A ella le había tocado una misión diferente.
Simplificándolo, tenía que ir al templo de los eidolons en búsqueda de un personaje peculiar que no le caía para nada bien.
Baldor, El caballero-dios-templario dorado.
-Haah....-suspiró, sintiendose derrotada mucho antes de intentarlo- Desería no tener que hacer esto...- confesó en un susurro. El peliblanco, que caminaba a su lado, alzó una ceja en duda.
-¿No te llevas bien con el o qué?-
Ambos se encontraban ya de camino al templo. Uriel, como un inesperadamente buen caballero, se había hechado la mochila de Hana al hombro y caminaba junto a ella a paso seguro. Valkyria y Gabrielle los seguian de cerca, ambas atentas a cualquier inoportuno monstruo en el camino, sin embargo, Valkyria también comprobaba las proximidades para asegurar que la ruta era segura, por lo que Uriel y Hana solo podían hablar entre ellos, por incómodo que fuera.
-Eh...- Ella se tensó, viajando repentinamente a sus recuerdos del pasado. Esa era una pregunta que ella no quería responder.
-Digamos que tienen un pasado en común que no es muy bueno, Al menos para Hana- interrumpió Gab, contestando la pregunta en lugar de ella. De alguna manera, Hana se sintió salvada por la peliblanca.
-Hmm- Uriel no parecía muy interesado en el tema, así que solo se limito a callarse y seguir el camino...
Desde donde partieron, Navea, eran alrededor de 5-6 días de viaje. Debido a la lejanía de la capital con el resto de las ciudades y la dificultad de transporte, pues aunque existía la teletransportación, ahora mismo el sistema estaba fuera de servicio por la cantidad de energía maligna. Si lo usabas, corrías el riesgo de terminar en un sitio indeseado, o no regresar a ningún sitio...
El incómodo silencio continuó por al menos unas horas, hasta que la tarde cayó sobre ellos.
-Deberíamos buscar un sitio donde pasar la noche- Sugirió el peliblanco.
Gabrielle y Valkyria se miraron, mientras se acercaban para debatir el asunto. Hana, por otro lado, parecía ausente, mirando a la lejanía. ¿Acaso el asunto con el tal buldur era tan importante? se preguntaba Uriel, luego se debatió si realmente ese era el nombre el personaje o nó. Sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos, no importaba como se llamaba, por alguna razón ya no le caía bien. Razones desconocidas...Todo era muy raro.
-Hey Hana...- la llamó irritado al ver la ausencia de la muchacha, ella pareció no escucharlo pues seguía exactamente igual a como estaba antes -Oye, que te estoy hablando...- Aún más irritado que antes, Uriel caminó a paso firme hasta jalarla del cuello de su vestido, a lo que Hana reaccionó sorprendida por fin.
-¿Q-Que pasa?- preguntó un tanto intimidada por la severa mirada del amabarino.
-Que te hablo y me estás ignorando- la atacó el otro como si ese fuese el pecado más grande del mundo -Estamos discutiendo asuntos importantes aquí ¿Sabes?- Sin embargo, pese a sus duras palabras el agarre del moreno era delicado, y aún cuando la soltó, lo hizo suavemente, teniendo cuidado de no lastimarla.
-Lo siento...- Secretamente se percató de aquello, pero tenía la ligera impresión que si lo comentaba probablemente al peliblanco no le gustaria, así que solo lo dejó pasar -¿De que querías hablarme?-
-De que ya está cayendo la noche y que debemos buscar donde dormir- mintió, realmente eso no era lo que quería preguntar, en realidad quería preguntarle sobre la misión, su relación con ese eidolon y el porqué estaba tan triste y callada desde que se la asignaron, pero el no podía preguntar nada de eso, ambos eran prácticamente unos extraños.
-Ah, dudo que podamos llegar a algún sitio a estás alturas- le contestó ella, con una mirada de disculpa y algo de verguenza. Uriel alzó una ceja en confusión.
-¿Porqué no?- Se cruzó de brazos, esperando una respuesta lógica a lo que había dicho.
-Es que va a llo...- mucho antes de que Hana pudiese terminar de decir la oración, una torrencial lluvía repentina se cirnió sobre ellos con truenos y relampagos incluidos. Las dos peliblancas, empapadas, miraban a Hana incrédulas ¿Como sabía ella que iba a llover? Todo paso tan repentinamente...
