martes, 9 de febrero de 2016

Prohibida Tentación Cap.5: Baldor.

El interior del templo era amplio e iluminado. Una energía invisible, pero mistica, envolvía los pasillos, generando un ambiente opresivo y alerta. No era como nada que ella se hubiese atrevido a intentar antes...Pues por muy loco que sonara aquello, esta era su primera vez enfrentando el desafío del templo. Camino lentamente, no habían pasado de la entrada y la sensacion de estar alerta en todo momento era abrumadora, los oponentes que podría y enfentaría en aquel lugar no eran como nada que ella hubiese enfrentado antes. El miedo estaba ganando lo mejor de ella, apretó su baculo que estaba en sus manos, buscando un poco del valor que le empezaba a fallar, olvidando, que ella no era la única que había bajado allí, que alguien la acompañaba, y que esa persona la observaba silenciosamente...

Para uriel el templo no representaba nada, el mismo, antes, hubiese podido haber sido desafiado allí. Mucho antes de su encarcelamiento, el era uno de los más buscados, junto a Hel, y a la odiosa Athena, con la cual no tenía una muy buena relación, por cierto. Claro, no podía negar que el templo, aún así, le resultaba emocionante; nunca perdía el gusto por una buena batalla con los que alguna vez fueron sus aliados, entre más fuerte el oponente, más diversión para él. Sus ojos se posaron en la delicada figura de su compañera, quien parecía pegada al piso con pegamento; No podía culparla, la presión que ejercía el ambiente del templo sobre los retadores era suficiente como para hacerte correr si carecías de confianza en tí y en tus habilidades, pero ese no era el caso, y esperaba que tampoco fuese el de Hana.

-Estará bien- Le dijo calmadamente, su tono era normal, pero sus palabras sonaron más gentiles de lo que hubiese querido -No estás sola, yo estoy aquí para protegerte- Una de sus manos se poso en el hombro de la chica, dando un pequeño apretón. El no era bueno con eso de tranquilizar a las personas, pero esperaba que aquello la ayudara un poco.

Y valla que ayudó. Hana sintió su cuerpo relajarse poco a poco mientras su atención se concentraba en el repentino calor proveniente de la mano de uriel. Era una calidez torpe, pero amable...y pensó que quizás, solo un poco, esa era la verdad detras de su actitud -Gracias, Uriel- le dedicó una sonrisa ya sintiendose relajada, era verdad, no estaba sola  -Bien, allá vamos-

-¡Seguro, que conmigo a tu lado, nada tienes que temer!- la emoción le ganaba lo mejor de si mismo, diciendo aquello se ajustó sus guantes de cuero para luego juntar sus puños con fuerza. Era algo que le gustaba hacer antes de cada batalla.

-Hmmm- La pelimorada analizó sus posibilidades de ganar con su segunda arma actual, que era su arco, lo que no le pareció muy prudente -Tengo pociones limitadas, usarlas todas no serían convenientes si no llego hasta él- Se estremeció internamente al pensar en aquello ¿Como reaccionaría el? ¿Estaría feliz? ¿La odiaria? ¡Bueno claro que no podia odiarla! Despues de todo fue él mismo quien...

-¿Entonces?- la pregunta del ambarino la sacó de sus pensamientos mientras la miraba fijamente. Sintió sus mejillas sonrojarse un poco mientras organizaba sus ideas. -¿Cambiarás de arma entonces?-

-Es lo mas prudente- Dijo, entonces su arco se desvaneció en una llama blanca para dar paso a una hermosa Arpa con pequeños y delicados detalles grabados -Al menos con esto puedo aguantar más, eh estado reforzándola para que me sea más útil en situaciones como esta, con esto, seguro...- su mirada se afiló por unos segundos, sorprendiendo a uriel, que no esperaba tanta fiereza y determinación en una chica que parecía romperse de lo delicada que era, es decir, las mujeres eran más frágiles que los hombres ¿o no? -El plan es este, no importa como lo mires, mientras tenga el arpa puedo atacar a una distancia lejana. Uriel, tu especialidad es el combate cercano, cuerpo a cuerpo ¿No?- el mencionado asintió -Pues tu iras al frente de mi, atacarás de cerca mientras yo te respaldo de lejos, te curaré en caso de que resultes herido, de esa manera podremos aguantar más-

-Entiendo- Le contestó, igualandola en determinación para hacer esto. Se preparó mentalmente para cualquier fallo en los planes, ya que eso era muy común.

-Irá bien- Comento Hana suavemente, como leyendo sus pensamientos -La primera ronda son solo eidos normales...Lo duro vendrá después- Se asintieron mutuamente mientras comenzaron a avanzar, casi correr hacía los primeros enemigos.

