domingo, 14 de febrero de 2016

Especial san valentín 2016 Prohibida Tentación.

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 La ciudad sacra se encontraba mucho más animada de lo habitual. Había olor a chocolate impregnando el aire que se respiraba, comidas exóticas y sobretodo...Flores por todas partes. El peliblanco se encontraba recostado en uno de los pilares cerca del área comercial, donde se encontraba una de las replicas más perfectas del cubo de gea que hubiese visto. Se preguntaba, mientras miraba irritado los alrededores, porqué había tantas personas demostrando su amor en público sin ningún tipo de decoro.

Hana había partido solo hace unos minutos a hacer unas compras de emergencia, llevándose consigo a Gabrielle. Mientras el tenía que soportar todas esas cursilerias delante de sus ojos ¿Donde estaba lo divertido en eso? A el sólo le llamaban la atención las luchas. 

Hubo una conmosión en una de las tiendas, lo que llamó su atención así que voló rapidamente hasta alla. Desde donde se encontraba suspendido en el aire, pudo ver una multitud acumulandose en uno de los establecimientos de venta, y a Hana luchando por salir de la masa humana de personas.

-Esta chica- murmuró exasperado, y tras soltar un suspiro de cansanció, aterrizó en el suelo y se encaminó a rescatarla del mar de personas. Aprovechando que era alto y también era fuerte no le costo mucho hacerse un espacio entre la multitud. Más aún que sus llamas lo rodeaban. La gente se apartaba temiendole al fuego, cosa que facilitaba más su trabajo. Cuando finalmente llegó a la chica esta se encontraba en el suelo, con ligeras lágrimas asomandose por sus ojos, sostenía un paquete en sus manos como si su vida dependiera de ello. El se agachó a su altura, y poniendo una mano suavemente en su cabeza le preguntó -Hana ¿Estás bien?-

La joven levanto su cabeza para mirarlo con ojos llorosos -Uriel- ella negó ligeramente -Estoy bien pero...- Su mirada viajó a uno de sus pies donde se podía apreciar un ligero enrojecimiento. Seguramente en medio de esa masa de personas la habrían hecho tropezar y probablemente se habría torcido el tobillo.

El suspiro, aún cuando un poco de carmesí hizo presencia en sus ojos, estaba ligeramente irritado con todas esas personas. Sobretodo por haberle hecho eso a Hana -Déjame ver- Poso sus manos suavemente en el área afectada, masajeando, no era muy serio pero habría que tratarlo o se pondría peor. -Mira que eres una molestia...-murmuro irritado, mientras la tomaba en brazos para cargarla.

Ella al sentir su peso suspendido en el aire se sonrojó de manera fiera -¿Uriel? No es necesario puedo caminar...-Intentó convencerlo de que estaba bien, pero el peliblanco no era tonto, nego con la cabeza varias veces, haciendo que su flequillo se meciera un poco.

-Es tu culpa, si no te gusta te aguantas- la determinación y el enojo contendio en su voz la hicieron quedar en silencio -No sé para que te expones a estas cosas. ¿Que podía tener de bueno meterse en semejante estampida de personas? ¿Para que?- la cuestionó, mirándola severamente. Ella solo agachó la cabeza con los ojos cristalizados.

-Lo siento...- murmuró. Luego de eso no pronunció nada más.

El solo suspiró nuevamente y, alzando el vuelo, la llevó al centro de atención médica más cercano.

... 

La noche había caído. A Hana le habían ordenado mucho reposo y descanso. Por lo cual la chica había estado durmiendo toda la tarde, para descanso de uriel quien al parecer ahora le preocupaba dejarla sola, pues siempre resultaba lastimada de una manera u otra. Estaba sentado en el marco de la ventana del cuarto de la chica, en la parte de afuera. Su cuerpo estaba recostado en uno de los lados mientras su pie repozaba en el otro. Su mano descansaba en su rodilla, inclinada debido a la posición de su pie. Y su mirada simplemente contemplaba el cielo estrellado.