-Tsk...- A Uriel aquello no le apetecía, es más, estaba molesto. -¡Si sabías que iba a llover haberlo dicho antes!- la regañó, balbucenando entre dientes maldiciones mientras se alejaba un poco para buscar refugio de la lluvia.
Gabrielle se acercó a Hana para ponerle su chandal de lluvía, ella le agradeció con la mirada mientras Valkyria también se acercaba a ellas con su habitual mirada seria. Ambas discutieron sobre que hacer antes de mojarse más. De los 4, Solo Hana y Uriel tenían algo que los protegiese de la lluvia (Hana un chandal y Uriel su capucha) pero las otras dos mujeres no tenían nada. Más esto no duró mucho tiempo pues uriel regresó luego de un rato con el hallazgo de un sitio donde refugiarse y pasar la noche, se trataba de una pequeña cueva cercana a la montaña que no era muy profunda. Aparentemente era el hogar de algún oso de la zona, mas dicho oso probablemente no estaba más pues no parecía haber sido usada en almenos 3 dias. Una vez dentro, y habiendo recogido ramas y palos de camino, armaron una pequeña fogata que les proporcionaría luz y calor mientras las dos peliblancas secaban sus ropas. Uriel inesperadamente callado se sentó en el lado opuesto a ellas en completo silencio, parecía absorto en sus pensamientos...
Hana también lo estaba en los suyos.
-Realmente no me esperaba una lluvia tan repentina- comentó Gabrielle mientras se secaba su cabello. Ella se encontraba mirando a la pared de espaldas a Valkyria y al fuego.
-Yo menos, cuando me concentro en algo el clima es lo que menos me importa- la voz autoritaria de valkyria contestó mientras ella simplemente le pasaba un pañuelo a su espada para sacarle brillo - Aun así, no es tan malo, cuando llueve incluso los monstruos se esconden...- su profunda y azul mirada viajó al peliblanco al otro lado de la cueva. Por mucho que Hana lo hubiese aceptado ella seguía sin confiar en el. Por lo que siempre mantenía un ojo y un oído en el.
El suspiro de Gabrielle la sacó de sus pensamientos. La defensora de los cielos miraba a Hana con preocupación, mientras la propia Hana estaba perdida en sus pensamientos mirando al cielo lluvioso. Seguramente recordando a aquella persona -Valkyria....- le susurró como una madre preocupada con su hija.
-Lo sé- la otra asintió profundamente la cabeza, comprendiendo perfectamente, ella misma estaba preocupada también aunque no lo expresara mucho.
Aquello pareció sacar a uriel de sus pensamientos, que observó de reojo a las dos mujeres sin mucho interés. Ambas preocupadas, serías....sus miradas concentradas en la misma joven. Lo que lo hizo también mirar de reojo a Hana. Desde donde estaba el solo podía verle la espalda y parte de su perfíl. Pero aquello era mas que suficiente. Ella también parecía triste y preocupada por algo. Cosa que removía algo en su interior. ¿Qué? ¿Acaso estaba preocupado por ella? eso no era posible. Si, ella se había portado muy bien con el, y lo había aceptado, pero eso era todo. Lo único que sabía de ella era lo que podía ver en sus sueños por culpa de ese extraño vínculo, y no es que pudiese hablar de ello exactamente....
Su rostro se tornó serío sin siquiera percatarse de ello.
-Bueno...- Hana murmuró intentando parecer alegre, volviendo en sí luego de un rato -Ya falta poco para llegar- comentó dándose la vuelta para encarar a los presentes -Uno de ustedes puede acompañarme al templo, solo uno, es la regla- informó- ¿Quien...va a ir?
Las dos peliblancas se miraban entre sí, asumía que la elección estaba entre ellas...Después de todo, dudaban que uriel estuviese interesado en algo que involucrara a Hana o a alguna de ellas. Si estaban juntos, pero no se llevaban de todo bien entre ellos.
-Yo iré- Habló Valkyria. Era la mejor opción después de todo. Ella tenía ataque y defensa, además, podía funcionar como tanque. Justo lo que ella necesitaba para el desafío del templo. Gabrielle sabía aquello por lo que esta vez le dejó la protección de su amiga a su compañera.
Uriel ni siquiera si inmutó por aquello. Ese no era su problema.
-Vale- Hana asintió seriamente mientras se acercaba a donde estaban ambas mujeres. Inmediatamente al haberse sentado,sintió la mano de Gab en su hombro dandole apoyo mientras la miraba con preocupación -Estare bien- sonrió, como leyéndole los pensamientos. Aunque aquello no convencía de a mucho a la luchadora.
