lunes, 3 de octubre de 2016

A storm Knight: Traición parte 2.

[.....]

La suave brisa mecía sus cabellos.
Podía escuchar el canto de las aves a la lejanía.
El susurro del viento al rozar las hojas.
Las flores a su alrededor bailar con alegría.

Abrió sus ojos, dos joyas de color similar al agua del mar.
Un verde con cierto toque de azul, que miraban al cielo sobre ella, llenos de curiosidad y esperanza.
La brisa sopló más fuerte, haciendo que los pétalos de las flores danzaran en el viento.

─¡Rui! ¡Ruuuuii!─ Escuchó a la lejanía la voz de su padre, llamándole. Siempre con esa gentileza tan característica de él. ─¡Rui, mi princesa ¿donde estas?!─

─¡Vooooy!─ Respondió de manera alegre mientras se levantaba del prado donde estaba segundos antes acostada, observando el cielo. Sacudió su delicado vestido blanco y corrió hacia donde sentía provenir la voz de su padre. sus pies se encontraban descalzos mientras corría por los prados de flores.

Fue solo cuestión de tiempo para que el rey la encontrará a mitad de camino.

─Rui, mi princesa...¿Que te he dicho de dejar el palacio sin mi permiso?─ su padre tenía un puchero en el rostro mientras se acercaba a ella. Su figura alta le bloqueaba el sol mientras observaba sus largos cabellos castaños danzar en el viento ─¿Que estabas haciendo aquí sola?─ preguntó, sus manos gentiles la rodearon mientras la levantaba sin ningún esfuerzo, acunando en sus brazos.

─Lo siento─ respondió ella al ver la preocupación en los ojos de su amado padre ─Vine a mirar el cielo, porque quería hablar con mamá... Pensé que hoy podría verla, pero no pude encontrarla

Los ojos del Rey se ensombrecieron al escuchar las palabras de su pequeño tesoro. Sus ojos verdes se entristecieron, al ver los de su hija de igual manera.

─Rui...─ Su mano, grande, cálida y gentil se posó sobre los celestes cabellos de la joven princesa, acariciandolos con cuidado, como solía hacerlo su madre cuando solo era un bebé ─Incluso aunque ya no podamos verla, ella está allí fuera...Cuidando de nosotros

─Pero ¿Ya no podré verla?─ preguntó su pequeña con ojos expectantes ─Ya ni siquiera recuerdo su rostro...no la he visto desde que tenía memoria. Y tu tampoco tienes fotos de ella.... ¿Como era mamá?─ Ella volvió a mirar al cielo con cierta nostalgia.

El rey suspiró mientras se sentaba en aquel prado. Sus finos ropajes se llenaron del polvo y la tierra debajo de ellos, pero no le importó. Acuno a su pequeña en su regazo y la miró directamente a los ojos.

─¿Quieres saber cómo era mamá?─ Le preguntó sonriente, para luego mirar al cielo.

[....]

No recordaba ser tan pequeña hace mucho tiempo.
Ahh....Es verdad, era solo un sueño.
La imagen de aquellos tiempos se desvaneció a la distancia mientras su conciencia emergía a la superficie. Sus ojos se abrieron pesadamente, solo para encontrarse con la cruda realidad...

Estaba sola.

Las pequeñas llamas de la fogata delante de ella bailaban y crujían, consumiendo la madera con fervor. el suelo debajo de sus pies estaba frío, igual que su cuerpo fatigado que reposaba contra un árbol. recordaba con el corazón roto cómo había terminado allí, que la gentil sonrisa de su padre no estaba más con ella. Sentía su mirada arder, subió sus dedos hasta su rostro, notando con vergüenza que quizás había estado llorando mientras dormía.

Examinó los alrededores.
El sujeto con el que había llegado hasta allí no estaba.
Un suspiro de tranquilidad escapó en el interior de su corazón,
No quería que aquel extraño le hubiese visto de esa manera.
sacudió la cabeza, mientras limpiaba su rostro.

Aún era de noche y las estrellas brillaban con cierto aire de tristeza en la lejanía del cielo.

─¿Estás despierta?─ Escuchó una voz a sus espaldas que la sorprendió, dió un pequeño brinco, a lo que el desconocido solo chasqueó la lengua con irritación ─¿Que clase de reacción es esa a la persona que acaba de salvar tu vida?─ bufó. Sus manos estaban llenas de leña y algunos vegetales que crecían en los alrededores de las montañas.

