-toc´en su ventana. -¿Mnnh?- sus parpados se abrieron con pesadez mientras se sentaba y frotaba los ojos.

'toc-toc' volvió a escuchar acompañado de un pequeño canturreo.
¿El ave de hana?

Se levantó a abrir la ventana, observando como dentro de la habitacion entraba volando un pájaro de plumajes verdes y azules, tenía atado un papel a la pata.

-¿Aoi? ¿Es eso un mensaje?- extendió sus brazos y el ave descendió hasta posarse firmemente sobre uno de ellos. La joven le quitó la nota.

"Fati, lamento molestarte cuando se que estás en una importante jornada para buscar eso que tanto añoras, pero necesito de tus conocimientos de magia en estos momentos. Veras, seguí tu consejo y averigue sobre las pesadillas. Y lo que me encontré bueno...Fue un Eidolon. Parece estar conectado conmigo ya que puede ver lo que sueño y pienso. No sabemos la razon...."

-¡¿Qué?!- Su voz alarmó al pequeño adán que estaba cerca de ella reposando.

-Huh... ¿que pasa, Faticchi?- Adan se acercó y miro la nota, tomando una expresión de desconcierto -Eso es extraño...nunca había escuchado de un Eidolon conectado mentalmente con su maestro-

-¿Verdad?- aquello era más una afirmación que una pregunta -De todos modos...- sus ojos siguieron deslizandose por la carta.

"Pero ese no es el tema importante, Lo que sucede es que bueno, este eidolon estaba encerrado, yo lo liberé por lo que suponemos era libre. Pero tal parece que no puede alejarse de mi ¿Alguna idea? tu eres la única persona con más conocimientos mágicos que yo y sinceramente este tema me deja de piedra, apreciaría cualquier ayuda, por miníma que fuera..."

-La verdad es que no tengo ni idea...-Fatima guardo la nota en el bolsillo mientras revisaba en uno de los cajones de su mesa de noche, buscando su grimorio. -Ah...adan, ustedes concectan con gea no?-

-Si, pero dudo mucho que eso nos sea de ayuda- Adan se quedó pensativo por unos momentos -Si ese fuera el caso, no crees que el ya habría intentado?- 

-¿'El'?- preguntó, mirándolo -¿Cómo sabes que es un 'el' ?

Adan ladeo el rostro curioso

-Bueno, solo existe un Eidolon prisionero con las descripciones que Hana dio aquella vez-

Ah, era cierto, casí lo había olvidado.
 De cualquier manera, se concentró en copiar algunos datos de su grimorio y un mensaje para su buena amiga, una vez hecho esto, ato la pequeña nota en las patas de aoi.

-Llevale la respuesta a Hana, y ve con cuidado ¿vale?-

Un gaznido en tono afirmativo y el ave zurcó los cielos nuevamente.
Suspiró.

A Hana parecía perseguirla los problemas.
 Y ella también tenía su propio eidolon que cazar.

No mucho despues de haberse dado la vuelta otra ave entró por la ventana, esta vez, de plumajes rojos y azules. Volvío a suspirar con cansancio.

-Y ahora franco....-

Adán se hecho a reír.

*O*O*O*O*O* 

La noche había pasado rápido, por lo que el breve momento que ambos compartieron juntos ahora parecía distante. Obviamente la situacion en la que estaban ahora distaba mucho de ser agradable, pero era necesaria, todos los presentes lo sabía.

-Entonces...-La voz de valkyria se escuchó decidida -¿Cuales son tus intenciones, Uriel?- Su mirada no vaciló en encontrarse con la contraria. Se podía sentir la tensión en el aire.

Si las miradas mataran...

Parecía una competencia de quien tenía la mirada más fiera.
Gabrielle estaba detrás de ella, agarrándola por los hombros protectivamente mientras miraba con tensión también la conversación delante de ellas.

-Nada...- contestó el otro con el mismo tono desafiante -Solo quería salir fuera, estoy en mi derecho ¿No?- sus manos estaban apoyadas en su barbilla, mirando con recelo a la ojiazul.

