viernes, 23 de septiembre de 2016

Prohibida Tentación capítulo 8: El pasado.

Esta es una historia que ocurrió hace mucho mucho tiempo.
Parecerá muy tonta. Yo era muy ingenua entonces... Pero la verdad, es que en mi ingenuidad, le di todo lo que yo era.

Por casualidad siempre que viajamos encontraba los paisajes que veía con el cada vez más hermosos. No sabía mucho del mundo, pero la naturaleza no era algo que necesariamente tienes que conocer. Podías sentirla... escucharla. Las flores siempre danzaban a su alrededor. imagino que por ser un dios, tenía ese tipo de gracia, y que por esa razón no podía apartar mi vista de él. Cómo alguien podía verse tan bello por fuera y dentro? Normalmente no encuentras su ingenuidad en otros hombres. Tal vez tenía un lenguaje tosco, lo que lo hacia aun mas curioso para ella. Sintió la brisa plácida mecer su cabello suavemente, y le embargó una sensación de letargo. Antes de darse cuenta había quedado dormida.

"V....n"
En su sueño escuchaba una voz apenas audible,
y pudo ver una silueta borrosa a la distancia, trato de alcanzarla,
pero le fué imposible.

"...a...na"
Luego una voz que reconocía muy bien se escuchó de manera placentera.
"....Hana"
Sintió su conciencia emerger de las profundidades, abrió los ojos con pesadez, solo para encontrarse con los dorados del caballero..

─Hana─ esta vez la voz de baldor se escuchó mas claramente, su mano reposaba en su hombro donde la mecía con delicadeza ─Es tarde, no puedes echarte una siesta en un sitio como este─ Le dijo con suavidad, se percató de que estaba cubierta con la bufanda que le había tejido Freya a Baldor.

─¿Me quedé dormida?─ habló letargicamente mientras se frotaba uno de los ojos ─Además, ¿está bien que me des esto?─ señaló la cobija ─Antes no querías ni separarte de ella─

─Esta bien─ Le respondió el sonriente ─Pero solamente te la prestaría a tí, Hana─ su mirada se quedo fija en ella bastante tiempo, antes de proseguir. Era una mirada muy diferente, había mucho cariño en ella. Sin pensarlo mucho, sus mejillas se tiñeron de un leve carmín que trato de disimular cubriendo ─Dormiste unas 3 horas, lo siento...debistes estar cansada─ Se sentó junto a ella debajo de aquel árbol, el atardecer se podía ver hermoso en el horizonte.

─...¿Donde estan gab y valk?─ le pregunto luego de unos minutos de silencio.

─Salieron a buscar un sitio donde podamos pasar la noche ─ le contestó el. Luego el silencio volvió a apoderarse de ambos. Él estaba actuando muy raro.... como si tratara de decirle algo pero se le hiciera muy difícil. Ella no se atrevía a preguntarle... y finalmente baldor comenzó, soltando un largo suspiro. ─Hana, Quería darte las gracias─ su mirada se posó en las aves danzantes cerca al horizonte, mientras desaparecian en la lejanía.

─¿A mi?─ preguntó ella, confusa.

Baldor asintió.

─Yo, varias veces ya había sido enviado a la tierra─ confesó, su mirada adquirió un tono triste ─Pero los humanos con los que era enviado se aburrían de mi rápidamente. Siempre me quejaba de como dormían, comían...peleaban. no podía tolerarlo...no estaba acostumbrado─

Hana dejó escapar una suave risita ─Me lo puedo imaginar jajajaja─

─¡No te rías!─ le reprochó el, con un puchero ─Había uno que era realmente flojo para pescar así que solo comía insectos, que asco─ Otra carcajada se pudo escuchar salir de los labios de la joven. El dejo caer su cabeza derrotado ─Vamos, escúchame, esto es serio─ Le dijo el.

─Te estoy escuchando, te escucho─ Le respondió ella secándose las lagrimas de los ojos. Había reído bastante.

─Como decía─ se aclaró la garganta ─Pensé que esta vez iba a ser totalmente igual, sin embargo Hana... no pudiste ser mas diferente de lo que esperaba─ ella levantó la vista sorprendida, encontrándose con la fija mirada del caballero de frente. Quiso mirar hacia otro lado, pero el cuerpo parecía no responderle ─Tu me enseñaste las cosas con paciencia... a limpiar, a cocinar, a dormir a la intemperie. Tu comida es deliciosa aunque no sepa en su totalidad que pones en ella─ El sonrió, e inexplicablemente ella se encontró sonriéndole a él también ─Me mostraste el mundo con paciencia, y gracias a ti es que ahora creo que soy una mejor persona─ Su mirada volvió a viajar al horizonte, como si viese a su pasado allí.