Tal y como ella había dicho, los primeros oponentes consistían en los eidos normales que se retaban en el templo de manera normal, claro, no por esto podían menospreciarlos pues en esta ocasión parecían no contenerse y resultaban abrumadoramente fuertes, pero aún así fáciles de manejar gracias a la ayuda del peliblanco. Uriel disfrutaba cada combate, especialmente de aquellos donde sus oponentes tenían una fuerte defenza, pues le duraban más. No mucho después de haber terminado los normales, y los "comunes" que siempre salían en dungs y luego de vencer a 2 oponentes normales, empezaron a salir los "raros" y se hizo un poco más dificil para la chica mantener el ritmo.

Estaban en plena lucha y la respiración de hana se hacía cada vez más dificíl.

-No creo poder seguir así mucho más....Espero que....Baldor no esté muy lejos...-

-Eres muy debíl- Comentó uriel mientras atacaba con sus flamas al enemigo, desde una distancia prudente Hana lo curaba mientras atacaba invocando a los elementos -Te cansas muy rápido-

-Estoy usando mucha magia- comento ella, tomando otra de las pociones que tenía en la mochila - Estaba bien al principio pero Curar y atacar al tiempo es dificil- Su mirada viajó a su oponente, que aunque estaba debilitado, aún daba mucha pelea- Y la brecha es más grande ahora, al tener el rol de curar también mi ataque disminuye drásticamente-

-Si, bueno...- Uriel frunció el ceño, pero no parecía molesto, más bien parecía estar pensando en algo en lo que no había caído en cuenta -Haz estado usando grandes cantidades de magia, para atacar y curar. así que supongo que es normal- admitió.

-A diferencia de ustedes yo no tengo poderes ilimitados- le recordó, dandole el golpe final al enemigo- ¿Es todo? ¿Quién viene ahora?- pregunto deteniendose unos momentos a recuperar el aire -Necesito un respiro antes de....-

Uriel estaba a punto de interrumpirla, habiéndose posado a su lado para ayudarla a ponerse en píe cuando en el sitio donde estuvo su antiguo oponente, una luz segadora ocupó su lugar unos momentos para luego mostar a...

-B-Balder...- susurró la chica, medio anonada por la repentina aparición de aquella persona...O eidolon.

Uriel frunció el ceño de nuevo sin percatarse de ello, mirando de manera insistente al rubio que ahora estaba frente a ellos: Armadura dorada y resplandeciente, una ridícula bufanda negra, hecha de manera delícada y una imponente espada dorada, pero lo más horrible de todo era su cabello....Tan...fuera de moda. Esa era la impresión que le dió al peliblanco, mientras lo observaba en silencio.

El caballero dorado, por otra parte, no había recaído en la chica aún, sus ojos miraban con desconfianza al eidolon delante de él que no conocía del todo, pero que por alguna razón le daba una mala señal. Su mirada era fiera, como si observase no solo a un enemigo, si no a algo que debía erradicar. Sin embargo, suspiró para calmarse y entonces cayó en cuenta que dicho eidolon parecia sostener algo en sus brazos, de una manera delicada, como si lo que sosteniese era fragíl...Y valla que lo era.  Sus ojos se abrieron en sorpresa, al tiempo que su cuerpo se paralizaba al reconocer la cara de la muchacha en cuestión -H-Hana......?- Su suave voz, sorprendida, pero aún así llena de un incomprensible cariño hizo eco en la sala, interrumpiendo el silencio que se había formado solo unos minutos atras -¡Hana!- Volvió a decir con más emoción mientras se acercaba.

Aunque ella también hubiese querido estar feliz y hacer un emotivo reencuentro, al verlo acercarse a ella su primera reacción fue esconderse detrás de uriel. Este acto dejo perplejo tanto a Baldor como al mencionado que la miraba con sorpresa -¿Que haces? ¡Dejáme ir!- Protestó, tratando de safar su agarre en la camisa, ella negó con la cabeza aferrándose a él mas fuerte -Demonios Hana ¡Este no es momento para estas cosas!- gritó él irritado, haciendo que baldor también frunciera el ceño mientras miraba a Uriel con recelo, aún así se dirigió a la chica -No temas...- Le dijo, su mirada se suavizó un poco mientras se acercaba lentamente a ellos -No te haré daño. Sé que la última vez que nos vimos fue dificil y doloroso, pero está bien...- su voz era gentil y cariñosa, haciendo que los ojos de Hana se humedecieran por lágrimas que intentaba contener en vano -Estoy feliz de verte de nuevo- Le dijo él, sonriéndole como acostumbraba hacerlo. Aquello la llenó de nostalgia, incluso después de tanto tiempo, aún tenía el mismo efecto en ella. Sentía que se derretía solo con verlo, y escuchar su voz llena de cariño era más de lo que ella podía tolerar.