Valkyria sonrio irónicamente -¿Derecho?- El agarre de gabrielle sobre hana se intensificó -¿Puedes decir eso aún a sabiendas de porqué te encerraron?- La mirada de uriel viajo a gabrielle, sus ojos se encontraron breves instantes antes de que la aludida los desvíara.

-Fue un error, no fue a proposito- Los ojos de uriel ardieron levemente, con una mezcla de resentimiento y dolor.

Hubo un silencio incómodo durante varios minutos.

Valkyria solo se limitó a mirarlo, Sus ojos escrutándolo, buscando en las profundidades de su ser. Revelando los misterios de su alma, o eso le gustaría, era buena intuyendo cosas cuando miraba detenidamente a personas, amigas o enemigas, pero delante de ella ahora mismo solo había...nada.

Si bien uriel no parecía tener malas intenciones, aún había algo acerca de él que no le cuadraba, no le entraba, no lo pasaba....como si algo estuviese fuera de lugar, y ese sentimiento la perturbaba. Su misión era proteger a su enviada de Gea y no podia hacerlo si el peligro estaba dentro de su propia casa y presente en todo momento. Su mirada se volvía mas dura al tiempo que todas las posibilidades viajaban por su cabeza.

-Mira- uriel se aclaró la garganta un tanto incómodo -Yo solo quería salir de allí, estoy buscando a alguien a quien le debo cumplir una promesa-  cofesó, mirando a la distancia -De verdad, mis intenciones no son malas.

-¿Quien es esta persona, Uriel?- preguntó Gabrielle, a ligeras sospechas de ya saber quien era.

-Alguien importante para mí-

Se veía claramente que el peliblanco no iba a dar más información o especificar detalles, por lo que Valkyria se levantó de la silla donde estaba sentada, y con un movimiento de cabeza le indicó a Gab que salieran un momento de la habitación para discutir el asunto, no sin antes dejarle en claro al ambarino que no intentara hacerle nada a Hana, o tendría serios problemas. Una vez ambas mujeres se hubiesen marchado la habitación quedo sumida en un silencio incomodo, pero sin ningún tipo de tencion. Ambos se encontraban calmados y sumergidos en sus propios pensamientos como para darle atención a la presencia del otro, así, al menos hasta que las dos peliblancas regresaron luego de unos momentos.

-Esta bien-  Valkyria habló con su tono orgulloso y moderado -No creemos que tengas malas intenciones, pero a sabiendas de tu situación -habló, afirmando conocer los detalles acerca de la imposibilidad de uriel para abandonar el lado de Hana, a favor o no de ello -Tendrás que viajar con nosotros, es tu decisión, pero aunque no quieras tendrás que venir- Su voz se relajó un poco a sabiendas que no era fácil estar en un sitio donde no querias estarlo.

-Entiendo- contestó el aludido de lo más calmado, sabía que no tenía elección -Pero me gustaría que de vez en cuando me dejaran buscar por esa persona- Su mirada se volvio un poco expresiva mientras miraba a la peliblanca, que desvío la mirada a la pelimorada sentada junto a Gab.

Hana asintió con la cabeza -Yo no tengo problema con ello-

Secretamente, Uriel se alivió por aquello. Claro, nunca admitiría tal cosa ante desconocidos.

-Bien- la voz alegre de Gabrielle hizo eco en la habitación -Ya que cerramos este asunto, podemos porfin marchar a nuestro próximo destino? El gran bishop quiere hablar contigo Hana...- Aunque su voz sonaba alegre, la preocupacion era evidente en los ojos de Gab. También lo era en el ceño fruncido de Valkyria.

Ya todos sospechaban de que asunto se trataba.

-Muy bien, partiremos mañana temprano- Anunció Hana, con un tono de voz firme y decidido que uriel escuchó por primera vez, y que sin saber porqué, le molestaba.

-Continuará- (?


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