miércoles, 22 de junio de 2016

Prohibida tentación cap 7: Hana & Baldor, retazos del pasado...

El camino al pantano esmeralda no era realmente largo. Solo tendrían que caminar un par de horas contando los reposos. Más, sin embargo, si tuviera que describirlo con una palabra, diría que era incómodo. El mas jodido e incomodo viaje de solo horas en toda su vida....Parecía que había estado caminando siglos entre una tormenta. Y con toda la razón.

—¿Porqué alguien de tan noble linaje como yo tiene que rebajarse a respirar el mismo aire que un traidor?— Baldor solo había estado quejándose durante todo el puñetero viaje. haciendo muecas y meciendo su cabellera dorada por doquier. —Ugh....Esto es lo peor—

De momento, Uriel solo lo ignoraba. Aunque no se sabia por cuanto tiempo más. Ya rechinaba los dientes y sus puños estaban cerrados esperando el momento oportuno para callarle la boca de un golpe. En llamas. MUY CALIENTES.

Hana suspiró.

—Esto es insoportable— Bueno, Uriel no era el único irritado. Gab observaba a los dos caminar uno al lado del otro. Uriel ignorando al rubio. Y Baldor tratando de comenzar una pelea. —Desde cuando el "dios" de la luz es tan infantil?— Se susurró a si misma frotando sus sienes- En este momento no me importaría cambiar de lugar con Valk...

—Jajajaja— Hana rió ligeramente acercándose a su compañera. Cuando Gab se comportaba de esa manera había que ser cuidadosos, ella podía ser tranquila la mayoría de las veces, pero también era peligrosa.

—Eh, Hana— le llamó Uriel, a solo unos pasos delante de ella. Se bajó la capucha que cubría su rostro para mirarla directamente —No pasa nada si le golpeo ¿no?— su ceja temblaba de manera leve como seguida...

Baldor también se acercó a escuchar lo que hablaban, ni muerto dejaría a su protegida sola con un renegado como lo era el rebelde de Uriel, no quería que la dulzura de Hana se viese mancillada por aquel...traidor —¿Qué? ¿Te incomodo?— le preguntó con una sonrisa prepotente y aires de falsa superioridad. Claro, para cualquiera desde el exterior era perfectamente creíble —No tienes derecho a quejarte, desde luego tu...—

—¡Ya basta!— Hana lo interrumpió con voz dura y se alejó de ambos.

Cosa que a Uriel le molestó, incluso más que todos esos insultos e indirectas que había estado recibiendo durante las últimas dos horas. Estúpido rubio malcriado, no hacía mas que interponerse en su camino cada ves que intentaba hablar con la ojiazul —Imbécil— musitó por lo bajo mientras volvía a cubrir su rostro y se alejaba también.

Baldor sonrió victorioso ante la escena. Más no se percató del peligro latente detrás de él, justo a sus espaldas. Gab había aprovechado que los demás se habían alejado y que solo quedaban ella y el dios dorado para terminar con toda esa absurda situación. Nadie usaba a Hana, no en su guardia —Escucha, idiota— su voz denotaba su enfado mientras halaba de la bufanda cuidadosamente tejida del rubio — Me importa un taco los problemas que tengas con Uriel, tu enormisímo ego o lo que sea, pero no arrastres a Hana en ellos. ¿De acuerdo?— le preguntó encarándolo desde atrás.

—¡Suéltame!— se quejó baldor mientras se retorcía en el agarre de la defensora —Mi madre la tejió a mano, ¡La vas a romper!—lloriqueó.

—¿ENTENDISTE?— volvió a preguntar, enfatizando cada palabra.

—Si, si— Accedió, derrotado —De acuerdo— Gab lo soltó —Qué cruel eres. Pensé que te caía bien Gab—comentó mientras revisaba el delicado regalo de su madre.

—Le hiciste daño a mi chica— rezongó ella, fría—Y yo no perdono a los traidores, nunca— Finalizó alejándose.

• • • • • • •

La noche había caído y el grupo decidió luego de una amena charla, algo incómoda entre sus integrantes, buscar un sitio para pasar la noche. Esta vez Uriel, sacando provecho de sus habilidades de vuelo había encontrado una pequeña cabaña abandonada cerca a una colina. Tenía todas las comodidades y un pozo todavía lleno de agua. Probablemente a causa de los monstruos que rodeaban el área y aparecían sin previo aviso por toda azuria, había sido abandonada.

—Hmp— Tan pronto entrar Baldor rezongó irritado, examinando el interior del lugar y paseando su vista por los alrededores. Estornudó —Ugh, como era de esperarse de gente común...dejar que Hana duerma en un sitio tan sucio y peligroso como este...— se tapo la nariz en un gesto de repulsión.