*O*O*O*O*O*
Eran eso de la media noche. Su mala costumbre de no dormir para no espíar lo que no le convenía ya se estaba convirtiendo en un hábito. No podía evitarlo, no estaba en su moral hacer algo así. Por lo que ahora mismo se encontraba afuera, sentado en la rama del árbol mas alto y mirándo al cielo, otra costumbre suya. Había parado de llover al menos hace unas 2 horas, por lo que los alrededores estaban húmedos, sin embargo, aquello no importaba mucho...
¿Que pasaba con la atmósfera de antes? Todos seríos y preocupados... Se sentía irritado por ello. Él, mucho antes de haber sido encerrado, fué enérgico y travieso. A menudo gastaba bromas a sus camaradas y donde quiera que fuese, siempre alegraba el ambiente aunque fuese un poco. Las luchas eran su emoción y siempre disfrutaba un buen reto. ¿Pero ahora? Ahora...estaba muy resentido. No sabía como actuar con los otros Eidolons. Aquello que pasó genero el rechazo de los otros hacía él, por lo que ahora era visto como un renegado....
Observó su puño cerrado mientras recordaba...Si tan solo no hubiese cometido ese error. Pero ahora no tenía sentido lamentarse. Aunque si lo pensaba bien ¿Se lamentaba? claro que no. El no perdonaba las injusticias. Aquello era lo correcto entonces. Sus pensamientos se vieron interrumpidos por el crujir de las hojas muy cerca de donde se econtraba, inclinando su cabeza, observo la fuente del sonido: Hana había salido fuera. A parte de sus pijamas, solo tenía un pequeño chandal para abrigarse del frío de la noche. Su mirada se encontraba perdida en el cielo estrellado que segundos antes el había observado...Sin embargo, había algo fuera de lo común.
Ella se veía muy triste y meláncolica.
Expresion que, desde que partieron, había comenzado a mostrar muy a menudo, y que por alguna razón removía cosas en su interior. Cosas indeseadas. Sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos, aún tenía que encontrar a esa persona, no podía distraerse. Se límito a observar que haría, ella aún no se percataba de su presencia en la cima de aquel árbol. Aunque no es como si estuviese espiándola tampoco. Si le llamaba curiosidad que hacía fuera en la noche totalmente sola...E indefensa. Porque tampoco traía sus armas.
La escuchó suspirar mientras su mirada caía a sus pies.
-¿Que clase de prueba es esta?- susurró ella mientras apretaba su chandal -Creía que ya estaba bien pero esto es...- Se rió, probablemente de sí misma. Otra visión que le causaba dolor al peliblanco, por improbable que aquello sonara -No quiero pasar por eso otra vez... Pero esto es diferente, es trabajo. Irá bien...probablemente...-
Su mirada se volvió a posar en el cielo nocturno, sus labios, hasta hace unos momentos cerrados en linea recta, se abrieron para dejar salir los versos mas extraños que uriel había escuchado en su vida. Y no precisamente por lo que decían, si no lo que implicaban.
Ella se veía muy triste y meláncolica.
Expresion que, desde que partieron, había comenzado a mostrar muy a menudo, y que por alguna razón removía cosas en su interior. Cosas indeseadas. Sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos, aún tenía que encontrar a esa persona, no podía distraerse. Se límito a observar que haría, ella aún no se percataba de su presencia en la cima de aquel árbol. Aunque no es como si estuviese espiándola tampoco. Si le llamaba curiosidad que hacía fuera en la noche totalmente sola...E indefensa. Porque tampoco traía sus armas.
La escuchó suspirar mientras su mirada caía a sus pies.
-¿Que clase de prueba es esta?- susurró ella mientras apretaba su chandal -Creía que ya estaba bien pero esto es...- Se rió, probablemente de sí misma. Otra visión que le causaba dolor al peliblanco, por improbable que aquello sonara -No quiero pasar por eso otra vez... Pero esto es diferente, es trabajo. Irá bien...probablemente...-
Su mirada se volvió a posar en el cielo nocturno, sus labios, hasta hace unos momentos cerrados en linea recta, se abrieron para dejar salir los versos mas extraños que uriel había escuchado en su vida. Y no precisamente por lo que decían, si no lo que implicaban.
A quien tu decidiste amar, no se si sepa que no hay personas...
Como tu aquí en la tierra.
Te prometo no vuelvo a llorar, se lo felices que estan y cuíden,
Lo que yo soñé y siempre quise para mí...
...De corazón, aménse....