Luego de haber escapado del palacio, huyeron a las montañas cercanas.
Todo alrededor de ellos era bosque y aún así, de alguna manera, el ejército de su tio se las arreglo para perseguirlos. El peliazul que la acompañaba parecía haber esperado aquello, por lo que con un aire de calma le dio instrucciones y acabaron perdiéndolos cuesta arriba, cada vez más dentro de los densos bosques. Tenía miedo de que se fueran a perder, pero extrañamente el parecía conocer el área. Sin embargo, dada su falta de actividad física, una vez fuera de peligro terminó colapsando de cansancio. No recordaba nada después de aquello.

─Lo siento─ se disculpó con la voz apagada, mientras bajaba la mirada al piso. Sus pies estaban rojos y sus zapatos estaban deshechos.

─Por esto no me agradan las princesas...─ susurro para si mismo, aunque se le escuchó perfectamente. Decidió ignorar a la peli celeste mientras se acercaba al fuego silenciosamente y añadía mas leña. Sin mediar palabra alguna, comenzó a cortar las hierbas y a machacarlas con una roca y lo que parecía ser parte de la corteza de algún árbol. Ella no tenía la mas mínima idea de que estaba haciendo.

─Disculpa....─ Ella trato de comenzar una conversación, pero cuando los ojos dorados de aquel joven se posaron en los de ella solo pudo notar irritación en estos.

─No me molestes─ fué lo que le contesto.

Optó por cerrar la boca.
No sabía que horas eran, pero solo regresó a mirar el fuego, tratando de perder sus pensamientos en estos.

Las dudas oscurecían su corazón a cada segundo.
¿Donde iría? ¿Como sobreviviria? ¿Iban a matarla?
En el fuego chispeante, podía ver la cálida sonrisa de su padre.
Hundió su rostro entre sus piernas, no queriendo recordar nada más...

[Dallas/ Palacio real/ La mañana siguiente]

Al siguiente dia que el sol se abría paso en el cielo sobre el reino de Dallas..
El palacio era un caos total.

El consejo de los cinco se había reunido con el general Kaiba y su hijo Ryuu, para discutir los acontecimientos de aquella noche. En la reunión, se presentaron políticos de varias partes de Terra. Incluyendo el enviado del vaticano que había asistido a la fiesta la noche anterior.

─Deben haber sido los rebeldes─ Estableció sin ninguna duda uno de los cinco. El gobernaba como mano del rey en la parte sur del reino de Dallas, donde el agua era el recurso más abundante. ─Justo como cuando mataron a la reina...─

─¿Es una broma?─ Intervino otro de los cinco. Este reinaba en la parte Oeste, donde las tierras eran más secas y desérticas, pero los minerales abundaban ─¡El palacio real es el sitio más seguro de Dallas, Ningún rebelde podría entrar aquí sin pasar por la barrera!─ Su voz era tosca y gruesa, levantándose por encima de las demás.

─Calma, señores.─Intervino una voz más delicada y calmada. Era una joven mujer que reinaba sobre la parte norte, donde los vientos eran más fuertes ─Discutir entre nosotros no cambia el hecho de que el rey está muerto y la princesa desaparecida...─ Sus rasgos eran finos y sus expresiones refinadas mientras se abanicaba un poco expresando aquello.

─Estoy de acuerdo─ Esta vez habló un joven de cabellos plateados, mucho más joven que los demás presentes, el gobernaba sobre las tierras del este de Dallas, una zona bastante alejada del reino donde surgía toda fuente de comerció con los demás continentes. Sin embargo, era al tiempo, la menos desarrollada y más tranquila. Siendo las del Oeste las mas avanzadas tecnologicamente ─Nuestra prioridad ahora es encontrar a la princesa, y mientras...Un sustituto para el rey─

─La princesa probablemente ya esté muerta─ Cortó otro hombre, que parecía ser el mayor de todos. Se trataba de la mano derecha del rey, el mayor de los cinco quien no gobernaba precisamente, pero tenía el trabajo de informar sobre la capital y las ciudades cercanas al rey ─Es estúpido que decidamos buscarla─

Los demás miembros del consejo se miraron entre sí con expresiones duras.
En ese momento, unos pasos graves se escucharon provenientes de la entrada.
Dos hombres caminaron dentro del salón, acompañados de un tercero que casi no se notaba,

─¡General Kaiba!─ Lo saludó con respeto el representante del Sur, haciendo una leve reverencia.