—¿Tienes algo mejor?— le preguntó el ambarino sin mirarlo mientras sacudía levemente un mueble y depositaba allí el equipaje de Hana.

—Yo me considero bastante común— comentó entrando la pelivioleta mientras a garraba una escoba para limpiar un poco —Gracias Uriel— agradeció al peliblanco por cargar con su equipaje toda la tarde y luego volteó para dirigirse a Baldor —No soy una princesa, no nací con corona— le recordó.

Gab entró entonces, pasando de todos ellos, menos de Hana a quien se dispuso a ayudar inmediatamente —¿Como puedo ayudarte?— le preguntó mientras dejaba su propio equipaje en una de las mesas.

—Ayúdame moviendo las cosas para limpiar— le pidió ella mientras recogía el polvo con la pala y la escoba —Uriel— le llamó.

Este se acercó lentamente y en silencio —¿Que pasa?—le preguntó una vez cerca, sus manos estaban detrás de su nuca dándole un aire desinteresado —¿P-Puedo ayudarte en algo?— agregó de manera leve.

—Si— Hana detuvo lo que hacía para encararlo con una sonrisa leve —¿Podrías por favor revisar el techo en busca de goteras? tengo la sensación de que va a llover más tarde en la noche.—

Uriel jugueteó con una pieza de madera delicadamente tallada que se encontraba por allí, entre sus dedos —De acuerdo— aceptó con un tono amable desplegando sus alas y saliendo por la ventana. Aprovecharía para cambiar algunas tejas dañadas. Al menos procuraba hacer los sitios más habitables para Hana. Era su amiga después de todo. La única. Aún que ella aún no supiera que él la consideraba alguien así.

Baldor simplemente estaba sentado mirando como todos trabajaban. Quería ayudar, pero no sabía hacer absolutamente nada en lo referente a limpieza.

—Baldor—Una sonriente ojiazul estaba delante de él, ofreciéndole una escoba. El la tomó dubitativo —¿Te acuerdas de hace dos años? Se toma así— hizo un ejemplo, recordándole momentos de su viaje juntos tiempo atrás, cuando eran más cercanos...

Habían llegado a una parte deshabitada de la costa de helonia. Estaban en búsqueda del escondite de los piratas y se hacía de noche rápidamente. Un pequeño conjunto de casetas abandonadas estaban cerca, así que Valkirya propuso pasar en ellas la noche. El lugar era un completo desastre, había pensado en quejarse y negarse a estar allí en toda esa suciedad. Pero ese pensamiento fue abandonado rápidamente al ver a Hana atar su cabello en una alta coleta y remangar las mangas de su vestido mientras tomaba una escoba con sus delicadas, pero magulladas manos.
Vamos a limpiarles propuso a todos con una de esas tiernas sonrisas que te hacían imposible decirle que no.
Valk y Gab no se lo pensaron dos veces y tomaron instrumentos de limpieza para comenzar la labor. Hana le ofreció una escoba que él tomó dudoso, no sabiendo exactamente que hacer con ella.
La usas asíle enseñó con una sonrisa y mucha paciencia, hasta que finalmente entendió el propósito de aquel palo rodeado de paja vieja.
WowMusitó Gab, asombrada luego de unos minutos al revisar el área de la que él estaba encargado limpiar incluso tú puedes servir para algo ¿eh?comentó burlona mientras daba un leve codazo en su dorada armadura.
Hana le sonreía del otro lado de la habitación a lo que un leve carmín se apoderó de sus mejillas, y él rascó su barbilla nerviosamente mientras reía de forma extraña pero prepotente —¡Jajajaja!...Ya sabes...Incluso yo si me lo propongo puedo ser MUY bueno
Y todos rieron felices esa tarde.
Sonrió para si mismo mientras limpiaba, fueron buenos tiempos, pero él los había arruinado. Aún que quisiera recuperarlos...La mirada de Hana "ese" día le decía que indudablemente...no iban a regresar.

Estuvieron limpiando durante algún tiempo. Cuando se dieron cuenta, la noche había caído, pero al menos el sitio estaba en condiciones decentes para dormir. Habían improvisado almohadas con lo que habían conseguido en el cobertizo y Hana las había cosido. Uriel descubrió, con asombro oculto...Que en realidad a Hana se le daban muy bien las labores del hogar. Desde cocinar y limpiar...Hasta arrear agua sola del viejo pozo fuera del local. Ella era fuerte e independiente. Por lo que no pudo evitar preguntarse...Que hacía tiempo atrás con alguien tan inexperto como lo era el dios dorado.

