Ató su cabello en una coleta alta, la misma que se hacía cuando iba de aventuras con el pequeño adan, Una, para evitar que le estorbara en combate, ser una guerrera que usaba magía como elemento de batalla no siempre te daba la opcion de moverte libremente, y dos. cuidarlo, puesto que nunca sabias que clase de criaturas, accidentes, lodo o problemas del clima encontrarás en el camino. Recíentemente habia estado en contacto con Hana y con Franco, sus dos amigos, ayudándoles con sus problemas, ahora, con un poco de tiempo libre, era momento de encargarse del suyo. Encontrar a uno de los eidolons más dificiles y escurridizos, más apuesto, y más raro...Rarísimo. Su primer intento no fué si no hace unos 3 meses, donde le venía siguiendo la pista por apariciones esporádicas, chismes, sitios que frecuentaba según textos antiguos, en fin, todo lo que tuviese información sobre el, parecia obsesionada y es que, era de esperarse, algo dentro de ella le gritaba que tenía que encontrarle a como de lugar...
Lamentablemente y por apoyar a su mejor amiga había tenido que interrumpir su viaje-cazería y ayudarla con el problema de sus pesadillas. Ahora.... la historia era distinta.
-Adán ¿ya estás listo?- preguntó mientras daba los toques finales a su peinado, lo suficientemente asegurado como para no soltarse, tener el cabello grueso a veces podía ser problemático...
-Yup. Ya estoy- contestó el ojiazul, ajustandose sus pequeños guantes de energía y flotando al lado de su protegida -De nuevo ¿A donde es que vamos?.
-Al único sitio donde puedo encontrarlo, no sin antes desafíar a otros- respondió decidida mientras tomaba su pequeña mochila y se la echaba al hombro, para luego tomar su báculo mágico -Al templo de los eidolons...Para guerreros expertos- finalizó, sintiendo un poco la presión de sus propias palabras.
-Eh...- adán la miró incrédulo -¿Qué? ¿Es enserio Faticchi? ¡Eso es suicidio! solo el 20% de los que entran tienen el nivel necesario para salir victoriosos!.
Bueno, el pequeño rubio tenía razón. Era como entrar en los calabozos infernales. Terrible, los eidolons que te desafiaban (o que tu desafiabas) a medida que avanzabas por el templo eran increíblemente fuertes y contenerse era una palabra que no estaba en su diccionario. Nada que ver con la sala del templo normal donde podías invocar a los eidolons normales. Estas eran ligas mayores, pero ella tenía confianza suficiente como para saber que, su magia, era mucho mejor que la de cualquiera.
-Puedo hacerlo- contestó sin bacilar. La determinación en su mirada era evidente, y más que suficiente para que adán no tuviese nada más que objetar.
Partieron temprano, el sol dándoles la bienvenida mientras recorrian el camino hacia el templo, no muy lejano, tenían que regresar casi todo el trayecto hasta las colinas crecientes. Por suerte ella no estaba muy lejos pues solo hace unos meses por un pequeño trabajo tuvo que regresar a la costa de helonia. Por lo que solo eran 3 horas de viaje, tranquilas y con suerte, quizás hasta menos.
Invirtió parte del tiempo conversando con adán, mientras le echaba cabeza de vez en cuando al problema de Hana, sin embargo, en estos momentos no contaba con los materíales para hacer una investigación profunda al respecto.
Nota mental: Ir a la biblioteca de libros mágicos de navea para buscar informacion sobre el problema de Hana.
-Ah, Faticchi...!- La voz alarmada de adán la sacó de sus pensamientos, aunque demaciado tarde, sintió algo viscoso en su pie y en cuanto bajó la mirada, noto que se habia "quemado" o en otras palabras...Habia pisado caca de monstruo...Puaj.
Nota mental 2: No pensar tanto y estar mas pendiente a los alrededores.