Mientras hana estaba dormida, el idiota de baldor le había explicado que hoy era un día muy especial para los humanos: un día en el que demostraban el amor que sentían por las personas importantes para ellos. Ahora, irritado, se encontraba molesto consigo mismo y con ese rubio idiota. Aún que no viniese al caso. Posó su mirada en el pequeño paquete en forma de corazón que descansaba en la mesa de noche. No sabía lo que era pero suponía era importante para Hana. Aquello lo removió internamente, sintiéndose un poco culpable por la manera como la había tratado antes.

Bajó del sitio donde se encontraba sentado y se posó al lado de la muchacha durmiente. Su expresión calmada y apacible lo relajó de una manera increíble. Tomo uno de los violaceos mechones de la chica en sus manos, con mucho cuidado de no despertarla, y tras acercarlo un poco para besarlo, susurro de manera casí inaudible.

-Lo siento, Hana....-

La muchacha entreabrió los ojos suavemente, observando la expresión de arrepentimiento de su protector. No le gustaba, ella no quería que el sufriera más daño. No sabía cual era la causa de que estuviese así pero se aseguraria de remediarla -Uriel...-pronunció con voz soñolienta. Estiró su mano lentamente, Y el peliblanco la tomó entre las suyas con suavidad. También las besó y ella se sintió repentinamente más despierta -¿Que sucede? ¿Porque tienes esa expresión?-

-Baldor me lo dijo todo- su voz seguía siendo un susurro, pero ella era capaz de escucharlo perfectamente -No sabía que esa caja era tan especial para tí-

Ella se sorprendió por unos segundos, para luego negar con la cabeza enérgicamente y sonreírle -Esta bien, Hace mucho no estás en contacto con el mundo humano, y yo quería que fuese una sorpresa...- comentó con un ligero sonrojo en sus mejillas pálidas. Uriel, la persona que la protegía con tal determinación, que nunca se había arrepentido de nada, estaba, ahora, precisamente arrepentido de las palabras que le había dicho antes, en la mañana. Pensar aquello la llenó de una calidez inexplicable que se expandía por todo su cuerpo.

Retiro suavemente su mano de entre las de uriel, y tomó la pequeña cajita entre ellas.

-¿Que es?- preguntó el ambarino, sentándose a su lado en la cama. Tenía la costumbre de hacerlo desde ya hace mucho tiempo.

-Chocolates- contestó ella como si fuera la cosa mas normal del mundo. El arrugó el entrecejó y ella pudo notar que en sus ojos se reflejaba la inseguridad -Tranquilo, sé que no te gustan las cosas dulces. Estos son especiales, por eso me costó tanto trabajo conseguirlos- recordó los sucesos de la mañana mientras pronunciaba aquello.

Una expresión de emociones entremexcladas se reflejó en el rostro del guardian de la llama. Sus emociones mixtas afectaron un poco a la joven que se pregunto si acaso no debió comentar aquello. Entendía como se sentía. Y eso la hacía feliz, que se preocupara tanto así por ella. Pero le preocupara que él no viera que para ella él no necesitaba ser perfecto.

Suspiró mirando la cajetilla -De todos modos, a estas alturas el chocolate ya debe haberse derretido...- La decepción cruzó por sus ojos ligeramente.

Uriel pasó una mano suavemente por sus cabellos -Da igual, no hay que desperdiciar nada...-Lo había dicho tranquilamente, con tal de ver que la joven sonriera otra vez. Y así fue, una pequeña sonrisa apareció en sus labios, iluminando su rostro ligeramente. Ella abrió el empaque con cuidado, dejando ver unos trocitos marrones en forma de corazón, ahora un tanto blandos. Algunos, ya ni siquiera conservaban dicha forma.

-Aww. Y con lo lindos que se veían...- ella tomó uno de los chocolates en sus manos. Estaban tan blandos que el dulce comenzó a resbalarse por sus dedos. -Ops...- ella intentó limpiarlo pero fué interrumpida por la mano de Uriel que tomó la suya con cuidado y la atrajo hasta sus labios.

De una manera muy seductora, lamió  el pequeño rastro de chocolate que bajaba por el brazo de la chica. Hana, sorprendida, se sonrojó completamente mientras que en su confusión no hallaba que hacer. Una vez el rastro estuvo completamente limpio sus labios succionaron el pequeño trozo que reposaba entre los dedos de la chica. Saboreó el pequeño chocolate, encontrándolo ligeramente amargo, pero aún así dulce. Era un balance casí perfecto. Lo suficiente como para que lo tolerara -No está mal- comentó con una sonrisa traviesa mientras se acercaba peligrosamente al rostro de la joven.