Dejo el plato en la mesa, cerca de donde Hana, con manos ágiles y ayudada por Gab, terminaba de lavar los platos y utensilios usados para la cena.

—Ah, Uriel— pronunció ella una vez notó su presencia —Puedes dejar el plato allí, lo lavare enseguida—

El nego con la cabeza levemente, meciendo su níveo y rebelde cabello —No te preocupes, lo lavare yo mismo— Su expresión era seria y un poco distante, por lo que Hana le hizo unas señas a Gab para que los dejara solos. Ella aceptó sin mediar palabra y en la cocina solo quedaron ellos dos.

—¿Sucede algo?— le preguntó deteniendo lo que hacía para mirarlo.

—Es solo curiosidad pero...— El frunció el ceño, inseguro de continuar o no, se mordió el labio levemente. Luego negó con la cabeza —No, olvídalo...No es nada— sus ambarinos ojos la evadían.

—Uriel— le llamó ella sonriente —Esta bien, puedes preguntarme cualquier cosa...Estamos en este viaje juntos después de todo. Es normal que queramos saber cosas sobre nuestros compañeros ¿no?—

El miro sus manos enguantadas de cuero rojo...Su piel entre morena y pálida... Manos que habían echo cosas terribles, quizás...a los ojos de otras personas..Pero que indudablemente querían proteger. —No tenemos esa confianza— Susurro, pese a negarse a si mismo el haberlo echo —Ni siquiera somos amigos, y no es como si hubieses querido viajar conmigo de todos modos...Yo solo te utilicé para dejar mi propia prisión...No-— Su discurso fue interrumpido por el delicado y femenino dedo índice de la muchacha, posado levemente sobre sus labios. él se sorprendió ante el gesto...y el echo de que aunque sus ojos sonreían al mirarlo, también demostraban molestia.

—Me duele que digas eso— le reprochó claramente, sin ningún tipo de rodeo —Yo sí te considero mi amigo, y un valioso compañero también— su interior se removió al escuchar esas palabras, no sabía porque...pero aquello despejó un gran peso en su pecho, remplazándolo con una leve, pero indudable felicidad —Ademas, nadie me forzó a liberarte...Hicimos un trato ¿Recuerdas? Si alguien debería disculparse soy yo. Sé que no duermes para no ver mis sueños...Y aunque no conozca la razón tu no puedes dejarme...—Le recordó de manera tenue, pero el negó suavemente.

—No creo que sea tu culpa— Habló sincero —Tengo la impresión que el cubo tiene que ver en esto, pero no tengo manera de comprobarlo— Hana asintió al escuchar sus palabras.

—Pensé lo mismo, pero no tengo manera de investigar en ello, más aún si el cubo está en manos de...Reinhardit— su delicado rostro se ensombreció por unos segundos—Pero tengo fé en que estamos juntos por una razón ¿sabes? Lo nuestro no fue una coincidencia, al menos eso tengo claro—

—Hace tiempo...—Comenzó el, cambiando de tema repentinamente —¿Porque comenzaste a viajar con Baldor?— Se atrevió por fin a preguntar, mirándola de reojo.

Ella parpadeó varias veces, esperaba que le preguntara cualquier cosa, menos eso —¿Con...Baldor?— repitió mientras su mente divagaba en su distante pasado, una sonrisa nostálgica se posó en su rostro, enviando una punzada directa al corazón de uriel —Es una larga historia...— Lo invitó a sentarse en el sofá cerca de la sala, cosa que él accedió. Ella le llevó un te con unas galletas y comenzó su relato.

Todo comenzó a los 3 meses de haber comenzado mi viaje. Esto de los eidolons...Dioses...El cubo de Gea. Todo era nuevo para mí. En ninguno de los dos sitios donde viví eran conocidas tales historias...Y si la habían, eran más bien leyendas. Yo había ingresado...Por primera vez a la torre de los cielos. El lugar sellado donde, hasta el momento, era el único lugar donde desvelar secretos del pasado. Como si vieras una película vieja...me enteré de muchas cosas. obtuve respuestas y nuevas preguntas. Todo comenzaba a cobrar sentido y, aunque sabía que no podría llegar al último piso, me emocioné al ver parte de una historia de amor rota. Yo...Pase ese piso. Sin saber que un tesoro había caído a mis manos.
Había regresado a helonia. Tenía algunas dudas que quería preguntarle a la alcaldesa. Su hija, ahora una pirata, me servía como fuente de información mas allá de los mares. Ella y su novio a menudo me enviaban con su mamá cualquier pista que me diera información sobre el paradero del cubo o del caballero negro. En una emboscada de bandidos...Apareció frente a mi.
 Delante de mi apareció un chico rubio de cabellos rebeldes y armadura dorada. El me protegió. Recuerdo las caras de Gab y Valk...Y fué cuando me dí cuenta que, todo ese tiempo, en vez de tomar un ítem cualquiera, lo que tenía en mis manos era una llave de eidolon. Baldor, como se presentó, tenía una pésima actitud. Recuerdo que lo primero que hizo fue decirme "Hmp. ¡Estuve esperando todo este tiempo a que me invocarás! ¡Lenta! Agradece que vine a ayudarte, ¡Alguien tan honorable como yo! Jajajaja"  Recuerdo que Gab rodó los ojos en exasperación mientras ponía una mano sobre su rostro. No estaba muy contenta con él.