Se lamentó por sus versatiles botas de viaje, ahora algo apestosas, y como pudo limpio un poco en el cesped y las raices de un arbol, tranquilos, que la caca de monstruo funciona como un exelente fertilizante. Volviendo al tema, luego de asegurarse de estar presentable nuevamente, recorrió lo poco que le quedaba de camino hacia el templo, esperando, esta vez, porfín poner sus manos en su objetivo.
*O*O*O*O*O*
El templo era enorme, y silencioso.
Parecía imponente y lo recorria una extraña energía que, suponía fátima, venía del cubo de gea y los propios Eidolons. Sintió un ligero escalofrío recorrer su espalda, al tiempo que la ligera presión en su pecho le indicaba de la emoción contenida por el desafío venidero. Sabia que estaba allí, no podía explicar como, pero algo le decía que lo que buscaba, efectivamente estaba allí.
Sintió a Adán a su lado, dandole apoyo. Un apoyo más que bienvenido.
-Gracias- musitó, sonriendo brevemente para luego entrar en su modo combate y adentrarse en las profundidades del templo. Donde los peligros, los eidolons, y él, aguardaban...
Antes de poder llegar a los de alto rango, debía enfrentarse a los eidolons comunes, solo que, a diferencia de los del templo normal, estós eran 4 veces más fuertes. Por suerte, Fátima era una persona de entrenamiento constante por lo que tenía uno de los niveles más altos entre los magos, y los envíados de Gea. Estaba más que preparada para entrar al templo y desafíar a varios oponentes. Ella esperaba que, al menos, le sirviera para llegar hasta bahamut. no importaba si terminaba o no el calabozo.
Pasó por Valkyria, Gabrielle, Vayu, Eligos, Quelquan, Garuda y demás, hasta que finalmente se topó con los primeros más raros: Endora, Chelsea, Baldor y finalmente....
Llego a una gran sala, habían fuegos morados, y un aire un poco siniestro. Pequeñas esferas de luz purpura brillaban en el aire, revoloteando alrededor, y justo al fondo de la sala unos fieros ojos, entre rojo y rosa...brillaban, expectantes, ansiosos...
Erá el.
Y este era el momento.
-Vaya, vaya...- se esucharon unos pequeños aplausos interrumpir el silencio del lugar -¿Que tenemos aquí? ¿Intentas ganarte mi favor, envíado de gea?-
Poco a poco, la figura se fue acercando un poco hacía la tenue luz, revelando a un hombre joven, de cabellos negros y piel clara, bastante apuesto, con unas imponentes alas moradas y unos cuernos asomarse por su cabeza. Colgando a un lado, dos espadas que emitían un brillo violeta parecian listas para atacar, alrededor el aire era un poco siniestro.
Pero para fátima aquello simplemente era la perfección.
Aquello simplemente era...Hermoso.
Se acercó bacilante, saliendo de la oscuridad donde ella misma se encontraba. Adán a su lado, protegiendola, siguió cada uno de sus pasos, hasta que estuvieron lo suficientemente cerca como para apreciarse mejor entre ellos. La cara de ella era de asombro y admiración.
Y para su sorpresa, la cara de bahamut era de confusión.
¿Porqué?
Escuchó a adán suspirar a su lado, un tanto aliviado.
-Tu...- Oh dios, su voz, era encantadora y sexy, sus oidos parecían cobrar vida solo con escucharla -Tu....-
Finalmente saliendo de su ensoñamiento, Ladeo su rostro en confusión también "¿Tu?" ¿Que pasaba con ella?...
-Ummm...- Su voz rompió el incómodo silencio que se había formado -¿Hay...Algo raro conmigo?- pregunto no muy segura de haberse dado a entender con lo que quería decir.
Los ojos misteriosos del pelinegro se posaron en los de ella y se quedaron allí un buen tiempo, observando, comparando, comprobando si era real o no...