¿Que demonios quería decir eso? Sin darse cuenta, sus cejas se juntaron en un ceño fruncido. No quería creer que se trataba lo que el estaba intuyendo. Como que Hana tenía un novio que tenía algo que ver con el tal buldur y que le rompieron el corazón, con lo mona que era... No, el no había pensado eso. Sacudió su cabeza una vez más, pues no tenía idea que le pasaba. Ellos no se conocian de nada...Aunque Hana si se parecía un poco a cierta persona que él recordaba con cariño. ¿Tal ves esa era la razón....? Noto una sombra larga cernirce sobre la joven, Típico de estas horas donde los monstruos vagaban libremente, y ahora que la lluvia había terminado, pues...
-Tsk. Pierdete...- murmuro mientras en su mano invocaba una pequeña bola de flama y se la arrojaba al monstruo, derrotándolo al instante. El ruído que este provoco al incinerarse alertó a la muchacha de su presencia -Oye, Hana, si vas a salir a estás horas por lo menos trae algo con que protegerte, no quiero andar de niñera...- Su dura mirada se posó en la sorprendida de la joven, que adquirió un carmin pronunciado en toda su cara.
-¡Uriel!- Su nombre fué pronunciado casí que en un chillido, mientras que la delicada mano derecha de la muchacha se posaba en su boca -¿Hace cuando estás ahí?-
El aludido alzó una ceja en exepticismo, era verdad que no lo había notado, mala señal para lo que se supone debe ser "una guerrera experimentada" -He estado aquí todo el tiempo- La miro como si aquello fuese lo más obvio del mundo, y su pregunta la más estúpida -Si no me notaste quiere decir que debes practicar más el estar alerta...- le soltó mientras hacía movimientos con sus manos, pavoneandose ligeramente. Bueno, el era muy bueno peleando, y acababa de salvarla también.
Hana frunció el ceño ante su respuesta, no parecía molesta, solo consternada -¿Entonces lo escuchaste...todo?-
Seguramente se refería a su pequeña estrofa de alguna canción.
-Meh- contestó el otro quitándole importancia al asunto mientras ponía sus manos detrás de su cabeza y se recostaba el árbol. Ya no tenía más ganas de seguir hablando con ella.
La muchacha pareció intuir aquello, pues simplemente lo miró unos minutos en silencio sintiendose probablemente rechazada. Era verdad, ellos no conversaban mucho, y rara vez intercambiaban algo más que insultos, al menos, por su parte.
*O*O*O*O*O*
Luego de la pequeña y agitada noche, muy temprano en la mañana Gabrielle levantó a sus dos compañeras. A uriel al contrario, y por alguna extraña razón, rara vez le dirigía la palabra. Hana sospechaba que quizás entre los dos, algo había ocurrido en el pasado. Pero siendo como eran esos dos, probablemente sería mejor no preguntar nada, ya quizás, en el futuro, todo quedaría claro entre ellos. En el fondo deseaba que todos se llevaran bien...
-Gracias a la lluvia ahora vamos retrasados- espetó Valk, mientras recogía con mucho cuídado sus armas. Se notaba que las cuídaba mucho -Hemos perdido medio día, lo mejor será apresurarnos-
-Estará bien- le contestó la muchacha tranquilamente -El templo no irá a ningún lado y por otra parte, siempre está abierto y "disponible"- bromeó un poco para calmar el ambiente, sabía que ayer tanto Valk como Gab habían estado preocupadas por ella, y eso en el fondo la alegraba, pero ella no quería preocuparlas. Es por eso que anoche decidió que ya lo había dejado todo atrás. Este era un simple trabajo. Además, no estaba sola, tenía a sus amigas con ella.
Sonrío tranquilamente, cosa que alivió un poco a los demás.
Incluso a uriel, que la espiaba de reojo de vez en cuando.
Hana se percataba de ello, bueno, ella se percataba de muchas cosas, y tenía la ligera impresión de que uriel no era una mala persona ¿Quizás alguien incomprendido mas bien? en el fondo, el era un caballero a su propia manera. Bien podía aparentar y ser una persona de un carácter fuerte, quizás algo vengativo y rebelde, pero era respetuoso, decidido y precavido, casí tanto como Valk. (estaba segura que a la peliblanca no le haría gracia ser comparada con Uriel) pensando en aquello río un poco -mucho- llamando la atención de todos.
-Umm... ¿Hana?- preguntó Gab un poco desconcertada.
-Jajaja....!- la mencionada no podía parar de reír.