─Señores─ El general saludó a los presentes mientras su hijo se posaba silenciosamente a su lado mientras este tomaba asiento en la mesa ─Mi hermano ya no está en este mundo, y mi sobrina está desaparecida─ confirmó a los presentes cuyas expresiones se endurecieron ─Incluso aunque los buscamos toda la noche alrededor de toda la montaña, no hayamos rastros de ellos─

Su hijo dió un paso al frente ─Debemos decidir con precaución nuestro próximo plan de acción, Dallas podría caer en caos si estas noticias se extienden rápidamente, Necesitamos un remplazo pronto─

─Antes de eso...─ Intervino el más joven de los cinco, gobernante del Este ─¿Se puede saber quien eres?─ su mirada gris lo penetraba fijamente, a lo que el General Kaiba rió.

─Es mi hijo─ contestó tranquilamente.

Todos en la mesa lo miraron con sorpresa. Nadie esperaba semejante noticia.

─Vaya, vaya...─ El gobernante del oeste sonrió con expectación ─No esperaba que usted, Lord Kaiba se casara siendo su reputación y popularidad con las mujeres tan mala─ Una sonrisa burlona se posó en sus labios a lo que el mencionado solo lo fulminó con la mirada.

─¡Al tema!─ Los calló el más viejo de todos, su voz estaba llena de exasperación

─Dallas necesita un rey─ Intervino Ryuu de manera calmada ─¿Que piensa hacer el consejo al respecto?─

─Yo no me trago esto─ La gobernante del Norte azotó sus manos fuertemente contra la mesa ─¿Rebeldes? ¿En el palacio?─ bufó ─¡Usted estaba aquí general! ¿No se supone que es su trabajo proteger al rey?─ Le interrogó, examinandolo con la mirada cuidadosamente ─Como es posible que nadie viera u oyese algo ¡Los guardias reales ni siquiera estaban allí!─

─Ciertamente─ El peli plateado asintió a las palabras de su compañera, de todos los cinco ellos dos eran los mas precavidos, inteligentes y calculadores, sería difícil convencerlos si sus sospechas estaban en alerta ─Todo este evento es demasiado raro, No hay pruebas, no hay testigos y lo que es más...─ Miró a los demás, toda su atención posada en él ─ La sirvienta de la princesa es encontrada muerta por impacto de flecha, vestida justo como estaba la princesa anoche─

Las bocas de los presentes se abrieron con asombro.
Kaiba frunció el entrecejo.

─¡¿Donde obtuviste esa información?!─ Le cuestionó.

─No me subestime general─ Le respondió este calmadamente, dejando su taza de té en la mesa con delicadeza ─Tengo fuentes de información bastante confiables, y lo que es más─ sus ojos se redondearon levemente ─Momo era una de las miembros mas hábiles de mi clan, no era sirvienta ordinaria alguna─

Kaiba chasqueó la lengua con irritación mientras su hijo ponía un brazo sobre su hombro, mirándole con recelo. Su mirada le decía que permaneciera calmado.

─Entonces...Siendo los eventos de tal manera podemos suponer que esa sirvienta se disfrazó de la princesa para distraer a sus perseguidores y dejarla escapar?─ El representante del Sur cruzó los brazos sobre su pecho en un gesto pensativo ─Podríamos asumir que aún esta viva, escondida en alguna parte...─

─Deberíamos seguir buscando─ Intervino Ryuu nuevamente ante la mirada sorprendida de su padre ─Voy a organizar un escuadrón liderado por mi mejor hombre, mi propio guarda espaldas para que busque a la princesa por todo el reino si es necesario─ Habló con convicción mirando a los presentes, de manera que todos asintieron a aquello ─Sin embargo, no sabemos cuando podremos encontrarla y sea como sea...─Sus ojos se afilaron mientras hablaba ─No cambia el hecho de que es una mujer y necesita desposar a alguien para que sea el próximo rey. Dallas no puede quedar expuesta de esa manera─ Los demás cayeron en un silencio pesado, no podían negar aquello ─Siendo que mi padre el próximo con sangre real, lo nominó para que sea el rey temporal en lo que aparece la princesa. ¿Que opina el consejo de esto?─

Los miembros de miraron los unos a los otros.