─¿Baldor?─

─Sabes, yo no sé como se sienten las personas─ admitió ─Cuando nací, mi madre hizo un pacto con todas las cosas para que nada pudiera herirme, al principio yo no entendía, pero con el tiempo alguien me dijo "Alguien que no siente dolor, no puede comprender o simpatizar con las demás personas", fué como si una revelación fría cayera sobre mí─ Se rió de manera triste. ─Por eso tal vez ella me odia...─ Ahí estaba nuevamente esa mirada llena de soledad y dolor que a Hana tanto le molestaba. Su ceño se frunció mientras se hacia bolita donde estaba sentada ─Por eso, Gracias...por no rendirte conmigo─

─Yo no he hecho nada─ le contesto ella un tanto molesta y distante. El se volteó a mirarla, sorprendido.

─¿A que te refieres?─ su mirada volvió a permanecer fija en ella.

Escondió su rostro un tanto avergonzada, sentía sus mejillas tomar color, pero aún así decidió decirle ─Es solo que tu lo ignoras Baldor─ Suspiró ella ─ Tu madre tal vez pudo hacer un pacto con todas las cosas, y tu tal vez crees que nada puede dañarte pero no es así─ ella se levantó sacudiendo su vestido y caminando al horizonte ─Pero incluso tu madre no puede protegerte de todo. En especial de ti mismo─ Esta vez fue el turno de ella de mirarlo fijamente a el. Baldor estaba realmente sorprendido ante sus palabras ─O de las otras personas─ Agregó ella suavemente.

Él negó con la cabeza ─Las personas...--─ Ella lo interrumpió.

─Y no hablo de dolor físico─ El pareció confundido durante varios segundos ─Hablo de que las palabras también pueden herir. No necesitas un ejército para lastimar personas, una frase, una palabra, puede despertar guerras, odio, hacer caer un castillo, sin ni siquiera tener que luchar─ Ella sonrió levemente ─Si en este momento yo te dijera que te odio. ¿Qué harías?─

─¿Me odias?─ pregunto el, sin moverse de donde estaba sentado.

─¿Que harías?─ Le volvió a preguntar ella.

─Supongo...Que me sentiría mal por ello. No quiero que me odies─ admitió en un susurro.

─Estarías triste─ le confirmó ella ─Igual que cuando Hel dejó de hablarte ¿no?─ se sintió estúpida por traer aquello a la mesa, y aún más por ayudarlo indirectamente a sanar.... cuando eso significaba que podría irse con ella. y que nunca sabría de sus sentimientos ─Ustedes se lastimaron el uno al otro. La razón por la que no puedes superarlo es porque nunca antes habías experimentado ese tipo de dolor─ ella bajó su mirada al piso y guardó silencio. Lágrimas amenazaban con querer salir de sus ojos, pero ella no lo permitiría.

─¿Hana?─ Baldor se acercó lentamente a ella, pudo notar pequeños destellos brillantes en sus ojos.

Hace tiempo habia notado el cambio de la relación entre ellos. Los ojos de Hana se oscurecían al mencionar a Hel. al principio creyó que se trataba de que alguna manera sentía simpatía hacia Hel y resentimiento hacia el. Pero con el tiempo descubrió que no era el caso. En efecto simpatizaba con Hel, pero la verdadera razon quizas era que estaba celosa ya que siempre fruncía los labios ligeramente, cosa que a él le parecía tierna.

Con el tiempo se encontró a sí mismo admirandola. Su frágil y delicada figura que anhelaba ser fuerte mientras trataba de contener las lágrimas que todo su pasado le proveían. Era muy cautivadora y su deseo de protegerla aumentó, esta vez por razones diferentes. Hacía un tiempo ya que sabía que en su corazón las cosas cambiaron. Hel ya no estaba del todo allí, sino esas joyas azules que lo miraban con cariño y anhelo. Esa sonrisa contagiosa y esa bondad que parecía no tener límites.

Que le dieran a Gea, el ya no se iba a contener más.
Era demasiado como para resistir.

─Eres una tontita─ le dijo de manera cariñosa mientras le secaba las lágrimas del rostro.

Ella se sorprendió ante el gesto y pronto trato de excusarse ─N-no....es que me entró algo al ojo....─ trató de apartarse rápidamente mientras se cubría el rostro. Pero baldor fué más rápido en detenerla. Tomándola por la muñeca detuvo su escape.

─Esta bien─ Le dijo el mientras juntaba sus frentes ─Hana yo...quiero saber ¿Que piensas de mi?─

Ella se detuvo a pensar ¿Porque le preguntaba eso?

─Ah, lo siento, debió ser muy repentina la pregunta─ admitió, sin despegar sus frentes dedico su mano derecha a acariciar los violáceos cabellos de la joven ─Sabes Hana, a mi...no me importa ya lo que Gea diga, no me importa lo que pasó con Hel, eso es pasado...no hay nada que pueda hacer al respecto salvo no repetirlo. tu fuiste quien me enseñó eso─ Los ojos de ambos se encontraron y ella pudo notar un leve carmín en las mejillas del caballero ─Me hiciste querer ser alguien mejor. Y querer ser más cercano a ti.... Hana, te quiero. como mucho más que una amiga─ Esta vez fueron las mejillas de ella las que se tiñeron de rojo, un poco más salvaje de lo habitual. Su cara ardía y no podía creer lo que sus oídos acababan de escuchar ─¿Podrías aceptar este amor prohibido?─ Le pregunto el mientras tomaba su mano suavemente y la atraía hasta sus labios para besarle.