-Mira que eres rara, tsk... está loca- masculló uriel, aunque en el fondo se divertía con aquello también. No era tan malo. Prefería verla riendo por cualquiera fuese la razón a tener que ver las caras largas de todos los presentes.
Luego de aquello y de repasar el plan, todos emprendieron nuevamente el viaje hacia el templo eidolon, no pasaría mucho tiempo antes de que, en la vida de Hana, se desatase una tormenta... dorada y carmesí.
En el templo habían muchos viajeros, como era de costumbre aquellos que se consideraban dignos o querian ganarse el favor de los eidolons solían aventurarse en su interior buscando fortuna, lamentablemente no muchos lograban su cometido.Hana se posó cerca a un árbol para ordenar su equipamento, las pociones que iba a necesitar y demás. Valkyria, a su lado, revisaba que sus armas de batalla estuveran en las mejores condiciones, mientras Gab ayudaba a Hana. Uriel, por otro lado, se encontraba en el rincon simplemente observandolas con una expresión severa. Parecía estar pensando duramente en algo, ninguna de las mujeres lo notó, si no, hasta cuando habiendose hechado la mochila al hombro, Hana se disponía a enfrentar su pasado.
-Bueno...-murmuro un poco incómoda - Es hora- afirmó mirando a sus compañeros.
Gab le dio un fuerte abrazo -Lo harás bien- susurró, de manera que solo ella pudiese escucharla.
Valk se posicionó a su lado, con su habitual pose de guerrera dignificada, dispuesta a proteger a sus compañeros a la muerte. Ambas asintieron a Gab mientras se disponían a alejarse de no ser por.
-¡Un momento!- Exclamó uriel de última hora, su voz denotaba irritación.
Valkyria se volteó a observarlo con una expresion dura, y alzando una ceja a modo de duda, le cuestionó -¿Que sucede?
Hana a su lado también se sorprendió de su repentino llamado, no se le ocurría que podría querer el ambarino.
-Yo...- Los ojos de uriel, un poco más ardientes de lo habitual se posaron en los indecisos de Hana, y se mantuvieron allí, buscando el corage para lo que estaba a punto de decir. -Yo...ire con ella- Su voz salio un poco mas suave de lo que hubiese querido al pronunciar aquello. Gab lo miró incredula, mientras que Valk parecía molesta e irritada.
-¿Y porqué el cambio de opinión ahora?- lo cuestionó la guerrera -Antes no gastaste tu aliento en nosotras cuando lo decidimos desde un principio! ¿Que te da derecho de ahora querer ir? ¿Estás planeando algo?- a medida que hablaba Valkyria caminaba de manera amenazante hasta el peliblanco, que le sostuvo la mirada no sintiendose intimidado en lo absoluto, sabia que si realmente queria hacer lo que habia dicho, tenia que pasar sobre la guerrera.
-¡Ustedes ni siquiera me preguntaron!- exclamó el otro, aunque sonó más a excusa, chasqueó la lengua sintiendose irritado mientras desvíaba la mirada hacía donde estaba Hana -Tengo una deuda con esa mocosa, le prometí que la protegería si me sacaba de allá asi que...Yo debería ir- Sus ojos se volvieron a posar en la peliblanca, sus palabras eran en parte ciertas, pero no eran toda la verdad-Si lo analizas soy la mejor opción ¿o no? Yo no soy de tu nivel, soy más poderoso, puedo ayudarla más allá abajo-
Los ojos de Valkyria se encojieron en una expresión de legítima ira, Su mano se disponía a impactar la mejilla de uriel de no ser por la voz de la muchacha en cuestión que decidió interponerse antes de que la cosa pasara a mayores.
-¡Ya basta los dos!- Hana se posó entre ellos haciendo que Valk se detuviera en medio camino, su mano seguía levantada mientras miraba a su protegida con asombro e incredulidad -No me mires así, no estoy del lado de nadie...Pero esta no es la manera de solucionar las cosas- Los ojos de Hana viajaron a Gab, pidiendo apoyo, cosa que la defensora entendió enseguida.