-Cual...- Su voz salió como un susurro un poco frágil, para luego continuar en un tono más normal -¿Cual es tu nombre?-
Sus mejillas adquirieron un leve carmesí ¡Estaba tan cerca! Mientras le preguntaba aquello el había inclinado su cabeza un poco hasta quedar a centimetros de la suya, y, con una de sus manos, había levantado levemente su mentón para que le mirase a la cara. Un ligero aire a nostalgia la embargó, sentía que había experimentado eso antes ¿Pero donde?
-Fá...Fátima...- Alcanzó a pronunciar en medio de su confusión y su corazón palpitante.
Los ojos de Bahamut se redondearon en una expresion de...¿cariño? no, eso no era posible, pero su mirada ahora era amable...Lo cual solo la confundía más.
-Un Honor reencontrarme de nuevo contigo, Fátima...no... My lady...- La mano que sujetaba su mentón rotó levemente, haciendo que la joven ladeara el rostro, momento que el pelinegro aprovechó para suavemente besar su mejilla, y luego, aproximarse a su oído y susurrar.
-Dado que eres especial... y ya me has superado antes, incluso desde antes que nacieras en esta época, ya tienes mi favor...-
A medida que iba escuchando, la voz se iba desvaneciendo, y cuando sus ojos se encontraron nuevamente con los del Bahamut, su cuerpo ya se estaba desvaneciando mientras en su mano, se empezaba a formar una llave dorada...
-Bahamut...- pronunció ella, a lo que el mencionado solo sonrío ligeramente.
-Yo... He jurado protegerte....- Su sonrisa se hizo más pronunciada hasta que se desvaneció por completo, dejando solo la llave en manos de la joven, quien la apretó firmemente contra su pecho.
Su confusión continuaba, sin entender plenamente que acababa de suceder...
*O*O*O*O*O*
-¡¿QUE HAS DICHOOO?!- El grito que acababa de dar hizo eco por todo el bosque, aves, asustadas, emprendieron el vuelo a la distancia...
-Tan ruidosa como te recuerdo...- espetó el otro con burla y cariño, mientras se cruzaba de brazos. -Lo que acabas de oír, Nosotros nos conociamos de antes-
-¿Y cómo puedes saber eso?- protestó la otra mientras lo miraba asombrada e incrédula a la vez.
-Puedo sentirlo por el vínculo, aunque si quieres algo mas certero...- sus moradas alas se mecieron, creando una ligera brisa mientras flotaba un poco más cerca del suelo -Gea me lo confirmó-
-¿Pero no debería yo recordar algo asi?- Preguntó, derrotada. Luego adquirio una pose pensativa, si bien ella tenia esos extraños presentimientos, también estaba la extraña sensación de Deja vú cuando Bahamut la tocó...Lo cual podría respaldar el argumento del pelinegro.
Su mirada viajo nuevamente hacia el, encontrandose con la amble del otro, y, como leyendole el pensamiento sobre las proximas palabras de la joven, Bahamut abrió la boca para hablar.
-No me preguntes ahora sobre nuestro pasado- Le pidió -No tenemos el tiempo y este no es el sitio para hablar- Señalo peresozamente los alrededores con su mano enguantada, y luego continuó -A demás, no es algo que me guste recordar mucho...es más, preferiria no hablar de ello- sonrío de manera sádica.
Pero Fátima sabía que habia una verdad oculta detrás de esa sonrisa.
Algo que Bahamut no le quería decir.
-Bueeeeno...- la animada voz de adán interrumpió sus pensamientos -¿Podemos ya volver a casa y allá si hablar todo esto con calma?- pregunto, bostezando ligeramente.
Sonrió de manera cálida mientras se acercaba al pequeño rubio -Tienes razón, nos espera un largo camino de regreso -Le revolvió los cabellos de manera amigable.
Y así, los tres emprendieron el viaje de regresó a casa, entre bromas y risas, y pequeñas muestras de afecto por parte de Bahamut, la agitada vida amorosa de Fátima, acababa de comenzar. Entre amor y drama... Seguiria adelante fiel a su corazón, a lo que era, y a lo que quería.
Y lo que ella había deseado durante mucho tiempo, finalmente estaba en sus manos...
Continuará...
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