A uriel, las palabras de baldor no le hicieron ninguna gracía, y viendo las lágrimas de la chica, internamente, empezó a temer lo peor. Le afectaba, no podía negarlo, ver a Hana, tan delicada y frágil como era llorar. Nunca había llorado delante de él, y dudaba que lo hiciera mucho... desde que ellos compartían ese inexplicable vínculo, el era capaz de ver alguno de los recuerdos que pasaban por la mente de ella mientras dormía. De esa manera había llegado a conocer como ella aparentaba estar bien, aunque por dentro....no lo estuviera tanto. Y en ese momento él la veía tan descompuesta...No era ella misma. Estaba claramente afectada. Y eso lo afectaba a él también. Aunque no supiera la razón todavía. Sintió sus delicadas manos temblando en el agarre que mantenía sobre su fina chaqueta de cuero negro, y sin pensarlo dos veces, extendió un brazo para cubrila de manera protectora mientras desafíaba con la mirada al templario -No te acerques más- le advirtió con rabía contenida en su tono -Hana no quiere verte ahora-

Los ojos de la chica se abrieron en sorpresa al ver la reacción de uriel. Su mirada viajó del rubio al peliblanco, aunque todo lo que podía ver era su perfil, alcanzó a notar el carmesí de las llamas en sus ojos. Justo como cuando lo había conocido. Su mirada era dura, sus labios estaban sellados y su mandibula apretada, parecía listo para pelear si fuese necesario. Para defenderla... Solo ese pensamiento llenó su pecho de una calidez inexplicable.

Balder por otro lado parecía mas bien afectado por la interacción de uriel -Es así...- murmuró para si mismo, mirando con tristeza a los dos -¿Estás enojada conmigo? ¿Es por lo de Hel?- preguntó, muy a sabiendas de la respuesta.

La chica desvió la mirada sin contestar su pregunta, aferrándose al agarre que tenía en uriel, tomo su báculo en su otra mano y se levanto como pudo, aún estaba cansada, pero prefería terminar con todo aquello rápidamente -Sufiente....-dijo, su tono de voz aún debíl, pero decidido -Balder, Estoy aquí por orden del pontífice, En pro de vencer al caballero negro de una vez por todas el vaticano requiere que me ayudes, puedes venir voluntariamente...O puedo ganar tu favor por la fuerza.-

Uriel la miró de reojo internamente sorprendido, mas no lo demostró exteriromente, simplemente la miró mientras mantenía la misma pose protectora, con hana estando de pie detras de él.

Baldor si que estaba sorprendido.  Sus ojos permanecieron abiertos unos segundos para luego volverse gentiles de nuevo -Definitivamente no quiero pelear contigo, eres muy fuerte, aunque ahora mismo no estés usando tu verdadero poder- Hizo una pose pensativa para luego hablar -Normalmente no haría esto, pero desde que se trata de ti, haré una exepción- sonrío mientras le asentía suavemente a la chica, quien se alejó lentamente de la protección de uriel para quedar delante del rubio, quien tomó su mano mientras se arrodillaba en el suelo -Sky y yo estamos a tu servicio nuevamente, princesa- Sus labios tocaron suavemente la parte trasera de la mano de Hana -Estoy feliz de reanudar nuestras aventuras juntos. Te potegeré con lo que tengo- y con esas palabras, su cuerpo se disolvío para dar paso a una llave dorada que descansaba ahora en las manos de la chica.

Hana suspiró, habiendo terminado por fin con su tarea.

Uriel por otro lado no podía dejar de darle vueltas a la conversación entre ellos justo ahora.
"Sky y yo estamos a tu servicio nuevamente, Princesa"
"Estoy feliz de reanudar nuestras aventuras juntos, te protegeré con todo lo que tengo"
"Aunque ahora mismo no estés usando todo tu poder"
¿Que demonios significaba todo aquello?
¿Había mas en Hana de lo que el siquiera conocía? Bueno, para empezar ¿Si quiera el conocía a Hana? La respuesta quedó vagando por su mente mientras caminaban de regreso a la entrada del lugar, atormentándolo...era casi como si el necesitara saber. Necesitara conocer más de Hana, pero ¿Porqué?.