Uriel rodó los ojos, casi podía imaginarse la escena claramente, Incluso sin haberla presenciado.
 El me dijo que me había ganado su favor. Pero la realidad era distinta. Aunque al principio no hacía más que darme problemas...Era inexperto en ciertos tipos de combate, no sabía dormir a la intemperie, comer comida corriente...Bañarse en un río...Con el tiempo, a medida que le expliqué las cosas, se abrió a mi.
Hana se detuvo para tomar un sorbo de su taza de té —Estoy segura que a Baldor no le gustará que te cuente algo tan íntimo...aunque no es realmente un secreto— Suspiró —La verdad es que Gea lo envió a la tierra, porque...Baldor necesitaba aprender— ella miró fuera de la ventana, contemplando las estrellas, como si ellas reflejaran un pasado nostálgico —Él no comprendía cómo era el mundo, ni entendía los sentimientos de los demás, debido a que nada podía dañarlo— su mirada se posó en su taza de té, tintada con un leve tono carmesí que, sin saber porque, le recordaba a Uriel.

—Algo de eso escuché— comento el ambarino dejando su taza vacía sobre la mesa —Por un pacto que su madre hizo con todas las cosas—

Ella asintió sin mirarlo —Pero había cosas de las que ni siquiera su madre lo podía proteger. Y él, por no ser consciente de eso, se creía invencible...El dios de la razón absoluta, su ego era tan grande...—Sonrío a medias —Pero, mientras mirabamos las flores en nuestro camino a las minas...bajo un árbol de flores....El me contó sobre el pasado que ví en la torre "No comparto sus sentimientos...Porque no puedo sentir dolor" Me dijo con una mirada triste "Por culpa de eso ella sufrió mucho"— dejo su taza sobre la mesa y cerró los ojos de manera tranquila —El era alguien importante para mi entonces —Confesó —Así que le dije aquella verdad que ignoraba, quizás por ingenuo...."Aunque tu madre haya echo un pacto con todas las cosas...Hay algo de lo que no puede protegerte...Y es de las otras personas" El creyó que estaba loca —Rió un tanto lastimera —Pero le expliqué que era un tipo diferente de dolor...Que las personas hacen daño sin tener que tomar una espada o un arco. Sin magia ni trucos...simplemente con palabras y acciones...Justo como le dolía el rechazo de "ella" —

—¿Quien es "ella"?— Preguntó Uriel, mientras la miraba fijamente. En sus ojos volvía a ver las llamas encendidas. Sin saber porqué, se estremeció.

—Ya es tarde, será mejor que vallamos a dormir....Hay mucho que hacer mañana— Ella intento levantarse pero Uriel fué rápido en tomarla del brazo y hacer que le mirara.

—Hana— Le insistió.

Ella no supo cómo responder, cuando...

—¿Haz terminado ya de espiar en el pasado de otras personas?— Una voz un tanto fría pero indudablemente conocida se hizo presente. Los tenuemente rojos ojos de uriel se posaron en lo que podría ser su próximo objeto de ira. Baldor se encontraba recargado en el marco de la puerta mirándolo fríamente. No tenía su armadura y solo vestía unos vaqueros negros con una camisola manga larga blanca. —¿Puedes dejar ir a Hana ahora?—

El la soltó de mala gana —Lo siento— Murmuró por lo bajo, pero la ojiazul solo le sonrío y se marchó sin decir nada más.

—¿Porque tanto interés de repente en mi pasado?— le preguntó tranquilamente.

Pero Uriel no le respondió, el sólo desplegó sus alas y voló fuera, por la ventana...Dejando a Baldor completamente solo en la ahora, fría cocina.

Baldor rió para si mismo —No eres nada honesto con tus sentimientos ¿Eh, Uriel?—

Continuará...

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