─Baldor...─ Su mente estaba en blanco, pero había una pregunta que claramente no desaparece ─¿Qué pasa con Hel?─

─Si─ comenzó el mientras se arrodillaba sin soltar sus manos ─Me dolió perder a Hel como amiga─ Le afirmó, pero sus ojos nunca dejaron de mirar los suyos ─Pero me dolería mas perderte a tí. Si no te lo decía ahora, estarías con la idea equivocada siempre─

Se levantó nuevamente y se acercó a ella. Su mirada estaba fija en los labios rosados, carnosos y húmedos de su pequeña flor.

─¿Puedo?─Le preguntó tomando suavemente su mentón mientras acercaban sus rostros.

Ella no se molestó en dar una respuesta. Se entregó a él, a sabiendas de que el entendería sus sentimientos aunque nunca los pusiera en palabras. Le era difícil abrirse y admitir a voz fuera que alguien era importante para ella de una manera más especial. Porque temía perderlos luego, incapaz de protegerlos....

Sus caras se acercaron lentamente.
La primera vez sus labios a penas se rozaron. fué como una leve caricia.
Como el toque de una pluma.
Luego volvieron a presionarlos, esta vez en un beso más entregado y tierno.
El rodeó su cintura con sus brazos, atrayéndola hacia el.
Ella dejó sus manos descansar en su pecho mientras se inclinaba de puntas intentando alcanzarle.

Ese fué su primer beso.
Pero también quizás el último.

....

Todo había ido tan bien.
ellos eran tan felices.
Baldor arriesgaba su vida por protegerla...
La consolaba por las noches.
Entonces ¿Por Qué?

¿Porqué estaba pasando eso ahora?

─Hel...─ Los ojos de baldor miraban a la castaña con pasión y anhelo. de una manera como nunca la había visto a ella ─¿Es en serio?─ le preguntó el, anhelante.

─Si─ La mencionada lo rodeo con sus brazos, acunando su cuello en ellos mientras acomodaba su cabeza en el pecho de este ─Me arrepentí mucho luego de lo que pasó, porque me di cuenta que te amaba─ Miraba directamente a Hana mientras ella estaba allí, incapaz de procesar lo que veían sus ojos.

─¡Hel!─ Baldor la abrazó con fuerza, como si temiera dejarla ir.

Justo antes de que ese intercambio pasara, ella había entrado al bosque a buscarlo, y lo había encontrado....con Hel, besándose... y quizás a punto de hacer algo más.

─¿Baldor?─ preguntó ella cuando logró reunir su coraje, mirándolo de manera ausente ─¿Que estás...?─

El no se separó de Hel por un instante. su mirada se ensombreció unos segundos, más luego se fijaron en ella con determinación ─Hana, lo siento...─ Susurró él apenas audible ─Sé qué fue lo que te dije aquel dia pero, parece que Hel es a quien más amo después de todo─ Su voz denotaba tristeza, pero también la verdad y el amor que sentía por la castaña.

─Lo siento pequeña─ La castaña la miró con comprensión ─Pero en el corazón no se manda─ para luego abrazar a baldor con fuerza, abrazó que el le devolvió mientras depositaba un beso en sus cabellos castaños.

Ella no podía tolerar más.

─Entiendo─ Había tomado una decisión ─Si eso es lo que quieres Baldor─ su mirada estaba vacía y no reflejaba nada cuando los miró a los dos ─Déjame hacerte un último regalo─ sonrió, pero aquella sonrisa nunca llegó a sus ojos.

Algo dentro del corazón de Baldor se quebró.
Había cometido un error muy grande.
El la había roto a ella.
Ya no había vuelta atrás.

─¡Hana, espera!─ Dijo él, tratando de soltar a Hel y alcanzarla, pero la castaña no se lo permitió.

─Espera baldor, es mejor así, ella necesita estar sola ahora....─

─No tu no entiendes....─ trató de hablar, pero era tarde.

Hana tenía su llave dorada en las manos.
La miraba ausente, y aunque pareció dudar, pronto estuvo segura.
─Te libero...─ susurró apenas audible. Una solitaria lágrima se escapó de sus ojos vacíos mientras rompía la pequeña llave en sus manos. Un circulo mágico apareció debajo de Baldor y Hel. Anunciando que era tiempo que regresaran al reino de Aura.

─¡Hana!─ Fué lo único que pudo escapar de sus labios mientras se desvanecía. llevándose con sigo la mirada vacía de Hana y los ojos de odio y sorpresa de Valk y Gab, quienes habían llegado a la escena a tiempo como para ver a Hana romper su llave.

Aunque espero,
Nunca lo volvió a buscar de nuevo.

Continuará...

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