-U-Uriel...?-

No pudo decir nada más pues sus labios sellaron los de ella en un apasionado y ardiente beso. Un san Valentín algo amargo, como el chocolate que ella le había dado, pero aún asi, muy dulce. Sus manos se eredaron el el cabello de él mientras correspondía, a duras penas, la pasión que le era entregada. -Gracias...- alcanzó a escuchar que le dijo, entre besos y caricias, mientras le compartía un poco de aquel chocolate en su boca.

Incluso aunque aquello estuviese prohibido.
Era una muy dulce y prohibida, Tentacion.

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Una joven se encontraba de manera aburrida sentada junto a un chico en una mesa. Podría decirse que se encontraba en una cafetería general, de no ser por la incómodidad que aquello le suponía. El día no seria tan malo de no ser por la fecha que lo abarcaba. Dicha fecha no sería tan mala de no ser por el montón de pubertas con las hormonas alborotadas. Aquello no sería tan malo tampoco si esas pubertas no quisieran meterse con lo que era suyo. Suspiró, derrotada, mientras observaba con irritación la escena desarrollándose delante de ella.

-Bahamut-sama, por favor, acepta esto- Una joven con las mejillas sonrosadas le entregaba con mucho ahinco unos chocolates cuidadosamente envueltos.

Pero ella no era la única. Habían docenas, no, miles de ellas rodeando al espiritú sagrado. Vale, que era de los más populares Fátima lo entendía, pero aquello era quizás exagerar un poco. Osea, ella estaba ahí, y la estaba ignorando. 

-Qué estúpida el no se llama Bahamut- escuchó a otra joven reprender a la de segundos antes- su nombre es Alucard. ALUCARD- recalcó mientras se pavoneava. Aquello ocasionó que estallara una discusion entre las fans. 

Bahamut por otro lado ni las determinaba mucho. Estaba ahí, mirándolas con una expresión aburrida. Pero tampoco hacía ningún intento por deshacerse de ellas.  Al principio si se había comportado como todo un caballero, pero ella suponía que estar rodeado de tantas chicas y que lo atiborraran de tanta comida no lo complacía en lo absoluto. Volvió a suspirar.

-Tienes un eidolon muy popular, ¿eh?- el ligero tono de sarcasmo que utilizó su acompañante no hizo sino irritarla más. El chico en cuestión bebia una soda distraídamente mientras observaba con cierta diversion la disputa de las fans.

-¿Y? tu fuíste el que me pidió que viniera, ¿Que no tenías algo importante que decirme, Franco?- trato de no hacer muy evidente su enfado, pero no creía que hubiese funcionado mucho.

-Si, Si, Calma chica- el dejó su soda de lado para mirarla también ligeramente -Se trata de esto- le pasó un pequeño papel que contenía unos datos escritos de manera delicada. Su ortografía siempre había sido muy buena, igual que su caligrafía -Necesito que me ayudes a investigar eso. Ya que tu sabes más de magia que Hana-chan. Ya intente preguntarle a ella primero, pero de una me ha dicho que era mejor preguntarte a tí- confesó.

-Hmmm- ella observó el papel sin mucho interés -De acuerdo, pero yo también tengo una vida ¿Vale? vosotros dos me usaís de enciclopedia sin tener encuenta que yo también tengo que trabajar para comer- guardó el papel en su diminuto bolso.

-Podrías prostituir a Baha, seguro eso te daría mucho dinero-

Aquel comentario afloró una venita en su frente. No se dió tiempo a calmarse antes de estampar su puño con ligera fuerza en la cabeza de Franco. Un pequeño chichón afloró de entre los azabaches cabellos del muchacho. Sus ojos café la miraron vidriosos.

-Maldad~

-Vuelve por otra- lo retó divertida. aquello le había subido un poco el ánimo, por irónico que fuera.

-Sabes, si tanto te molesta solo deberías llamar su atención- le propuso el joven con una mirada maliciosa.