-Yo estoy de acuerdo- La mano de Gabrielle se posó gentilmente en los hombros de su compañera eidolon -No se trata de nosotras- se recordó- Se trata de lo mejor para Hana, nuestra mision es guiarla, y encontrar lo mejor para ella, la menor manera para que ella este segura- su agarre en el hombro de su compañera se intensificó -Y aunque no me guste admitirlo- Había un pequeño deje de amargura y resentimiento en su voz -Uriel tiene un punto. El está en un rango diferente a nosotras dos. Creo que el podría....-Gabrielle se mordio el labio, pronunciar aquellas palabras era como escupir veneno para ella -Proteger a Hana mejor que nosotras-
Hubo un silencio incómodo que duro varios minutos. Valkyria miraba a Gabrielle como si estuviera loca, internamente se preguntaba si acaso habría escuchado mal, estaría soñando, o tal vez estaba teniendo alucinaciones pues todo aquello era como una pesadilla. Sus manos regresaron a su sitio mientras su cuerpo se relajaba, la expresion de hana, y la dura mirada de uriel le indicaba que no era un sueño, mucho menos una alucinación, esto era serio... Y Gabrielle le había dicho lo que nunca hubiese pensado escuchar de su boca, aún si estuviese a punto de desaparecer. Trato de ordenar sus pensamientos buscando una línea de pensamiento sólida ¿Que era lo mejor para Hana? ¿Ella o Uriel? ¿Estaría segura con un renegado?. Se lo debatió mucho, y lo que en un principio fueron minutos, se convirtieron en tortuosos momentos de espera por lo que sería una respuesta suya.
Finalmente, con un suspiro de derrota y exasperación la peliblanca habló, dirigiendose al peliblanco.
-Muy bien, tu irás- admitió -Pero como algo le pase...o estés tratando de pasarte de listillo conmigo, dile adiós a tu libertad, porque yo misma te enviare de regreso a esa---
-VALK- Hana le llamó la atención con una expresión de reproche -Entiendo que estes preocupada por mi, pero esto es demaciado, un poco más de respeto, ¿si?-
La expresión de Uriel se relajó un poco, si bien aquello era muy tenso, secretamente, estaba sorprendido que Hana lo hubiese defendido después de su actitud borde hacía ella, se sentía un poco feliz, no podía negarlo, ella era probablemente la única idiota que lo defendería en situaciones así, no lo admitiría, pero estaba un poco contento. Se aclaró la garganta para llamar la atención de todos -Esta bien, no estoy tramando nada- Su voz era honesta, y su mirada permanecía fija en la azulada de Valkyria, quería que le quedara lo más claro posible a la guerrera que su intención no era hacerle daño a la chica -No le haré daño, Prometo protegerla, es mi deber también, aunque ahora sea un eidolon renegado...- afirmó. Aquello era verdad, aunque Hana lo liberó, el hecho de que él permaneciera con ella daba a entender que ella se había ganado su favor, y por lo tanto, el había creado el vínculo con ella, y debía protegerla, como su guardián.
Aunque se sorpendió un poco, la guerrera no lo demostró, ni agregó nada más, simplemente le asintió, dandole un pequeño y no muy confiable voto de confianza a Uriel. Que lo tomó sinceramente, para luego dirigirse a la chica...
-¿Vienes o qué?- Su voz salió un poco mas agresiva de lo normal, y pudo notar desde el rabillo del ojo una vena marcándose en la frente de Valkyria.
-Eh...Seguro- Ella le sonrió, como si aquello fuera lo más normal del mundo, ya estaba acostumbrada a la actitud del ambarino, por lo que, sin ningún intento de esconder su pequeña alegría, se posicionó felizmente al lado del peliblanco.
Ambas guerreras los despedian con un poco de recelo e incertidubre desde atras, no del todo convencidas de las verdaderas intenciones de Uriel, pero aún así, confiandole una responsabilidad muy importante para ellas.
A la distancia, podían ver a los dos adentrarse al templo, el único lugar donde encontrarían...Al eidolon dorado.
Lo que ninguno sabía, eran las verdaderas intenciones de uriel. Algo que quizás, ni siquiera el mismo, podría entender.
Continuará...
-Gracias a la lluvia ahora vamos retrasados- espetó Valk, mientras recogía con mucho cuídado sus armas. Se notaba que las cuídaba mucho -Hemos perdido medio día, lo mejor será apresurarnos-
-Estará bien- le contestó la muchacha tranquilamente -El templo no irá a ningún lado y por otra parte, siempre está abierto y "disponible"- bromeó un poco para calmar el ambiente, sabía que ayer tanto Valk como Gab habían estado preocupadas por ella, y eso en el fondo la alegraba, pero ella no quería preocuparlas. Es por eso que anoche decidió que ya lo había dejado todo atrás. Este era un simple trabajo. Además, no estaba sola, tenía a sus amigas con ella.
Sonrío tranquilamente, cosa que alivió un poco a los demás.
