Hace mucho tiempo hubo una gran guerra en el mundo.
Dioses y humanos se vieron obligados a unirse contra una nueva amenaza: Los demonios.
Con intenciones de apoderarse de Gea, La guerra provocó muchas pérdidas.
Nacieron nuevos guerreros que forjaron su historia. Y una alianza entre los continentes del mundo.
Mas sin embargo,
Todas las historias tienen un secreto.
[Dallas...Muchos años después]
Brisa fría, pero no lo suficiente para congelarte. Cristales brotando de la tierra por doquier. Un agua tan pura que podías ver tu reflejo en ella y árboles que brindan luz propia. Aquello sonaba como un cuento fuera de este mundo, pero era real.
Eso era Dallas.
Un reino no muy lejano a Azuria.
Que aunque pequeño, estaba lleno de riquezas sin explotar.
Los aldeanos eran gente amable y trabajadora.
Solo tomaban lo que necesitaban de la naturaleza.
Sin derrochar o abusar de ella.
Su rey, un hombre sabio amable y gentil justo como su antecesor cuidaba de la prosperidad del reino.
Todos sonreían y amaban a su rey. Quien evitaba las guerras innecesarias y ante todo protegía su pueblo. El reino de Dallas estaba protegido por una barrera mágica que solo el rey y la princesa podrían disolver. Claro, la barrera también podía ser destruida si se tenía la fuerza suficiente. Este pacífico reino dejado de lado en las leyendas de guerra guardaba un secreto del mundo. o quizás dos....
Y esos secretos, en este próspero reino,
Atraerán la tragedia y el cambio.
......
La joven cepillaba sus cabellos celestes cerca a su ventana. Un pájaro que se encontraba en un árbol cercano cantaba alegremente mientras alimentaba a sus crías. En la distancia podía oír la música del festejo en el pueblo de Lith. La capital de Dallas. La gente reía y a la distancia, la joven podía imaginarlos sonriendo y danzando alrededor del árbol de cristal. Una reliquia de tantas en su pueblo. Sonrío ampliamente al recordar el día tan importante que le esperaba hoy.
─Princesa─ Una sonriente mucama entró a su habitación con un paquete envuelto delicadamente ─Su padre le manda este presente, todos en el palacio estamos muy contentos por su cumpleaños numero quince─ La mucama sonrió aún más si era posible mientras depositaba el paquete en la delicada y elaborada mesa que tenía la joven en la habitación.
─Gracias Momo─ la joven se separó de la ventana y se acercó a su regalo. Momo hizo una pequeña reverencia cuando ella se acercó. Sus delicadas manos tocaron el moño que mantiene seguro su presente, y lo soltó con suma delicadeza. esperaba que al levantar la tapa encontrará un vestido o algún muñeco de felpa, más lo que vio la dejó sin aliento ─¿Esto es....?─
─Su padre me pidió que se lo diese─
dentro de la caja lo que estaba era un colgante precioso. estaba elaborado con oro blanco, uno de los metales más valorados y raros de conseguir. Consiste en una pequeña estructura que sostenía una gema casi ovalada, cuyo interior parecía líquido y, si la mirabas detenidamente, era como si tuviese estrellas y galaxias en su interior. Ella lo tomó entre sus manos delicadamente.
─Pero esto... es una reliquia de mi pueblo─ Su expresión se volvió seria de pronto.
─El rey dice que estará más seguro con usted, alteza─ la mirada de la mucama era seria, pero aún así la sonrisa nunca abandonó su rostro.
─Entiendo─ respondió ella derrotada.
Soltó un suspiro mientras apresaba la joya dentro de su mano.
La joya que representaba al rey....
....
Había estado durmiendo mucho tiempo a falta de cosas que hacer. No era requerido, no había guerras en proceso, nada. Un dios de la guerra que no está involucrado en una actualmente era patético. No había hecho más que atender sus deberes reales como le era requerido perfectamente. Pero la reciente noticia que llegó a sus oídos fué más que suficiente como para hacerle despertar de su letárgico sueño.