-Haha, y ¿como podría hacer eso, Sr.Franco?- ella lo miró divertida, no tomándose enserio sus palabras.

-Pues...- el rodó los ojos para observar de reojo al eidolon. No parecía ni siquiera caer en cuenta que el se había sentado allí, mucho menos que estaba placticando con ella -Deberias~ no sé, ponerlo celoso~ -Sugirió, aquella era una brillante idea, plus. Sería divertido ver a ún eidolon tan calmado como lo era baha salirse un poco de sus cabales, eso si realmente le importaba la chica.

-Oh- ella se sonrojó levemente, aquello no pintaba mal -¿Pero como podría hacer eso? No hay ningún chico por aquí que conozca o una situación conveniente...

-Estoy yo- se señalo él mismo, inflando el pecho con orgullo -Por si no lo habías notado, soy UN CHICO.-

-Dije uno varonil....- ella rodó los ojos.

-¿Insinuas que no soy lo suficientemente bueno?-Habló en un tono más alto de lo normal, llamando la atención de los presentes. Ella se sorprendió, incluso bahamut había desviado su atención a ellos para ver que pasaba. Miro a franco con incredulidad y él le guñó un ojo con picardia -Entonces, tendré que mostrarte que tan bueno soy....-

El se levanto de su asiento lentamente y caminó hacia donde se encontraba ella. Llegando a su altura, aproximó sus rostros de manera lenta. Ella se avergonzó un poco no sintiéndose acostumbrada a tal cercanía con uno de sus amigos, cosa que el aprovechó para colocar descaradamente su mano sobre su hombro, atrayéndola más hacía el.

Parecía que en cualquier momento sus caras -y sus labios más especifícamente- iban a tocarse de no ser porque alguién jaló por el cuello de la camisa al atrevido muchacho. Fátima alcanzó a ver la irritada expresión de bahamut mientras alzaba el chico a su altura y lo fulminaba sin compasión con la mirada.

-Tienes agallas para tocar lo que es mío delante de mis narices- Su voz denotaba una ira infinita, ella, internamente, se sintió feliz por aquello -¿Como quieres que te despedaze?-

Franco tragó en seco, mientras se soltó del agarre del azabache -Era una broma~ Una broma~ -Dijó incómodo de repente mientras recogía sus cosas -Bueno faticchi, quedamos así, me escribes cuando tengas noticias, bay~- - Escapó tan rápido como pudo, no sin antes darle una palmada en el hombro y un símbolo de victoria con los dedos. Ella sonrío. Tenía unos grandes amigos.

-¿Y?- El la cuestionó con la mirada, su irritacipon aún era evidente -¿Que hacías acá sola con ese pejelagarto?-

WOAH.
Y se suponía que bahamut era un caballero.

-Ehm....- ella miró a otro lado avergonzada- Es un amigo, estabamos discutiendo cosas de trabajo y las cosas...se pusieron algo locas- Aquello no era mentira. sinceramente Franco era algo así como un espiritú libre...Siempre hacía lo que le venía en gana.

-Hmp. Una hormiga queriendo atrapar una flor- Aquellas palabras no tenían mucho sentido para ella, así que ladeo la cabeza en un gesto de incomprensión. El solo la observó en silencio durante varios minutos, luego suspiró -Ven-

La tomó del brazo con mucho cuidado, pesé a la irritación que manifestaban sus expresiones, la alejó de aquella multitud de chicas locas que lo lloraban y suplicaban su regreso. Las ignoró. y antes de que pasara mucho tiempo, tenía a fátima acorralada en una de las paredes cercanas a la entrada de la sala de audiencias, mirándola de una cercanía casí agonizante.

-¿Baha?- preguntó ella. Hacía no hace mucho que, a medida que le empezó a tener más cariño, le había puesto ese mote como diminutivo de su nombre. A él secretamente le encantaba. Sobretodo por la manera tan suave como salía de los labios de la chica.