Incluso a uriel, que la espiaba de reojo de vez en cuando.
Hana se percataba de ello, bueno, ella se percataba de muchas cosas, y tenía la ligera impresión de que uriel no era una mala persona ¿Quizás alguien incomprendido mas bien? en el fondo, el era un caballero a su propia manera. Bien podía aparentar y ser una persona de un carácter fuerte, quizás algo vengativo y rebelde, pero era respetuoso, decidido y precavido, casí tanto como Valk. (estaba segura que a la peliblanca no le haría gracia ser comparada con Uriel) pensando en aquello río un poco -mucho- llamando la atención de todos.
-Umm... ¿Hana?- preguntó Gab un poco desconcertada.
-Jajaja....!- la mencionada no podía parar de reír.
-Mira que eres rara, tsk... está loca- masculló uriel, aunque en el fondo se divertía con aquello también. No era tan malo. Prefería verla riendo por cualquiera fuese la razón a tener que ver las caras largas de todos los presentes.
Luego de aquello y de repasar el plan, todos emprendieron nuevamente el viaje hacia el templo eidolon, no pasaría mucho tiempo antes de que, en la vida de Hana, se desatase una tormenta... dorada y carmesí.
En el templo habían muchos viajeros, como era de costumbre aquellos que se consideraban dignos o querian ganarse el favor de los eidolons solían aventurarse en su interior buscando fortuna, lamentablemente no muchos lograban su cometido.Hana se posó cerca a un árbol para ordenar su equipamento, las pociones que iba a necesitar y demás. Valkyria, a su lado, revisaba que sus armas de batalla estuveran en las mejores condiciones, mientras Gab ayudaba a Hana. Uriel, por otro lado, se encontraba en el rincon simplemente observandolas con una expresión severa. Parecía estar pensando duramente en algo, ninguna de las mujeres lo notó, si no, hasta cuando habiendose hechado la mochila al hombro, Hana se disponía a enfrentar su pasado.
-Bueno...-murmuro un poco incómoda - Es hora- afirmó mirando a sus compañeros.
Gab le dio un fuerte abrazo -Lo harás bien- susurró, de manera que solo ella pudiese escucharla.
Valk se posicionó a su lado, con su habitual pose de guerrera dignificada, dispuesta a proteger a sus compañeros a la muerte. Ambas asintieron a Gab mientras se disponían a alejarse de no ser por.
-¡Un momento!- Exclamó uriel de última hora, su voz denotaba irritación.
Valkyria se volteó a observarlo con una expresion dura, y alzando una ceja a modo de duda, le cuestionó -¿Que sucede?
Hana a su lado también se sorprendió de su repentino llamado, no se le ocurría que podría querer el ambarino.
-Yo...- Los ojos de uriel, un poco más ardientes de lo habitual se posaron en los indecisos de Hana, y se mantuvieron allí, buscando el corage para lo que estaba a punto de decir. -Yo...ire con ella- Su voz salio un poco mas suave de lo que hubiese querido al pronunciar aquello. Gab lo miró incredula, mientras que Valk parecía molesta e irritada.
-¿Y porqué el cambio de opinión ahora?- lo cuestionó la guerrera -Antes no gastaste tu aliento en nosotras cuando lo decidimos desde un principio! ¿Que te da derecho de ahora querer ir? ¿Estás planeando algo?- a medida que hablaba Valkyria caminaba de manera amenazante hasta el peliblanco, que le sostuvo la mirada no sintiendose intimidado en lo absoluto, sabia que si realmente queria hacer lo que habia dicho, tenia que pasar sobre la guerrera.
-¡Ustedes ni siquiera me preguntaron!- exclamó el otro, aunque sonó más a excusa, chasqueó la lengua sintiendose irritado mientras desvíaba la mirada hacía donde estaba Hana -Tengo una deuda con esa mocosa, le prometí que la protegería si me sacaba de allá asi que...Yo debería ir- Sus ojos se volvieron a posar en la peliblanca, sus palabras eran en parte ciertas, pero no eran toda la verdad-Si lo analizas soy la mejor opción ¿o no? Yo no soy de tu nivel, soy más poderoso, puedo ayudarla más allá abajo-
Los ojos de Valkyria se encojieron en una expresión de legítima ira, Su mano se disponía a impactar la mejilla de uriel de no ser por la voz de la muchacha en cuestión que decidió interponerse antes de que la cosa pasara a mayores.