─Secundo la moción─ El primero en aprobar fue el representante del Oeste, sonriendo con cierto aire de malicia ─Alguien fuerte como el General Kaiba puede proteger al reino en caso de una invasión─

─Dudo que eso pasara─ Intervino una voz a lo que todos voltearon a ver. El representante del Vaticano que estaba cayado durante toda la reunió hablo por primera vez ─No sé qué tan al corriente esté Dallas de los asuntos exteriores pero en Midgar nadie tiene la intención de iniciar una guerra, el vaticano está en contra del derramamiento de sangre sin razón─

─Los extranjeros no deberían intervenir en los asuntos internos de Dallas─ comentó con amargura y reproche el más viejo de los cinco ─El vaticano debe quedarse fuera de esto─

─El vaticano tiene todo el derecho te intervenir─ le contestó el contrario de manera confidente pero calmada ─Dallas sigue siendo parte de Terra, donde reina el cubo de Gea, que no se les olvide la historia de este reino─ Todos se miraron con cierta duda ─Como representante del vaticano y dada la situación actual, es probable que tengamos que intervenir en la búsqueda. Como sea─ Habló mas fuerte, llamando la atención de todos ─No se puede negar un posible ataque de los demonios nuevamente, estoy seguro que todos recuerdan esa historia─

Los presentes cayeron en silencio nuevamente.

─Entonces el vaticano agregará hombres a la búsqueda─ Declaró Ryuu, asintiendo a su guardaespaldas ─Entre más seamos, más terreno podremos cubrir, Regresando al tema─

─Todos apoyamos─ Intervinieron los otros tres al unísono.

─Pero...eso sí─ Habló la joven que gobernaba el Norte ─ Los regentes de Norte, Sur y este estamos de acuerdo con la intervención del vaticano de manera más profunda. Los clanes de Agua, viento y Tierra respectivamente agregarán a sus guerreros a la búsqueda también─ Los mencionados asintieron. ─Que quede claro...─Hablo fuerte, desafiando con la mirada a Kaiba ─Que usted será rey temporalmente. Mujer o no, no hay que olvidar que...─

─La princesa posee y es la única que puede usar la joya del rey─ intervino el representante del vaticano, mirándolos a todos con severidad ─La joya que protege a este reino, si cae en malas manos, no sabemos que puede pasar. Aunque dudo que la princesa se deje manipular tan fácilmente─

El general Kaiba rezongó.
─Cuentos infantiles─ Su expresión se volvió seria ─Los dioses ni nada de eso existen en Dallas. La joya del rey no es más que uno de los tantos cristales que se minan en este reino. Uno de absoluto valor. Aunque es cierto que representa la legitimidad de un rey electo─

─Si eso es lo que usted cree─ Una sonrisa de satisfacción se posó sobre los labios del representante ─Yo mismo, André, representante del vaticano aquí en Dallas haré llegar el reporte de la situación al pontífice─

....

Los fuertes rayos del sol penetraron a través de sus párpados de manera radiante, avisando que un nuevo día estaba comenzando. Su cuerpo se sentía entumecido de haber pasado la noche a la intemperie, pero no podía quejarse, al menos estaba viva.

Abrió sus ojos con pesadez. Pudo observar al desconocido reposar tranquilamente junto a la fogata con los ojos cerrados. No tenía ningún tipo de ojeras o demostraba signos de cansancio, aunque estaba segura de que probablemente había estado despierto toda la noche. Un suave aroma llegó a su nariz, sintiendo levemente como su estómago se retorcía por la falta de alimento. Se levantó con cuidado, estirándose para relajar un poco su cuerpo. Sus pies ya no ardían y noto con asombro que estaban cubiertos de una especie de bálsamo. Probablemente le había sido aplicado por el peli azul mientras estaba dormida. Una sensación de calidez y agradecimiento inundó su pecho mientras sonreía débilmente y sus ojos se humedecian.

Mientras el desconocido dormía ella admiraba su cara de reposo. Su ceño se encontraba fruncido aun cuando estaba dormido y sus labios rectos en una expresión seria. Parecía estar pensando incluso en sus sueños. Sus brazos estaban cruzados en su pecho al igual que sus piernas lo estaban en el suelo. Sin embargo, había algo cocinándose en el fuego que seguía ardiendo desde la noche anterior.

─¿Debería despertarlo...?─ se preguntó a si misma de manera tímida, quería darle las gracias por haber cuidado de ella. Aún estaba muy confusa y no sabía quién era aquel joven, pero gracias a el estaba viva, por muy mala que la actitud de el fuera hacia ella.

─¿Que andan murmurando mientras observas el rostro de otro dormido?─ Preguntó el oji dorado mirándola fijamente con irritación, ella dió un pequeño brinco sintiéndose descubierta y se apresuró a disculparse.