-Tendré que enseñarte de nuevo quien es tu dueño- Habló pausadamente, ahora ya más relajado. Tomo las muñecas de la joven y las puso sobre su cabeza, aprisionándola de aquella forma. Ella se sonrojó fieramente, el no solía actuar de manera tan posesiva con ella. -¿O es que acaso prefieres a aquel chico?-

El no esperó una respuesta antes de abalanzarse y devorar su boca con pasión y anhelo. Había estado conteniendose todo el dia por culpa de sus locas fans. Cuando en realidad, lo que él deseaba era tener un momento a solas con ella y compartir una velada especial. Lástima que el mismo había arruinado sus planes...estaba consiente de que estaba siendo un poco brusco con ella. Pero estaba tan irritado que por primera vez en su vida no podía controlarse.

Sencillamente, cuando se trataba de fátima no podia controlarse.

Ella suspiró buscando aire, cosa que el a regañadientes le permitió. Luego volvió a besarla de nuevo, y a sí continuó sucesivamente. Cuando porfín estuvo satisfecho, sin romper la pose en la que estaban, se alejó.

Las mejillas de ella estaban muy rojas, sus labios rosados se encontraban ligeramente inchados y sus ojos no enfocaban aún con claridad. Tal vez se había pasado un poco, pero aquello no era tan malo. -Fatima...-

-Es tu culpa, idiota- ella le regañó suavemente mientras se removía un poco -Tu simplemente estabas con todas ellas, se supone que hoy es un día especial y aún asi....- Sus ojos no lo miraban, su cara estaba ladeada observando a cualquier cosa menos a él. Solamente hacía eso cuando estaba avergonzada y él lo sabia. ¿Estaba celosa entonces?

-Lo admito, fue mi culpa- el habló en un susurro cariñoso -Pero, creéme cuando te digo, no hay nadie con quien quiera estar más ahora, en este preciso momento, que contigo- soltó su agarre en sus manos, dejándola descansar de aquella incómoda posicion, su mano acaricio sus cabellos mientras sus dedos se enredaban en ellos -Lo siento si fuí muy brusco, es solo que...No puedo controlarme, cuando te veo con otros chicos-

-Franco es un amigo- dijo ella, con un puchero en su rostro.

-Ni aún así- el sonrío, divertido. Le encantaban esas expresiones en ella -Quiero monopolizarte. Quiero que seas solo mía-

-Baha...- Los ojos de ella brillaron como gemas. y él no desperdició aquella oportunidad.

La jaló del brazo mientras la atraía hacia sí, abrazándola en el proceso. Quería atesorarla mucho, pero estaba conciente de que su temperamento podía intervenir con ese deseo. Aún así, sabía que ella lo entendía. Y esa era otra razón para querer atesorarla más. Ella le devolvió el abrazo, hundiendo su cara en su pecho y permitiéndole a el disfrutar de su embriagante fragancia a flores. estuvieron así varios minutos hasta que ansioso, no pudo soportarlo más.

-Fatima...- susurro su nombre con mucho amor, pasión y deseo, mientras levantaba la cabeza de la joven para volver a unir sus labios. Esta vez, de una manera más calmada, amorosa pero aún así llena de pasión y deseo.

Ella se dejo llevar por el, recibiéndolo por completo.

Un muy especial san valentín, con su sensual y travieso diablillo.
Una cálida y amorosa travesura.

ღ  ღ  ღ ღ 


[En otro lugar]

-Argh. Las cosas que tienes que hacer por tus amigas- 

Franco cabalgaba tranquilamente mientras a su lado, Alice jugueteaba con chesire.

-¿Pasó algo divertido hoy, Maestro?- ella se asomó por la parte de atras, donde estaba sentada, para tomar un pequeño vistazo al rostro de su protegido.

-Ay alice. El mundo está tan loco. Deseo que nunca tengas que pasar por estos horrores que implican el 14 de febrero- su cara era sobría - No, definitivamente ¡Nunca volvere a aparecer otro 14 de febrero!- sentenció alzando sus brazos al aire.

-Chesire....Creo que el maestro está enfermo- Ella habló suavemente, mientras multiples signos de interrogación aparecian alrededor de su cabeza.

Fin.

¡Feliz 14 de febrero!

1 comentario:

  1. Sjxskkkskckdkgkcnxcbdkgklxlvldkcjfjdkfikx santa madre de la virgen sentencieraaaaaa que ej ejtoooo!!!!! - explota-

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