-¡Ya basta los dos!- Hana se posó entre ellos haciendo que Valk se detuviera en medio camino, su mano seguía levantada mientras miraba a su protegida con asombro e incredulidad -No me mires así, no estoy del lado de nadie...Pero esta no es la manera de solucionar las cosas- Los ojos de Hana viajaron a Gab, pidiendo apoyo, cosa que la defensora entendió enseguida.
-Yo estoy de acuerdo- La mano de Gabrielle se posó gentilmente en los hombros de su compañera eidolon -No se trata de nosotras- se recordó- Se trata de lo mejor para Hana, nuestra mision es guiarla, y encontrar lo mejor para ella, la menor manera para que ella este segura- su agarre en el hombro de su compañera se intensificó -Y aunque no me guste admitirlo- Había un pequeño deje de amargura y resentimiento en su voz -Uriel tiene un punto. El está en un rango diferente a nosotras dos. Creo que el podría....-Gabrielle se mordio el labio, pronunciar aquellas palabras era como escupir veneno para ella -Proteger a Hana mejor que nosotras-
Hubo un silencio incómodo que duro varios minutos. Valkyria miraba a Gabrielle como si estuviera loca, internamente se preguntaba si acaso habría escuchado mal, estaría soñando, o tal vez estaba teniendo alucinaciones pues todo aquello era como una pesadilla. Sus manos regresaron a su sitio mientras su cuerpo se relajaba, la expresion de hana, y la dura mirada de uriel le indicaba que no era un sueño, mucho menos una alucinación, esto era serio... Y Gabrielle le había dicho lo que nunca hubiese pensado escuchar de su boca, aún si estuviese a punto de desaparecer. Trato de ordenar sus pensamientos buscando una línea de pensamiento sólida ¿Que era lo mejor para Hana? ¿Ella o Uriel? ¿Estaría segura con un renegado?. Se lo debatió mucho, y lo que en un principio fueron minutos, se convirtieron en tortuosos momentos de espera por lo que sería una respuesta suya.
Finalmente, con un suspiro de derrota y exasperación la peliblanca habló, dirigiendose al peliblanco.
-Muy bien, tu irás- admitió -Pero como algo le pase...o estés tratando de pasarte de listillo conmigo, dile adiós a tu libertad, porque yo misma te enviare de regreso a esa---
-VALK- Hana le llamó la atención con una expresión de reproche -Entiendo que estes preocupada por mi, pero esto es demaciado, un poco más de respeto, ¿si?-
La expresión de Uriel se relajó un poco, si bien aquello era muy tenso, secretamente, estaba sorprendido que Hana lo hubiese defendido después de su actitud borde hacía ella, se sentía un poco feliz, no podía negarlo, ella era probablemente la única idiota que lo defendería en situaciones así, no lo admitiría, pero estaba un poco contento. Se aclaró la garganta para llamar la atención de todos -Esta bien, no estoy tramando nada- Su voz era honesta, y su mirada permanecía fija en la azulada de Valkyria, quería que le quedara lo más claro posible a la guerrera que su intención no era hacerle daño a la chica -No le haré daño, Prometo protegerla, es mi deber también, aunque ahora sea un eidolon renegado...- afirmó. Aquello era verdad, aunque Hana lo liberó, el hecho de que él permaneciera con ella daba a entender que ella se había ganado su favor, y por lo tanto, el había creado el vínculo con ella, y debía protegerla, como su guardián.
Aunque se sorpendió un poco, la guerrera no lo demostró, ni agregó nada más, simplemente le asintió, dandole un pequeño y no muy confiable voto de confianza a Uriel. Que lo tomó sinceramente, para luego dirigirse a la chica...
-¿Vienes o qué?- Su voz salió un poco mas agresiva de lo normal, y pudo notar desde el rabillo del ojo una vena marcándose en la frente de Valkyria.
-Eh...Seguro- Ella le sonrió, como si aquello fuera lo más normal del mundo, ya estaba acostumbrada a la actitud del ambarino, por lo que, sin ningún intento de esconder su pequeña alegría, se posicionó felizmente al lado del peliblanco.
Ambas guerreras los despedian con un poco de recelo e incertidubre desde atras, no del todo convencidas de las verdaderas intenciones de Uriel, pero aún así, confiandole una responsabilidad muy importante para ellas.
A la distancia, podían ver a los dos adentrarse al templo, el único lugar donde encontrarían...Al eidolon dorado.
Lo que ninguno sabía, eran las verdaderas intenciones de uriel. Algo que quizás, ni siquiera el mismo, podría entender.
Continuará...
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