─Lo siento....y Gracias, por salvarme y ayudarme en general─ Le dijo con una leve sonrisa. casi imperceptible. Debido a los eventos no podía sonreír como usualmente hacía, pero tampoco quería forzarlo.

El levantó una ceja a modo de duda mientras la observaba de arriba a abajo.

─No tienes que agradecerme─ Le dijo de manera sería mientras desviaba la mirada ─Es mi trabajo─ se levantó sin hacer ruido y pasando de ella, para checar en lo que estaba al fuego, revolviendo lo que parecía ser una sopa de verduras en una olla de calabaza silvestre improvisada.

Ella lo miró con interés ─¿Trabajo? ¿Sabes cocinar? ¿Quien eres? ¿De donde vienes? ¿Porqué me salvaste?─ Ahora que estaba despierta su curiosidad tomó lo mejor de ella y aprovechó aquellos momentos para preguntarle todo lo que había querido saber desde la noche anterior.

A cada pregunta que salía de sus labios, las cejas del peli azul se pronunciaban más y más, claramente irritado ─Callate, que molesta eres...!─ le reprochó de manera seria a lo que ella inmediatamente cayó en silencio ─No tienes por qué bombardearme de preguntas...Tsk─ El chasqueó la lengua irritado mientras servía un poco de la sopa en un cuenco de calabaza más pequeño y se lo forzaba en las manos a la peli azul ─Come, te explicaré luego─

Ella parpadeó varias veces, observando el recipiente en sus manos. Luego sonrió. Quería preguntarle cuando preparó todo eso, pero dada las circunstancias decidió mantenerse callada. Llevó el recipiente a sus labios y saboreó la calidez y nutrición de aquel alimento improvisado. A pesar de ser cocinado con ingredientes de las montañas alrededor era bastante delicioso. Su estómago dejo de retorcerse una vez haberlo recibido y se tranquilizó aún más una vez satisfecha. ─Gracias─ Le dijo con una sonrisa un poco más grande ─Está delicioso─

El se sorprendió ligeramente mientras un leve carmín rodeaba sus mejillas...Le recordaba a alguien, pero rápidamente sacudió su cabeza para alejar esos pensamientos. ─Por supuesto que está delicioso, después de todo yo fuí quien lo hizo─ sonrió de manera confidente. Ella soltó una ligera risa.

─Que persona tan interesante.─ Rió

El la miró fijamente luego de que ella dijese aquello. Ella se tensó. ¿Ahora que pasaba? Estuvieron así varios minutos en donde él ni siquiera parpadeo, observandola detenidamente, hasta que...

─¿Qué? ¿Solo tienes aire en la cabeza? Que princesa tan...relajada─ se dijo así mismo un tanto desconcertado y a modo de burla mientras se concentraba en comer su comida.

Tardó unos minutos en procesar lo que había sucedido. No era tonta, aquello justo ahora...Le había dicho idiota de una manera indirecta. La expresión en su rostro cambió rápidamente a un ligero puchero. Estaba enojada, pero la realeza no debía permitir a sus emociones tomar el control, así que trató de mantener la calma.

Estuvieron en silencio varios minutos, ni siquiera se miraban a la cara. El sol comenzaba a ponerse y la ansiedad en la joven princesa no hacía más que aumentar. Decidió que si no iba a obtener las respuestas que buscaba, al menos debería tratar de obtener la más importante...

─¿Que vamos a hacer ahora?─ Preguntó con voz suave y apagada mientras miraba al cielo.

─No puedes regresar al castillo─ La respuesta del oji dorado fué directa y centrada, sin ningún intento de suavizar el impacto ─Aunque no quiera, mi trabajo es mantenerte con vida... Lo demás vendrá por si solo─

Ella lo miró de reojo ─Sigues diciendo eso de que es tu trabajo... Pero yo ni siquiera sé quién eres─ Le recordó tranquilamente con cierto aire de tristeza.

─Es cierto─ Habló el ya más calmado ─Con todo lo que pasó y aquel idiota persiguiéndonos, olvidé decirte....─ Soltó un largo suspiro, como si realmente no le apeteciera hacer aquello y todo fuera más que pura molestia ─Mi nombre es Tyr─ Dijo el, levantándose repentinamente para posarse frente a ella ─Soy el dios de la guerra─ Soltó como si hablase del clima, pero ella no creía a sus oídos ─En circunstancias normales no estaría atado a una niña sin ningún conocimiento del mundo exterior─ Sus ojos se afilaron mientras la observaban, claramente molesto ─Tendrías que tener un poder de batalla extraordinario para si quiera merecer el privilegio de hablarme...Pero este es un caso especial─

─¿Especial?─ Preguntó ella, a lo que Tyr se arrodilló en frente con suavidad y señaló el colgante en su cuello.