─¡Gea!─ gritó como un niño caprichoso mientras entraba a la sala del vinculo sin precaución alguna. La esfera luminosa en el centro comenzó a emanar un brillo, respondiendo a su llamado.
─Tyr, Dios de la guerra─ La voz del cubo resonó en la sala, llena de autoridad y una presión suficiente como para hacer que cualquiera temblara de miedo ─No te he llamado aún─ Su voz tomó un tono entre molestia e irritación, pero aún así no se iba a dar por vencido.
─Cómo es eso de que enviaste a fenrir a la tierra ¡¿Por qué no me dijiste nada?!─ Le reclamó mientras hacía un gesto exagerado con sus manos. La habitación se tornó más oscura y supo de pronto que quizás había enojado al creador.
se escuchó un suspiro de cansancio por parte del cubo ─Tyr─ Le llamó con ira contenida ─La situación en la tierra es cada vez más grave─ le recordó ─ ¿Tienes idea de cuantos eidolons quedan aún en el mundo de Aura?─ le preguntó.
La respuesta le tomó por sorpresa. Desde sus dominios y los reinos vecinos que tuvo que pasar hasta llegar a la capital donde se hacía el vinculo no se cruzó ninguno. No estaban ni Won, ni Athena, ni el molesto de Bahamut. Incluso Byakko y Snow White se habían ido. Pandora no se veía por ningún lado al igual que....
─Es así─ Le confirmó el cubo, a sabiendas de lo que pensaba ─Mientras tú discutes esto conmigo, los demonios ya están haciendo su siguiente movida─ Una ventana mágica se abrió frente a él, reflejando el mundo humano. Podía ver a sus compañeros pelear con sus enviados de gea para mantener la paz de Azuria. Incluso uriel y Lucy, que habían sido expulsados.
─No puede ser....─ dijo llevándose una mano a la cabeza ─¡¿Y por qué sigo yo aquí entonces?!─
─Paciencia─ le respondió el cubo mientras el espejo ahora irradiaba una luz dorada ─Ya tu llamada ha llegado. Aunque debo decir que acudiste a ella más temprano─ bromeó el cubo a lo que las mejillas de Tyr se tiñeron un poco.
─Como sea, ¿ahora que...?─ Fingió exasperarse, y el cubo rió.
─Esta misión es de vital importancia para humanos y eidolons─ le informó ─Es tan importante, que si fallas....nos condenas a todos─ Aquellas palabras pesaron gravemente sobre su corazón ─Observa....─
Los ojos dorados de Tyr se concentraron en la pantalla de luz delante e él. La imagen había cambiado, esta vez para reflejar a una joven con un objeto interesante colgando sobre su cuello.
─¡Eso es....!─ exclamó sorprendido.
─En efecto─ confirmó el cubo ─La prueba de alianza de humanos y eidolons cuelga ahora en esa chica─ Los ojos de Tyr parecían pegados a la joven como si un imán gigante los mantuviera allí ─Esta joven contiene la llave de tu destino, dios de la guerra─
Tyr levantó la mirada, desconcertado.
¿De su destino?
─¿Mi....Destino?- preguntó.
─Así es─ La luz del orbe que representaba al cubo se intensificó ─Esa chica lleva consigo un cruel destino y la llave del tuyo─ su voz se empezó a escuchar lejana ─Lo que sea que le ocurra a ella, podría cambiar el destino de humanos y eidolons─
Destino.
Esa palabra se grabó en su mente.
─Tu deber es protegerla a como de lugar─
Una luz cegadora se apoderó de su cuerpo,
Sus manos se desvanecían frente a él mientras escuchaba las últimas palabras de Gea.
─Hasta que el tiempo de la verdad llegue─
Y entonces, todo quedó en silencio y cubierto de un blanco cegador.
Continuará....
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