*O*O*O*O*O*
-¡Hana! ¡Gracías a Gea que estás bien!- Gab los recibió a la salida del templo, abrazándo a Hana con fuerza mientras comprobaba que no hubiese sufrido daños graves. Valk, a su lado, también observaba silenciosamente, mirando con desconfianza al peliblaco.

-Está bien- Habló en un tono alto para que lo escucharan -No iba a dejar que le hicieran daño de todos modos. Estamos hablando de mi aquí- Se señalo a sí mismo con un gesto en la mano, para luego hecharse su capucha en la cabeza e ignorarlas nuevamente. Era lo mejor, sobretodo para Gab.

Gabrielle pareció percatar el gesto, pero no le dió mucha importancia. Ya llegaría el momento donde ella tendría que contarle todo a Hana, pero eso no era ahora. -¿Lo conseguiste? ¿Donde está?- Miró de manera insistente a su protegida buscando alguna señal de inestabilidad emocional.

-Eh...Aquí- Contestó ella, mostrándole su puño abierto, en el cual reposaba la llave dorada de Balder. Gabrielle ahogo un pequeño gemido mientras valkyria fruncía el seño, alerta a cualquier señal de peligro.

-¿No lo vas a invocar?- Le preguntó con un tono de preocupación en su voz.

Ella asintió mientras miraba a Valk.

-Comprendo- contestó la contraría y haciendo una reverencia, regreso a su propia dimensión, dejando el espació para el caballero dorado.

Ella no lo pensó demaciado y lanzando la llave al aire, invocó al que alguna vez fue la persona más cercana a ella.

Baldor aterrizó suavemente en el piso, arródillandose antre Hana y con su espada, sky, clavada en el piso -Sabia que me invocarías rápidamente- sonrío el. Una punzada directa al corazón de la joven, que aparentaba no sentir nada al tenerlo frente a ella.

-Quiero dejar clara una cosa- Habló de manera autoritaría, simulando una fuerza que uriel sabia que no tenía en esos momentos, pues sus manos temblaban sin que ella, ni baldor se percatasen -Estoy trabajando contigo solo porque el Gran Bishop me lo pidio, de no ser así, nunca te hubiese buscado de nuevo- Suspiró de manera cansada -Ese tema está en el pasado, ahora mismo debemos concentrarnos en la misión, ¿Ok?-

El rubio parpadeó varias veces, perplejo ante sus palabras. Sus labios que antes estaban curvados en una sonrisa, lentamente se convirtieron en una dura linea recta -Hana yo....-

-Será que nos damos prisa y terminaís vuestra charla de una vez?- habló uriel de manera irritada, cruzando los brazos. Había estado observando todo recargado en un álbol cerca a ellos. Sus ojos ahora estaban más rojos, por lo que Hana sabía que estaba molesto, aún que no entendía el porqué.

Baldor se levantó del suelo y tomo a Sky. -Muy bueno ¿No? Uriel, todavía tienes esa actitud desafiante hacía los demás? Tal vez por eso aún sigues solo- Baldor lo miró con el ceño fruncido. Ya recordaba quién era, aun que nunca hubiesen hablado más de lo necesario. Lo cierto era, que no le agradaba para nada el ambarino.

Uriel lo miró desafiante -¿Me estas jodiendo rubiecito? No estarías tentando tu suerte si no tuvieras la bendición esa que hizo tu mamá. Si pudiera, te partiría la cara ahora mismo-

-Supongo que así también le hablas a tu protegida?- pregunto el ojiazul calmadamente, moviendo su brazo hacía donde estaba Hana, apuntándola. La ceja de uriel se movió y el caballero supo que había dado en el blanco -Supongo que era de esperarse de alguien que cometió semejante error- Comentó, su mano removió sus cabellos un poco en un gesto egolatra -Alguien debería...-

Sus palabras fueron  interrumpidas por un fuerte impacto en la mejilla. No entendió lo que pasaba hasta que vió a la ojiazul delante de el mirándolo con irritación y rabia.

-No recordaba que fueras así- Su voz era más alta de lo habitual -Como me trate uriel o no es cosa mía. Si me molestara TU más que nadie deberias saber que pasaría- Masajeo suavemente su mano debido a que dió el golpe más fuerte de lo que esperaba -De cualquier modo, como me trate o no es cosa de uriel y yo. No tuya.-

Uriel se había perdido de la conversación desde que vió a Hana moverse rápidamente para estampar la mejilla de Baldor con su mano. No entendió muy bien porqué al principio. Pero una vez hubo entendido la razón pudo sentir una inexplicable felicidad. También su pecho se sentía más calido. Como si lo hubiesen llenado de mantequilla caliente. Por muy raro que sonara. Una pequeña risita escapó de sus labios sorprendiendo tanto a la pelimorada como al rubio que lo miraron en asombro. -Lo siento, es que, no me esperaba este absurdo giro de eventos- comentó entre risas.