─Esa reliquia es la razón de que esté aquí─ Su mirada se tornó seria mientras la observaba, algo que ella aún no había visto. Por alguna razón al descubrir aquello no podía apartar sus ojos de los contrarios, como si estuviera fascinada ─Debes haber escuchado la leyenda detrás de esa joya─ Ella asintió tranquilamente ─Solo que no es una leyenda realmente. Eso en realidad sucedió ¿Sorprendida?─

Ella negó con la cabeza tranquilamente ─Ya lo sabía. Soy la princesa después de todo─Sonrío.

─Esa reliquia proviene del reino de Aura─ continuó el, tomando la piedra delicadamente entre sus manos ─Se le conoce como "La joya del destino" y perteneció a uno de los ancestros, los primeros Eidolons llamados por Gea─ explicó.

─¿Ei...dolons?─ ella ladeó la cabeza ligeramente sin comprender.

El solo suspiró con cansancio ─Realmente no sabes nada huh...Aunque bueno, lo dejare pasar ya que Dallas, según tengo entendido no está muy al tanto de la historia de Terra─

Ella se lo cuestionó unos momentos. Ciertamente Dallas no tenía mucho contacto con el mundo exterior. Pero eso tenía una razón aunque su padre no le dijo el porqué, también sabía que en la biblioteca había documentos que relatan cosas similares, pero todos fueron quemados por orden del rey.

─Es más como que sabíamos...─ susurró, a lo que Tyr la escuchó atentamente ─Pero nos forzaron a olvidar. Papa quemó todos los documentos y prohibió hablar del tema.─

─¿El rey hizo eso?─ preguntó Tyr, recibiendo un ligero asentimiento como respuesta. Se quedó pensativo varios minutos, pero no logro encontrar una respuesta coherente ─En fin, el punto es que yo soy un Eidolon, de una familia de guerreros con alta tradición─ dijo con orgullo ─Mi linaje es de los más fuertes y estoy aquí porque Gea me pidió protegerte, aunque no me dijo nada más...─ Sus cejas se juntaron en signo de irritación.

─Por Gea te refieres....¿Al cubo mágico?─

Él asintió.

─Por el momento─ dijo el observándola con detenimiento ─Pasaremos la noche aquí, mañana en la mañana partiremos a un pueblo cercano a la frontera, serán como tres días de viaje─ Ella asintió ─Vamos a cambiar tus ropas para que no llames la atención y er.....─

─Rui─ Dijo ella, recordando de repente que no se había presentado tampoco ─Mi nombre es Rui Lynes D'Dallas─

─¿Tesoro?─ Él se rió por lo bajo ─Rui significa tesoro ¿No? ¿Que....?─ estaba a punto de burlarse de su nombre cuando se percató de la mirada de ira que le estaba lanzando la peli azul.

─Mi madre me puso ese nombre─ espetó con voz dura mientras se levantaba ─Grosero─

─Que ruda─ Tyr también se enojó poniéndose de pie ─De cualquier modo no importa, a partir de ahora viajarás bajo el nombre de Rina ¿Entendido?─ Su voz salió irritada y demandante.

Ella sencillamente ladeó el rostro con una expresión de seriedad.

─¡¿Entendido?!─ Le volvió a cuestionar el, esta vez más severo.

─Si─ le respondió ella seca, para luego darle la espalda.

El solo se masajeó las sienes con cansancio ─Por esto las princesas son molestas... ¿Que eres, una niña acaso?─ preguntó por lo bajo con exasperación.

─Tengo quince....Los cumpli ayer─ susurró ella con tristeza. Haciendo que el oji dorado recordara los sucesos de la noche anterior. Quiso disculparse pensando que quizás fue muy severo pero, como siempre, su orgullo no le permitía admitir la culpa. así que solo se sentó junto al fuego dispuesto a montar guardia.

Ella cerró los ojos mientras se recostaba contra el árbol, dispuesta a dormir.

¿Lograría llevarse bien con aquel joven que proclamaba ser un dios?
Era difícil saberlo.
Mientras su conciencia se desvanecía en el mundo del sueño escuchó un suave.
"Lo siento" ser susurrado en sus oídos, seguido de una calidez reconfortante en su cabeza.
Tyr no era realmente una mala persona.
Fué lo que pensó antes de quedarse dormida.

Continuará...

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