Hana sonrió levemente, internamente felíz por ver un nuevo lado de él que no habia visto hasta ahora -Escucha, balder- Decidió proseguir con su lecturamiento al joven caballero, para evitar problemas futuros -Aun que es cierto que estoy enterada sobre ciertos aspectos del pasado de uriel. Tu no eres nadie para juzgarlo, ni tu ni yo- El peliblanco se sorprendió al escuchar sus palabras, mirándola con asombro -Y más importante, Los problemas de Gab y el son de ellos. Menciona algo de nuevo así y creeme que la próxima no te irás con solo una cachetada. A Gab nadie me la toca- Lo miró, fulminante para luego decir con más suavidad -¿Entendido?

Baldor asintió sintiendose decaído y decidió no aportar nada más. En el fondo se sentía dolído. Aun que se suponía que nada podía lastimarlo...


*O*O*O*O*O*

Habían pasado ya dos días desde aquel incidente. Uriel se encontraba recargado en la pared de la sala de audiencias del vaticano mientras Hana hablaba con el anciano ese. Desde que ella lo defendió de Baldor, Hana se había  ganado su respeto y su relación habia mejorado un poco. Ahora podían considerarse lo que se llamaba "amigos". Observaba de reojo a la chica mientras sus palabras se repetían en su mente. Ese incidente le había devuelto un poco la fé en las personas, pero sobre todo, lo habia enseñado a confiar en alguien más. Aunque de momento solo fuera Hana. Ella era especial, no parecía ver a las personas como otros la veían. Le había pegado en la cara a uno de los espiritús mas guapos (Según las chicas), Egolatra y de noble familia en toda azuria. Uno de los favoritos del cubo de gea. Y ellá lo habia hecho por defenderlo a él, que si bien antes había estado en una categoría mas alta que ese rubiecito, había caido vilmente a la más bajas cadenas del status social de los Eidolons. El era considerado casi basura. El más inutíl de lo inutiles entre los eidolons. La hierba mala, la peste. Y otros sinónimos más que no recordaba.

Suspiró pesadamente al notar las miradas incómodas de los guardias de la sala. A pesar de estar en el estatus social más bajo, la gente sí que lo conocía, claro no por buenas razones. Ser considerado el eidolon más peligroso y al cual temer no era exactamente algo de lo que estar orgulloso, a menos que se hubiese ganado ese título por buenas razones. Lastimosamente, no era el caso.

-Ya terminamos- En algún momento mientras estaba distraído, Hana se había posado delante de él, guardándo algunas cosas en su mochila -De momento iremos al Pantano esmeralda donde al parecer alguien dejó un portal habierto y los demonios causan problemas. Muy posiblemente sea el caballero negro- Su voz sonaba calmada. Una vez termino de guardar sus cosas alzó su cabeza para mirarlo.

El le sostuvo la mirada -¿Va a ir el también?- Preguntó, estaba irritado pero esta vez no intentaba esconderlo -No creo que nos vallamos a llevar bien-

Ella suspiro de manera cansada, justo como él lo había hecho momentos antes -Lo sé, pero son órdenes, tengo que cargarlo conmigo a donde valla. Su poder de luz nos será útil. Además el también puede...-

-Si si, ya se, Tsk. Exorcisar demonios- Finalizó el rodando los ojos para luego posarlo en sus propias manos -Tengo el poder de la llama sagrada y no puedo hacer nada contra esos bastardos, me siento un inutil- Habló un poco decepcionado, cerrándo su puño mientras fruncía el ceño.

La joven puso delicadamente sus manos sobre sus puños y hablo con sinceridad -Pero no lo eres. Tu poder tiene sus propias fortalezas ¿Verdad? además, tu me has ayudado mucho. más de lo que podría necesitar-

El se sonrojó levemente, retirando sus manos de su agarre. Aún cuando ahora eran un poco más cercanos, el se sentía incómodo. Nunca habian dejado claro si habian pasado o no de ser desconocidos y en el fondo el tenía miedo de ser el único que la consideraba así...

-Se hace tarde, Gabrielle nos debe estar esperando- 

Y con esas palabras se marchó primero sin esperar respuesta por parte de la chica.
Hana no lo entendía a veces y eso la frustraba.
Ella quería entenderlo.
Y por supuesto que quería saber más de él.

<<Cuídado>>
Se recordó
<< No quieres que se repita lo que pasó con Balder, ¿verdad?>>

-Continuará....-

 

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